En la carrera de postas, el secretario general de la ONU corre en el carril de Argentina.

Ban Ki-moon habla a jóvenes líderes políticos y estudiantes en su visita a Argentina | Foto: Juan Saintotte

Ban Ki-moon habla a jóvenes líderes políticos y estudiantes en su visita a Argentina | Foto: Juan Saintotte

Ban Ki-moon, el secretario general de la ONU, visitó la Argentina y en un raid olímpico fue declarado visitante ilustre de Buenos Aires, dio su apoyo a la candidatura de Malcorra, se reunió con el presidente Macri y hasta se hizo lugar para dialogar con jóvenes líderes sobre los desafíos del organismo que preside.

El mandatario volvió tras cinco años a nuestro país, con una agenda cargada de reuniones, encuentros y actividades institucionales. Esta vez ya no fue recibido por un Kirchner, sino por Mauricio Macri, a quien le regaló una frase elocuente: «Las prioridades del país se han alineado con las prioridades de desarrollo de la ONU», manifestó Ban, para satisfacción del presidente argentino, hoy necesitado de sonrisas.

Uno de los anuncios más destacados fue la próxima apertura de la oficina de ONU Mujeres en Argentina, acto del que participó junto con la canciller Susana Malcorra y Luiza Carvalho, directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe. Ban dijo estar muy feliz de poder establecer esta oficina en Buenos Aires, reafirmando el carácter pionero de nuestro país en la participación política de las mujeres, que cuenta en su medallero con haber sido el primer país de América en implementar el cupo femenino.

El mandatario también eligió esa oportunidad para brindar un apoyo explícito a la canciller Susana Malcorra como candidata a reemplazarlo al frente de las Naciones Unidas. Si bien no pasó desapercibida la elección de visitar nuestro país en tiempos donde la carrera para la ONU ya fue largada, y donde Malcorra es una clara favorita, Ban le agregó impulso, y manifestó: «Tenemos muchas distinguidas y eminentes líderes mujeres en gobiernos nacionales y otras organizaciones o incluso en la comunidad de los negocios, políticas y culturales, y en cada aspecto de nuestra vida. No hay razón para que no haya una en las Naciones Unidas».

Consultado sobre la oportunidad para que una mujer tome por primera vez el mando de la organización, que está cumpliendo setenta años de vida, respondió: «Es un gran momento ahora».

Otro momento destacado de su visita fue un encuentro que se realizó con participación de líderes jóvenes de diversos extractos políticos y con estudiantes destacados de niveles secundarios y universitarios de todo el país. Este tuvo lugar en la nueva sede del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en el barrio de Parque Patricios, y significó una gran oportunidad para conocer de primera mano el pensamiento del máximo responsable de las Naciones Unidas sobre el presente y el futuro del organismo del que forman parte 193 Estados.

En su disertación, Ban Ki-moon se mostró cómodo con el público joven, y arrancó la charla resaltando la hospitalidad argentina con una anécdota sobre su última visita a nuestro país. Ban reveló que en aquella oportunidad, a causa de las cenizas del volcán Caulle de Chile, el vuelo que lo trasladaba debió aterrizar en la ciudad de Córdoba porque los aeropuertos de Buenos Aires no estaban operables. Desde ahí debió trasladarse 700 km en un ómnibus de línea, haciendo una parada en una estación de servicio donde los trabajadores le cantaron el feliz cumpleaños, ya que ese día era su aniversario.

Reasumiendo su papel de líder mundial, Ban instó a los jóvenes a colaborar para lograr el cumplimiento de los 17 objetivos de desarrollo sostenible impulsados por la ONU, y nos alentó a involucrarnos en la política de nuestros países.

«Necesitamos de su compromiso para instar a los gobiernos a que aseguren que este mundo sea sostenible, pacífico, armonioso y más saludable», nos dijo, en un discurso inspirador. «Involucraos, alzad vuestras voces, dejad vuestra marca. Tenéis un poder ilimitado».

Además, realizó un balance de su labor al frente de las Naciones Unidas y nos contó sobre los desafíos pendientes: la inestabilidad en Medio Oriente y la crisis de los refugiados.

En este punto resaltó la reciente decisión del gobierno argentino de ofrecer asilo humanitario a tres mil refugiados sirios, lo que mereció un especial reconocimiento: «Hoy la Argentina es un soporte activo de la agenda por el desarrollo de la paz y los derechos humanos».

Finalmente, reivindicó la importancia de la resolución n.º 2250 del Consejo de Seguridad afirmando el papel relevante que pueden desempeñar los jóvenes en la prevención y solución de los conflictos, y como agentes cruciales para la sostenibilidad, la inclusión y el éxito de las iniciativas de mantenimiento y consolidación de la paz en el mundo.

El secretario general de la ONU reafirmó que la participación activa de los jóvenes es fundamental para garantizar el desarrollo sostenible del mundo, de la mano de una ONU que construya su accionar en el marco de lo que llamó un liderazgo compasivo, un concepto central de su mandato que espera sea continuado por su sucesor.

En su alocución final, Ban Ki-moon reveló que para 2030 proyectan que un 60 % de la población mundial viva en ciudades, de allí la importancia de trabajar para que estas sean sostenibles.

A esta reflexión quiero agregar un dato que revela la inmensa posibilidad que tiene la Argentina de cara a nuestro desarrollo económico futuro: el país tiene más de ocho millones de jóvenes de entre 14 y 24 años, que equivalen al 20 % del total de la población, cociente que se presentará muy favorable para nuestro país hasta mediados de la década del 2030.

Esto significa que en breve nuestro país contará con una población joven muy grande, potencialmente disponible para trabajar, en condiciones de capacitarse, de producir y de crecer, y en la cual el número de trabajadores en edad activa en relación con los dependientes —niños y adultos mayores de sesenta— será muy favorable.

Este verdadero bono demográfico sólo será útil si el sistema político lo asume y se aboca al diseño de políticas públicas superadoras que permitan aprovecharlo. Para ello, el Estado deberá: incentivar la inversión productiva, promover la inversión en educación y salud, aumentar las oportunidades de empleo y promover un ambiente social y económicamente estable. En este contexto, las palabras de Ban Ki-moon cobran especial relevancia, ya que la igualdad de oportunidades para la inclusión y el desarrollo de los jóvenes resultará indispensable para lograr ciudades integradas y sostenibles.

Juan Saintotte | @juansaintotte
Coordinador nacional de los Jóvenes del Frente Renovador, Argentina