El hit de las series televisivas con trama política

Borgen es una serie danesa que deja como ejemplo la cultura política de los países nórdicos: la ética, el diálogo, los consensos imperantes por esas latitudes. Sería deseable que los políticos de Latinoamérica pudiesen apreciarla, sacar ejemplos e incluso aprender algunos requisitos del rol de la política, que no es otra cosa que la búsqueda del bien común.

La actriz Sidse Babett Knudsen, intérprete de la primera ministra de Dinamarca.

La actriz Sidse Babett Knudsen, intérprete de la primera ministra de Dinamarca.

La actriz Sidse Babett Knudsen es la protagonista que encarna a la primera ministra. En comparación con otra serie de gran éxito como House of Cards, en la danesa se resaltan las virtudes de una gobernante que es decente y desea hacer cosas para el bien de la gente. Es política y tiene como objetivo el poder, pero respeta la ética y no traspasa los límites.

La cultura nórdica es mencionada con frecuencia como ejemplo. Se trata de una sociedad donde existe un elevado nivel de vida y casi no hay desigualdades pronunciadas. ¿En qué radica ese modelo exitoso? Fundamentalmente en el nivel de educación de sus habitantes pero también en la efectiva intervención del Estado en la economía y en una notable concientización y participación política de la sociedad.

A modo de ejemplo mencionemos que el 75 % de los ciudadanos lee el diario todos los días y maneja una información actualizada, lo que habla del interés por participar en los temas del país.

La modalidad democrática ha atravesado hondamente tanto al sistema político como a la sociedad, y en todos estos países se da una efectiva alternancia entre partidos socialdemócratas y democristianos, con ciclos de gobiernos consecutivos, lo que ha derivado en gobiernos estables y, sobre todo, con el tiempo necesario para concretar proyectos y políticas públicas a largo plazo.

Esta cultura democrática tiene su máxima expresión en la Folkemodet o Fiesta del Pueblo, donde por cuatro días los ciudadanos, diputados, europarlamentarios, funcionarios del gobierno, de asociaciones de profesionales y de ONG se reúnen para dialogar en público sobre los temas del país. Al finalizar la fiesta, por votación popular se otorga el premio al político que mejor supo escuchar.

Es tan amplio el diálogo de este evento que este año se ha invitado a partidos populistas europeos, entre los que se encuentran algunos con ideas extremas, como Amanecer Dorado, de Grecia, o el Partido Liberal de Holanda, que no oculta su xenofobia.

El verdadero diálogo también debe incluir a los intolerantes, dice un diputado danés. Esta vez, como en la serie Borgen, será una mujer, la primera ministra de Dinamarca Helle Thorning Schmidt, quien presida la Fiesta del Pueblo. Ella sintetizó con estas palabras el espíritu que los motiva: «Lo primero es defender la democracia y eso no se hace recortándola».

Jorge Dell’Oro | @dellOroJorge