Ecuador está a la espera de que el Consejo Nacional Electoral entregue datos oficiales y se dé una segunda vuelta presidencial.

Militantes y dirigentes hacen vigilia frente a la sede del Consejo Nacional Electoral, 20.2.2017 | Foto: Carla Bonilla

El pasado domingo 19 de febrero millones de ecuatorianos acudimos a las urnas. Unos por convicción, otros por obligación; unos optimistas, otros desanimados. No importaba el ánimo que nos movía a hacerlo, solo votábamos con el afán de decidir el futuro de nuestro país.

El proceso electoral inició con inconsistencias que el CNE no supo explicar. Por ejemplo, estaban empadronados ciudadanos fallecidos hace muchos años, extranjeros residentes que no habían solicitado su empadronamiento y jóvenes que acababan de cumplir los 16.

El día de las votaciones, la primera sorpresa fue que las oficinas de Participación Ciudadana, corporación de carácter independiente que contaba con la autorización del CNE de realizar el conteo rápido, amanecieron con cadenas que impedían el ingreso de su personal, lo cual retrasó considerablemente el inicio de su trabajo.

A las siete de la mañana el proceso de votación inició. Como es costumbre, algunas mesas tardaron en instalarse, porque no contaban con todos sus delegados o porque el material electoral no había llegado. Este fue el caso del candidato a la presidencia Patricio Zuquilanda, quien madrugó a votar y no lo pudo hacer porque el kit del padrón electoral que correspondía a su mesa aún no llegaba y tuvo que volver más tarde.

Las denuncias no se hicieron esperar. Miembros de juntas electorales reportaron papeletas marcadas por la lista 35, en provincias como Tungurahua, Cotopaxi, Carchi y Manabí. En redes sociales circularon fotografías y videos de casos específicos.

Todos estábamos ansiosos y esperábamos que a las cinco de la tarde empezara a llegar la información. El ministro de Defensa, Ricardo Patiño, publicó en redes sociales supuestos resultados de tres exit poll antes de las cinco. Los datos daban la presidencia a Lenin Moreno en primera vuelta, ya que superaba el 42 % y marcaba doce puntos de diferencia con quien le seguía, Guillermo Lasso, del movimiento CREO. Sin embargo, los datos del exit poll de la encuestadora CEDATOS daban como ganador a Lenin Moreno con un 39,4 % y pronosticaban una segunda vuelta junto a Guillermo Lasso, quien obtenía un 30,5 % de la votación nacional.

Participación Ciudadana tenía previsto entregar los resultados de su conteo rápido dos horas después del cierre de las votaciones. Sin embargo, recién lo pudo hacer a las 20 horas, debido a varios problemas que enfrentaron, como la prohibición de que sus voluntarios permanecieran en los recintos electorales o que su sistema cayera cerca de la hora 20. Ruth Hidalgo, directora de la consultora, presentó estos resultados una vez que la muestra se estabilizó, con el 87,3 % escrutado de la muestra: Lenin Moreno. 38,8 %; Guillermo Lasso, 28,2 %. A la misma hora Moreno ya festejaba junto a los simpatizantes de Alianza País su victoria en primera vuelta, mientras Lasso aseguraba que habría balotaje.

Por su parte, el CNE también a la hora 20, a través de su presidente Juan Pablo Pozo, dio los primeros resultados con el 51% de las actas escrutadas: Moreno 38,26 % y Lasso 29,86 %. A las 23, Pozo dio una nueva cadena nacional y anunció que suspenderían el conteo —que llegaba al 79,7 %— hasta la mañana siguiente. Los datos quedaron suspendidos en 38,82 % para Moreno y 28,6 % para Lasso.

Para entonces, los líderes de CREO y muchos ciudadanos ya hacían vigila en las afueras del CNE de Quito y Guayaquil, exigiendo que la entidad entregara los resultados oficiales. Cabe señalar que era la primera vez que los datos del conteo rápido no eran entregados oficialmente el mismo día de las elecciones.

Cerca de las dos de la mañana del lunes 20, sorpresivamente, los resultados empezaron a actualizarse en el portal del CNE y volvieron a detenerse dos horas después, con un 87,3 % escrutado que dejaban a Moreno con un 39,09 % y a Lasso con un 28,28 %. Lo sorprendente era que en cada punto porcentual que avanzaba el escrutinio la votación de Moreno ascendía y la de Lasso bajaba, con lo cual en candidato oficialista estaba más cerca de alcanzar el 40 % y una ventaja de 10 % frente a su inmediato seguidor.

La posibilidad de fraude había sido alerta por casi todos los candidatos opositores; ahora, la sospecha de que se concretaría era palpable. Miles de ciudadanos amanecieron en el CNE, tanto en Quito como en Guayaquil, exigiendo la entrega de los resultados finales de manera oficial. La mayoría de los candidatos a la presidencia exigieron a Pozo una respuesta.

Hasta hoy miércoles han pasado más de sesenta horas en vigilia. En la calle la gente pide una segunda vuelta. No todos los que la exigen apoyan a Lasso pero creen en la democracia. Son líderes políticos de diferentes tiendas, jóvenes, personas de la tercera edad, hombre y mujeres que, al grito de «democracia sí, dictadura no», exigen al CNE resultados inmediatos.

El presidente del CNE, en rueda de prensa, afirmó ayer martes que la tendencia no variaría pero no dijo nada sobre una segunda vuelta. Por tanto, seguimos a la espera de que el organismo electoral responda.

Para Alianza País, la medicina ha resultado peor que la enfermedad. En las calles, las organizaciones políticas se han unido y más del 61 % de la población rechaza el proyecto político de la tan famosa revolución ciudadana. Sin embargo, el presidente Correa y el primer candidato nacional de Alianza País a la Asamblea han señalado que habría un fraude en contra del presidenciable Lenin Moreno y que pedirán al CNE el conteo voto a voto.

Seguiremos en vigilia, esperando que el CNE cumpla con su responsabilidad, seguiremos con la esperanza intacta de que aún podemos vivir en democracia, en libertad, en paz.

Carla Bonilla E. | @CarliBonilla
Ecuatoriana. Comunicadora. Máster en Gerencia Política y Gobernabilidad. Exasesora y jefe de proyectos en el Congreso Nacional, la Unión Demócrata Cristiana, la Fundación Konrad Adenauer y el Municipio del Distrito Metropolitano de Quito.