Nacido el 6 de febrero de 1908, huérfano desde la infancia, toscano, Amintore Fanfani habría de convertirse en una de las mejores metáforas de la democracia del pueblo, del mérito y de la capacidad, refundada por la democracia cristiana. Su tesis doctoral sobre los orígenes del capitalismo en Italia, que venía a refutar las tesis de Max Weber sobre la consideración de catolicismo y protestantismo como universos existenciales difícilmente compatibles, fue el proemio de su acceso a una cátedra en la Universidad Católica de Milán. Durante la segunda guerra mundial formó parte del grupo milanés de cristiano-demócratas agrupados en torno al profesor Piero Malvestiti, antes de exiliarse en Suiza. Cuando regresó, Giuseppe Dossetti lo llamó a trabajar a Roma para convertir la naciente Democrazia Cristiana en una fuerza de masas.

Fuente: White House Photographs. John F. Kennedy Presidential Library and Museum, Boston Fotógrafía: Abbie Rowe

Fuente: White House Photographs. John F. Kennedy Presidential Library and Museum, Boston
Fotógrafía: Abbie Rowe

Dossetti cumplió el objetivo. Y ambos formaron parte del grupo de los jóvenes professorini electos en las constituyentes, y padres de la Constitución de 1947 vigente. Dentro de las filas dossettistas, Fanfani alcanzó en 1953 su primer ministerio, el de Interior. Cuando De Gasperi dimitió, y Dossetti decidió abrazar el sacerdocio, Fanfani se convirtió en un líder para la unidad de las grandes sensibilidades cristiano-demócratas. Un líder dotado de la inspiración social dossettiana y del realismo político y el sentido de la gobernabilidad degasperiana. Se convirtió en presidente del Consejo de Ministros en 1954, en secretario general de la DC entre 1954 y 1959, y, en el final de este periodo de liderazgo partidario, de nuevo en presidente del Consejo entre 1958 y 1959, una responsabilidad que reeditaría entre 1960 y 1963, 1982 y 1983, y 1987.

La Italia que lideró Fanfani en cinco periodos a lo largo de un tercio de siglo es la Italia de las grandes obras públicas, el vertiginoso crecimiento de su matriz productiva, los Juegos Olímpicos de Roma de 1960 y la conversión del país en un actor internacional de primer orden. La Italia que recibía a la familia presidencial Kennedy con la misma hospitalidad que encontraba en la Casa Blanca. La Italia que transitaba del neorrealismo a Michelangelo Antonioni, y de la ruina a fundar el G-7.

Si De Gasperi es el hombre de la esperanza, Dossetti el partisano desarmado, Andreotti el Estado, La Pira el santo y Moro el mártir, Fanfani es el poder ejecutivo. Fracasó en dos causas: su elección presidencial, probablemente debido a sus explícitas intenciones presidencialistas, y la salvación de Aldo Moro de su fatídico destino. Falleció en Roma el 20 de noviembre de 1999.

Enrique San Miguel