Donald Trump presidente: 10 preguntas y 10 respuestas

El 20 de enero de 2017 asume el presidente 45.º de los Estados Unidos de América. La Fundación Konrad Adenauer plantea frente al evento diez preguntas y diez respuestas.

Donald Trump

Donald Trump | Foto: flickr/Gage Skidmore, CC BY-SA 2.0

El triunfo electoral de Donald Trump en noviembre de 2016 sorprendió a muchos. Desde entonces se extienden especulaciones sobre la futura política de los Estados Unidos. Muchas preguntas quedan sin responder. Es que una evaluación seria de las intenciones de la nueva administración respecto a la política interna como a la externa solamente podrá realizarse después de la toma de posesión y sobre la base de pasos concretos. Los análisis no se deberían dejar llevar por la histeria de los medios y las conclusiones prematuras, aun si el mismo Donald Trump alimenta una y otra vez las especulaciones y la excitación, justamente porque los Estados Unidos y las relaciones transatlánticas constituyen un interés estratégico central.

1. ¿Los norteamericanos se volvieron locos al elegir a Donald Trump como presidente?

Los resultados de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos tienen muchas causas. Donald Trump presentó con su consigna Make America great again un mensaje claro y una campaña eficaz. Sacó ventaja de la mala imagen de la clase política en Washington así como de una candidata débil y una deficiente dirección de la lucha electoral por parte de los demócratas.

La campaña electoral fue determinada por la retórica agresiva de Trump, su deliberado debilitamiento de la confianza en las instituciones políticas y sus ataques personales a la candidata rival. Desde las elecciones en los Estados Unidos existe una intensa discusión sobre la posible influencia de las Fake News y de hackeos rusos. Sin embargo, de los análisis se concluye que muchos ciudadanos americanos normales y también votantes republicanos tradicionales vincularon la elección de Trump con sus propias expectativas materiales, el deseo de cambio y la expresión de una protesta y añoranza de protección respecto de las consecuencias negativas de la globalización. Muchos norteamericanos no votaron a Trump por su —en muchos aspectos— fea campaña electoral, sino a pesar de esta.

El resultado electoral en los Estados Unidos sigue provocando preguntas, lo que hace necesarios análisis de mayor alcance. A pesar del resultado sorprendente, en Alemania y en Europa debería respetarse una elección democrática y no emitir juicios generalizantes e incluso arrogantes sobre los americanos.

2. ¿El presidente Trump se diferenciará del candidato Trump?

Donald Trump es una persona pública en los Estados Unidos desde los años ochenta. Recientemente, estuvo durante catorce años en el centro de uno de los programas televisivos más exitosos. Su personalidad, impulsividad, impaciencia, agresividad, imprevisibilidad y su conducta narcisista son bien conocidas por los norteamericanos desde hace treinta años. Es improbable que Trump se comporte de forma totalmente diferente como presidente.

Trump es un profesional absoluto de la televisión y los medios, que utiliza sus apariciones y comentarios de manera deliberada. Para el ejercicio de su cargo serán determinantes la conformación de su equipo y la cooperación con su entorno, ante todo con los republicanos en el Senado y en la Cámara de Representantes. Numerosas voces de su entorno confirman que aprende rápidamente, que encara en forma pragmática los problemas y que tiene una estrategia orientada a soluciones.

Posiblemente haya que aprender a diferenciar entre las declaraciones y anuncios públicos de Trump y la política real de la administración de los Estados Unidos.

3. ¿Qué significa la política America first de Trump? ¿Los Estados Unidos se van a aislar bajo su presidencia?

America first significa ante todo que Trump va a colocar la política interna americana en el centro de su desempeño como presidente. Con su asunción es de esperar que el centro de la agenda esté ocupado por los alivios en las cargas impositivas para las empresas, las transformaciones del sistema de seguridad de salud conocido como Obamacare y la modernización de la infraestructura de los Estados Unidos.

Los dos períodos presidenciales del presidente Obama ya se habían caracterizad por una fuerte tendencia a la focalización en cuestiones de política interna y menos en hacerse cargo de responsabilidades en el ámbito global. Aunque algunos se sientan confundidos por el énfasis de Trump en America first, el hecho que los intereses nacionales determinen las negociaciones de la política internacional es normal. La pregunta es más bien cómo Trump y sus asesores van a definir los intereses americanos y en qué la reflexión estará definida por las consecuencias a corto y largo plazo de la política americana.

El punto de partida para las negociaciones globales de los Estados Unidos en 2017 no es tan fuerte como para que Trump pueda simplemente imponer su voluntad a los otros países. America first podría constituir un impulso para que Alemania y Europa formulen claramente sus propios intereses y construyan de esta forma posiciones de partida para las negociaciones.

Sin embargo, es de temer que una retórica agresiva de America first pueda fortalecer un estado de ánimo hostil hacia los Estados Unidos, tanto en Alemania como en Europa. Pero esto no está en el interés de los Estados Unidos ni de Europa.

4. ¿Puede Trump hacer lo que le parece? ¿Existe el peligro de que los Estados Unidos se conviertan en un Estado autoritario?

La Constitución de los Estados Unidos de América es la Constitución democrática más antigua del mundo. Aunque las conductas de Trump en la campaña electoral deban ser criticadas, no se debería sacar la conclusión de que ahora existe una amenaza de una situación autoritaria. Nadie debería dar lecciones de democracia a los Estados Unidos. La construcción de controles y equilibrios (Checks and Balances) dentro del sistema de los Estados Unidos, con el consiguiente reparto de potestades entre el presidente y el Congreso, el sistema bicameral, la fuerte jurisdicción constitucional, la estructura federal y las elecciones diferidas en el tiempo constituyen instituciones democráticas fuertes que ya han superado muchas pruebas.

Como presidente, Trump tiene potestades ante todo en lo que refiere a la política exterior y de seguridad. En casi todos los proyectos de los que se habla en relación a Trump, este tendrá que trabajar con el Congreso americano. Allí los republicanos disponen de la mayoría desde las últimas elecciones, pero los senadores y diputados del Partido Republicano, muy seguros de sí mismos, van a negociar duramente con Trump y a ejercer influencia sobre la política. Los partidos y fracciones en los Estados Unidos no son comparables con los partidos políticos en Alemania. Por otro lado, la relación entre Trump y grandes sectores será muy tensa. Justamente con respecto a la política interna —que ocupa un lugar central de su agenda—, Trump no podrá hacer lo que le plazca. Esto va a depender especialmente de cómo se organice la cooperación entre su jefe de Gabinete de la Casa Blanca, Reince Priebus, y el vicepresidente Mike Pence, con el jefe de la bancada republicana Paul Ryan y los representantes.

5. ¿Trump va a seguir provocando vía Twitter, aun siendo presidente?

Donald Trump anunció que también como presidente seguirá utilizando su cuenta de Twitter. Hoy se observa que cada tuit suyo desencadena reacciones a nivel mundial en los medios e incluso en los ámbitos políticos. Trump puede de esta forma mantenerse en la ofensiva y determinar la agenda de las discusiones. La pregunta para el futuro es si este efecto va a terminar desgastándose.

Posiblemente los medios y la política aprendan a lidiar en forma más relajada y aplomada con estos tuits.

Durante la discusión no se debería olvidar que el presidente Obama fue muy activo como @potus (President of the United States) tanto en Twitter como en otras redes sociales.

El riesgo que encierra la comunicación vía Twitter de Trump se sitúa ante todo en el hecho de que reacciona en forma muy brusca a la crítica, lo que podría contribuir en ciertas circunstancias a escalar conflictos en forma rápida. Esto vale ante todo cuando se no trata de Trump como persona, sino de relaciones entre Estados.

6. ¿Por qué la economía en Estados Unidos de América reacciona en forma tan positiva a Trump?

Trump es un empresario con muchos conocidos y amigos en círculos económicos. Convocó a su gabinete a algunos empresarios conocidos. En esos círculos básicamente se valora positivamente que personas con conocimiento económico ocupen posiciones políticas de influencia. Trump y los republicanos coinciden a su vez en cuanto a reducciones impositivas y reducción de la burocracia estatal, de manera que muchos empresarios y analistas esperan en esta área pasos políticos concretos pronto, que faciliten la actividad económica y aumenten las ganancias. Además, Trump anunció importantes contrataciones del Estado para la modernización de la infraestructura, de las cuales muchos empresarios americanos esperan una expansión de sus actividades.

En el mercado de trabajo tuvo lugar un Rally Trump. Los valores en la bolsa subieron fuertemente desde la elección. Sin embargo, se espera que vuelvan a caer si los anuncios no se hacen realidad. Como en otras áreas políticas, también aquí hay mucha especulación. Últimamente se dio que los valores bursátiles de las empresas farmacéuticas bajaron claramente cuando Trump, contrariamente a lo esperable, anunció su apoyo a establecer topes en los precios de los medicamentos.

7. ¿Los Estados Unidos van a seguir bajo Trump garantizando la seguridad de Alemania y de los miembros europeos de la OTAN?

Trump continuamente se muestra crítico con la OTAN. Afirma que no constituye una eficaz defensa contra el terrorismo y que no todos sus miembros realizan sus aportes financieros. Simultáneamente, tanto Michael Flynn, designado como asesor de seguridad nacional, y James Mattis, recién nominado ministro de Defensa, se declaran comprometidos con la OTAN y las garantías de seguridad.

Mientras Trump realizaba declaraciones críticas hacia la OTAN al diario Bild, una brigada estadounidense de combate llegaba a Polonia para fortalecer allí la seguridad de la Unión Europea conjuntamente con otras unidades de la OTAN. Esto muestra que los Estados Unidos siguen haciéndose cargo de las garantías de seguridad.

Que Alemania y los otros socios de la OTAN deben cumplir con sus obligaciones es un argumento con fundamento. Ya durante la elección, tanto en Alemania como en Europa surgieron iniciativas para fortalecer los aportes a la seguridad, la defensa y las capacidades militares. La posición de Trump se puede entender como un incentivo a intensificar la política común de defensa y de seguridad de la Unión Europea.

8. ¿Va a haber una nueva amistad entre los Estados Unidos y Rusia? ¿Putin y Trump realizarán un Deal a expensas de otros Estados?

Trump siempre se manifestó amablemente sobre Putin y trajo a colación la finalización de las sanciones contra Rusia. En principio no hay ningún error en el intento de mantener buenas relaciones con Rusia. También Alemania y Europa lo desean. Sin embargo, la anexión de Crimea, la intervención rusa en el este de Ucrania y la intervención militar en Siria dificultan buenas relaciones en este momento.

Trump también manifestó que parte de la base que durante las elecciones en Estados Unidos hubo actividades de hackeadores rusos. Se resiste empero a que esto haya influido a su favor en los resultados. Los ministros designados de Relaciones Exteriores, Rex Tillerson, y de Defensa, James Mattis, criticaron la política actual respecto a Rusia. Durante una consulta, Mattis calificó a Rusia como la principal amenaza para los Estados Unidos. En el Congreso americano hay numerosos políticos influyentes en las filas republicanas que conocen a propósito de Rusia y critican fuertemente a Putin.

También la administración Obama comenzó en su momento con la intención de un reseteo de la política, de un nuevo comienzo de las relaciones con Rusia. Sin embargo, esta política fracasó. Si Trump acordará finalmente con Putin es una pregunta sin respuesta, según sus propias declaraciones. Pero si se observan las personalidades de ambos presidentes, que indispensablemente necesitan mostrar fuerza, es bastante probable que estallen disputas.

9. ¿Se bajan los Estados Unidos de la protección del clima?

Trump y parte del Partido Republicano ponen duda el cambio climático y consideran la protección del clima como innecesaria e inconveniente para la economía. Sin embargo, después de las elecciones Trump se presentó en forma más moderada y admitió la influencia humana en el clima.

Los Estados Unidos ratificaron el Tratado de París. Por lo tanto, la administración Trump también está comprometida a cumplirlo. No es posible una retirada fácil del acuerdo y llevaría años. A esto se agrega que para la nueva administración y para Trump personalmente este tema no parece prioritario. Por lo tanto, podría suceder que se cuestionara la implementación del Tratado de París cuyo comienzo está previsto recién para 2020.

10. ¿La elección de Trump significa un viento de cola para los populistas de derecha en Alemania y en Europa?

Los desarrollos en los Estados Unidos no deberían ser equiparados en forma simplista con los que tienen lugar en Alemania y en las otras democracias en Europa. Los sistemas políticos, los sistemas electorales, los partidos, la cultura política, los medios de comunicación y los problemas de la política interna muestran diferencias muy importantes. También difieren los motivos electorales de los votantes de Trump de quienes apoyan a los partidos populistas de derecha en Europa. No es posible sacar conclusiones serias de los resultados electorales en Estados Unidos y de Trump para las elecciones en Alemania y en Europa.

Es cierto que los populistas de derecha, así como algunos representantes de la Afd (Partido Alternativa para Alemania), Marine Le Pen, Nigel Farage y Geert Wilders, festejaron el triunfo de derecha en Europa. A esto se agrega que justamente los populistas de derecha en el pasado se posicionaron contra los Estados Unidos y que en sus programas dicen querer combatir una presunta excesiva influencia americana en Europa.

Es muy dudoso que las estrategias electorales utilizadas en los Estados Unidos, las provocaciones, el deliberado debilitamiento de la confianza y los golpes bajos sean posibles en las luchas electorales en Alemania. Las campañas negativas —habituales en Estados Unidos hace décadas, por ejemplo— nunca pudieron imponerse en las campañas alemanas. En general, se puede decir que en este sentido hay más diferencias que puntos en común entre los Estados Unidos y Alemania.

Sin embargo, la elección de Trump y sus expresiones públicas provocativas encierran el peligro de que también en los procesos electorales en Alemania y en Europa los partidos establecidos se vean tentados a utilizar expresiones antiamericanas.

 

Nico Lange
Director de la oficina de la Fundación Konrad Adenauer en Washington, DC, EUA

Traducción de Manfred Steffen, coordinador de programas de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo

Artículo original publicado el 19.1.2017, en idioma alemán, en la página web de la oficina Washington DC de la Fundación Konrad Adenauer.