El mayor enemigo de un régimen autoritario es el miedo. La reacción del gobierno de Maduro ante la visita de Andrés Pastrana, Sebastián Piñera y Felipe Calderón es muestra del mayor mal que aqueja a la actual administración venezolana.

Solo donde se teme a la libertad, la crítica pierde su validez y se la califica de conspiración. Solo donde se teme a la libertad, se encarcela y se levantan falsos cargos a quienes alzan su voz contra el gobierno. Solo donde se teme a la libertad, se denuesta, se calumnia y se desacredita con el peso del Estado a quien opine distinto a lo que las versiones oficiales imponen.

En Venezuela, ese miedo a la libertad se manifiesta de manera cotidiana y ha sido la estrategia para aislar a un país que cada vez más da la espalda al mundo, al que el mundo cada vez da más la espalda, como a Cuba le ocurrió en su momento, como pasa con Corea del Norte. Muros que levanta la indiferencia; cárceles a las que cada vez menos se atreven a visitar.

El líder opositor, Leopoldo López, detenido e incomunicado desde hace un año. La congresista María Corina Machado, desaforada y con cargos de conspirar contra la vida de Nicolás Maduro. Los espacios donde la libertad se ejerce —los medios, el propio Congreso— secuestrados, expropiados, adquiridos por empresarios fieles al sistema. Temor, pánico, terror ante la libertad en todos los ámbitos de la vida pública y cada vez más en la privada.

Contra esa cerrazón y ese abandono fue que los expresidentes Andrés Pastrana (Colombia), Sebastián Piñera (Chile) y Felipe Calderón (México) acudieron el pasado 26 de enero al foro «Poder ciudadano y la democracia de hoy», organizado por la congresista Machado.

En cuanto el anuncio del evento comenzó a difundirse, el miedo de nuevo: Maduro ante la plaza abarrotada y el escenario pleno de cercanos fieles se lanzó contra los mandatarios acusándolos de ser patrocinados por el narcotráfico, de pertenecer a la extrema derecha, de ser responsables del posible baño de sangre que traería a Venezuela su visita.

Contagiar miedo. Difundir miedo. El discurso del miedo que desde el podio adelanta consecuencias fatales frente al ejercicio de la libertad. El miedo a que Piñera y Pastrana escucharan y transmitieran el mensaje de Leopoldo López, a quien no se les permitió visitar.

Las armas que portan los oficiales que temen lo que pueda decir una voz; los recursos que ostentan quienes temen porque la economía falla, el desabastecimiento se impone como prueba de la incompetencia y la corrupción, el precio del petróleo pone en jaque finanzas ya de por sí mermadas y hasta los antiguos compañeros cubanos de ruta saltan del barco en busca de alguna solución.

El gobierno venezolano languidece por temor a la libertad. Ese miedo es el que marca, desde la ascensión del chavismo y cada vez con mayores muestras, su actuar. Ese miedo es el que marca su ruta fatal.

 

 

 Carlos Castillo | @altanerias