Llevar de manera práctica, rápida y eficiente las preocupaciones de las personas al Estado. Individuos más involucrados con su ciudad, pueblo o municipio. La tecnología genera cada vez más espacios de interacción entre los gobiernos y los ciudadanos.

Fuente: pexels

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Internet ha ido cambiando la forma en la que percibimos y hacemos comunicación. A través del e-mail y de los distintos programas de mensajería online que afloraron en los últimos treinta años se hizo posible que dos personas en rincones opuestos del planeta mantuvieran un diálogo. Las distancias se redujeron. Internet acerca a los individuos sin importar el lugar o el espacio de donde provengan.

Hoy en día la tecnología continúa esta tendencia de acortar las distancias. Ahora el énfasis está puesto en la reducción de los procesos burocráticos. Las empresas privadas han montado plataformas online para acelerar los trámites de sus clientes, estableciendo un vínculo más cercano entre la compañía y el usuario. Sin embargo, cuando hablamos de procesos burocráticos debemos pensar más en el Estado que en el sector privado.

En los próximos años veremos a los gobiernos hacer uso de la tecnología, las redes sociales y las plataformas online no solo para comunicar sus proyectos y sus logros sino también para recibir feedback del ciudadano. El resultado no solo será una gestión más rápida para resolver los problemas cotidianos sino la formación de un nuevo compromiso ciudadano. Habrá una comunicación fluida, que ya no será unilateral sino un ida y vuelta constante con el objetivo de mejorar las políticas públicas y agilizar la gestión.

La distancia entre el votante y el gobierno que elige ya no será la misma. Ayer se votaba cada dos, cuatro o seis años, dependiendo de la legislación. Mañana será todos los días.

El nuevo ciudadano, acostumbrado a la velocidad de Internet, le exigirá a su gobierno esa misma velocidad para satisfacer sus necesidades y resolver sus problemas. Estará más comprometido con lo que pasa a su alrededor y se verá a sí mismo como un elemento clave para cambiar y mejorar las cosas dentro de su comunidad.

El nivel de participación aumentará exponencialmente. Basta pensar en la posibilidad de elevar una petición desde el celular, sin tener que hacer ninguna cola o presentarse en una oficina gubernamental en un horario específico.

Queda en manos de los gobiernos poner en práctica estos sistemas y concebir un espacio para que los ciudadanos puedan expresarse y hacer llegar sus peticiones de forma clara y concisa. Un ágora virtual. Será un desafío adaptarse a los tiempos que corren, como también lo será desarrollar una manera ágil para responder a las demandas de la ciudadanía. Ello permitirá al Estado volverse más visible, estar más enfocado en el servicio público y mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.

F. G. Aleman | @fitogaleman