El día de ayer, en horas de la noche, despedimos al estadista, político, educador y filósofo, Dr. Ricardo Arias Calderón. Don Ricardo, ex Primer Vicepresidente de la República, fue una persona con una alta preparación académica, pero a su vez, se destacó siempre por ser un hombre de acción. Fue indiscutiblemente el más grande emblema que ha tenido la Democracia Cristiana Panameña, debido a que sus discursos, valores, pensamientos y liderazgo, lo llevaron a no sólo ser el presidente del PDC (hoy Partido Popular) por más de una década, si no que sus ideas democristianas traspasaron las fronteras panameñas llevándolo a ser tanto presidente de la Organización Demócrata Cristiana de América, como de la Internacional Demócrata Cristiana.

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Ricardo Arias Calderón enfrenta la represión

Fue, y seguirá siendo, un gran forjador de pensamientos democráticos, al luchar por un país con elecciones justas, libres y con igualdad de oportunidades; de una Patria con transparencia, justicia, igualdad, libertad de expresión, de pensamientos y con justicia social. Combatió, con fervor, la dictadura de los años 80 y sus repercusiones, que se caracterizó por el irrespeto a los derechos humanos y la dignidad de todos los panameños, la corrupción y el escenario de terror e inestabilidad que sufría la Patria. Todas estas batallas llevaron a que sus adversarios y enemigos atentarán contra su vida y la de sus familiares.

Pero también fue un verdadero cristiano, tanto en la dimensión vertical, como desde la dimensión horizontal. Esto es, las relaciones entre Dios y el Hombre, que nada tiene que ver con el ámbito político, y la relaciones entre hombres, en otras palabras, como debemos tratar al prójimo, a los seres familiares, y demás. Esto lo destacó como un verdadero social cristiano, ya que siempre fue fiel a la ideología practicada por parte de los Partidos Populares, Demócrata Cristianos y de Centro, pero no como una forma de actuar ante la opinión pública, la clase política, o en determinadas circunstancias, sino como una forma de vida llena de valores y principios, haciendo respetar de por sí y ante sí, sobre todas las cosas, el humanismo cristiano.

Estoy completamente convencido de que el Dr. Arias Calderón debió haber sido Presidente en 1989; pero su propia voluntad política en aras de unir a la oposición, le permitió poner el interés nacional por delante del propio. Panamá hubiese tenido otro rumbo político y social. Nos honró como el primer ministro de Gobierno y Justicia en democracia (1989-91), logrando durante su mandato, la subordinación de las fuerzas armadas al poder civil. Sustento con convicción lo anterior, ya que su gestión como administrador de la cosa pública o como líder político siempre demostró ser un gran pensador creyente en las ideas, por encima de los sucesos o las personas.

Hoy, descansa un héroe ejemplar, pero su legado continúa. Todos debemos seguir ese espíritu y visión que siempre lo caracterizó. Sus enseñanzas, pensamientos, luchas y esfuerzos, permanecerán latentes en la memoria de todos los hijos de la patria.

Carlos Eduardo Rubio

Vicepresidente del Partido Popular y Viceministro de Gobierno de la República de Panamá