Del Nobel de Paz al de Literatura: de lo imposible a lo posible

Bob Dylan y Juan Manuel Santos: Premios Nobel de Literatura y de la Paz 2016 | Fuente: wikicommons

Bob Dylan y Juan Manuel Santos: Premios Nobel de Literatura y de la Paz 2016 | Fuente: wikicommons

«Si alguien me hubiera dicho que tenía la menor posibilidad de ganar el premio Nobel, tendría que pensar que tenía las mismas probabilidades de estar en la Luna».

Estas palabras del cantautor estadounidense Bob Dylan (Duluth, 1941), ausente en la ceremonia de entrega del premio Nobel de Literatura en Estocolmo, le habrían calzado igual de bien al presidente de Colombia Juan Manuel Santos (Bogotá, 1951), galardonado con el premio Nobel de la Paz en Oslo, en este conmocionado 2016 que se desvanece.

Y es que, aunque se rumoraba desde hacía años, el conservadurismo que rodea al mundo literario hacía difícil pensar que el mayor reconocimiento de las letras universales recayera por vez primera en un músico, además representante de la contracultura proveniente de la década de 1960, emparentado en la tradición folk (Woody Guthrie o Ramblin’ Jack Elliot) como en la de la generación beat (Allen Ginsberg, William S. Burroughs o Jack Kerouac).

Por su parte, hace tan solo una década la mayoría de los colombianos no hubieran imaginado el final de una guerra padecida por medio siglo. Parecía un sueño imposible, en un país en el que pocos recuerdan cómo es vivir en paz. Hoy, tras seis años de intensas negociaciones, el conflicto armado respecto a la guerrilla de las FARC, que ha producido cerca de 250.000 muertes, se está desactivando, con un abrumador apoyo de la comunidad internacional.

Nada de esto fue fácil: Dylan posee detractores, desde quienes desconocen supinamente su enorme obra e influencia a los que directamente desprecian o no toleran su genio cáustico. Destaca la vertiente atrincherada en una pálida defensa de las letras impresas, desconocedora del vector poético de sus canciones y el origen oral y musical de la literatura misma desde la antigüedad. Así también, Santos y el proceso de paz conservan duros contrincantes: comandados por el expresidente Álvaro Uribe, quien no ha desaprovechado escenario para ir lanza en ristre y terminar de alinear a Colombia —más allá del No en el plebiscito— en las victorias populistas del Brexit y el arribo de Donald Trump al poder en los Estados Unidos.

Si bien Bob Dylan puede continuar tranquilamente su interminable gira por el mundo, ya se verá si el respaldo del premio Nobel a Juan Manuel Santos le sirve a Colombia para consolidar una paz duradera y estable en los próximos años. Por ahora, prudentes, solo vale la pena citar las palabras pronunciadas por Santos —aunque en inexacta traducción al castellano— en su discurso al recibir la distinción:

«Es bueno recordar ahora la incisiva pregunta de Bob Dylan, mi colega en la recepción del Premio Nobel este año, que tanto nos conmovió en los años sesenta a quienes fuimos jóvenes entonces: “¿Cuántas muertes más serán necesarias hasta que comprendamos que han muerto demasiados? La respuesta, mi amigo, va volando con el viento”».

José Alejandro Cepeda | joscep@yahoo.com
Colombiano. Periodista y politólogo