Brexit: ¿euroescepticismo sin retorno?

El Reino Unido, vía referendo, votó por abandonar la Unión Europea.

Brexit. Fuente: Wikicommons.

Brexit. Fuente: Wikicommons.

En 1795 el filósofo alemán de origen prusiano Immanuel Kant publicó un texto decisivo para orientar a los Estados a favorecer la paz mundial. Titulado originalmente Zum ewigen Frieden. Ein philosophischer Entwurf —en castellano Sobre la paz perpetua—, se deja leer a más de dos siglos como un proyecto jurídico que envuelve lo ético, en el que Kant aspira a que, además de que los hombres puedan ser mejores seres humanos, la guerra sea considerada ilegal, como ocurre dentro de los estados federales.

El cosmopolitismo del pensador de Königsberg fue inspirado directa e indirectamente por el abad de Saint Pierre, quien produjo un ensayo sobre el proyecto de una confederación europea, La paz perpetua, sintetizado y comentado nada menos que por el filósofo político Jean Jacques Rosseau en el libro V de su tratado en forma de novela Emilio, o De la educación, una de las obras favoritas de Kant. La misma estructura del abad y el mismo fin de lograr la paz en una Europa unida son los motivos que impulsaron a Kant a retomarlo.

¿Qué pensaría Kant de haber podido ver a la Unión Europea como la consecución de un espacio de paz exitoso por más de siete décadas luego de terminadas la Primera y la Segunda Guerra Mundial? ¿Se habría conmovido al saber que la unión de 28 países en 2012 recibió el premio Nobel de la Paz por su contribución al avance de la paz, la reconciliación, la democracia y los derechos humanos en Europa?

No podemos estar seguros, pero es de suponer que se hubiera sentido orgulloso de la Europa más pacífica que se registre en los últimos seis periodos seculares de su historia. Y de igual forma apesadumbrado frente a la reñida decisión tomada por el Reino Unido, de abandonar el espacio de integración 43 años después de haber ingresado en su antecesora, la Comunidad Económica Europea, permanencia que ratificó por referéndum en 1975.

Técnicamente, el actual referendo no es vinculante para el gobierno. Los parlamentarios podrían bloquear el brexit, pero ir contra la voluntad popular sería suicidio político. Justamente el primer ministro, David Cameron, quien estuvo a favor de la permanencia pero prometió la consulta, ya sucumbió al resultado de las urnas y anunció su dimisión.

No es momento de recordar los sesudos análisis a nivel político, económico y social contra el brexit que hicieron intelectuales y políticos, ellos a favor del bremain, ni la confusión populista que reinó en la campaña nacionalista basada en dos pilares: inmigrantes y soberanía. Por ahora solo vale la pena decir que, aunque nunca un país miembro había abandonado una unión que desde sus inicios no había hecho más que expandirse, el sueño del abad, la perseverancia de Rousseau y la entereza de Kant siguen en pie.

José Alejandro Cepeda | @sinclair_simon