Obama llegó a Buenos Aires este 23 de marzo. Macri busca tender un puente con Washington, en su intención de desideologizar las relaciones exteriores y reinsertar a la Argentina en el mundo.

Los presidentes Barack Obama y Mauricio Macri en Buenos Aires. Foto: Presidencia de la Nación [CC BY 2.5]

Los presidentes Barack Obama y Mauricio Macri en Buenos Aires. Foto: Presidencia de la Nación [CC BY 2.5]

«Hay que desideologizar la agenda internacional de la Argentina y abrirnos al mundo». La frase partió de la canciller Susana Malcorra unos días después de que Mauricio Macri se sentara en el sillón presidencial de la Argentina. Nadie creía en esos días que semejante directiva iba a convertirse en la nueva regla de la diplomacia de Buenos Aires en su mirada al exterior.

En este contexto de puertas abiertas al mundo, diálogo diplomático sin bandería política y reinserción de la Argentina en el concierto internacional se encuadra la visita del presidente norteamericano Barack Obama a Buenos Aires los días 23 y 24 de marzo.

Es la primera visita que hace un presidente de Estados Unidos a la Argentina luego de que George W. Bush asistió en 2005 a la Cumbre de las Américas en Mar del Plata. Aquella vez, el entonces presidente norteamericano se fue abucheado por los militantes kirchneristas y chavistas que se oponían al ALCA.

Se sabe que Obama está muy lejos del republicanismo que encarna Bush hijo. Pero ello no le quita su ropaje de presidente norteamericano ante la mirada latinoamericana que cosecha mayorías con un discurso antigringo. Para el argentino común, Obama representa la presidencia de un país que comulgó veladamente con la última dictadura militar. La opinión pública argentina no hace diferencias entre un presidente republicano y uno demócrata. Son todos iguales. Mucho menos recuerda a un expresidente como Jimmy Carter que tanto bregó por el cumplimiento de los derechos humanos en la Argentina durante los días de mando militar. Precisamente por todo ello, la fecha en que Obama llega a Buenos Aires para reunirse con Macri resulta muy emblemática: el 24 de marzo se conmemoran 40 años de aquel golpe militar sangriento que vivió la Argentina.

Desde Washington advierten que Obama dará un gesto hacia la izquierda argentina cuando en Buenos Aires se reúna con las Abuelas de Plaza de Mayo. También buscan destacar el hecho de que arribará apenas un día después de su histórico encuentro con la Cuba de Fidel y Raúl Castro, dos emblemas gigantes para la izquierda latinoamericana.

El gobierno de Macri buscará remitir la visita a la directiva de la canciller Malcorra en función de desideologizar la llegada de Obama. No se trata de una tarea sencilla para la visita de un presidente norteamericano al país. Pero Macri buscará tender un puente con Washington y tratará de distender los ánimos. El presidente argentino confiaba en que para la llegada de Obama estuviera casi resuelto el conflicto con los holdouts norteamericanos para poder anunciar la salida del default y el regreso al crédito internacional.

El mensaje de Macri es el mismo que instauró en su reciente paso por el foro de Davos: la reinserción de la Argentina en el mundo. Allí Macri fue más lejos aún. Dijo que va a cumplir con las revisiones del Fondo Monetario Internacional (FMI), algo impensado en el esquema de poder de Cristina Kirchner. También prometió la reapertura del comercio en la Argentina y la eliminación de las trabas a las importaciones.

En sus reuniones en Davos con el vicepresidente de Estados Unidos Joe Biden, con el premier inglés David Cameron o con el premier israelí Benjamin Netanyahu, Macri envió el mismo mensaje: la Argentina quiere amigarse con el mundo y volver a tener relaciones serias. Fue el mismo mandato que emitió Macri hace unos días cuando lo visitaron en Buenos Aires el primer ministro de Italia Matteo Renzi y el presidente francés François Hollande.

La visita de Obama no escapa a ese mandato nuevo de la Argentina. Solo el futuro dirá si Macri puede mantener en el tiempo las directivas que impartió a la diplomacia bajo la idea de desideologizar las relaciones exteriores.

Martín Dinatale | @tachus
Editor de política del diario argentino La Nación