El secreto encanto del poder ya no es tal

Se dice que cada día el poder dura menos, que es más efímero, mucho más difícil de obtener y más fácil de perder que en décadas pasadas. Como nunca, nunca el político tiene como principal tarea la de hacer una buena lectura de las demandas de la sociedad.

Fuente: Omar López , mayo de 2011

Fuente: Omar López , mayo de 2011

La velocidad de los acontecimientos políticos, sociales y económicos del mundo genera cambios inesperados, y en muchos casos en forma repentina y radical. En su libro El fin del poder, el venezolano Moisés Naim afirma que «el poder se ha hecho más fluido y quienes lo tuvieron históricamente lo hacen con menos seguridad y más restricciones». Es verdad, ya que las barreras que resguardan a los poderosos son ahora mucho más frágiles, más factibles de penetrar y debilitar. Veamos si no aquellos que pensaron que morirían ejerciendo el poder: Kadafi, Mubarak, Ben Ali, el mismo Assad en Siria. E incluso empresas como Kodak en plena bancarrota, o la tradicional Ferrari hoy en manos de Fiat, o Ericsson, la poderosa multinacional sueca cuyo capital accionario pertenece a la japonesa Sony. Las inesperadas movilizaciones como el 15M en España o las de El Cairo en la plaza Tahrir. El bipartidismo español tambalea con la aparición de Podemos y Ciudadanos, Grecia es gobernada por Syriza.

Las comunicaciones del siglo XXI transfieren ideas, aspiraciones, técnicas e incluso movimientos religiosos y políticos que minan el poder y el orden establecido en sus lugares de origen y también en otras latitudes. Estos aparentes e inesperados cambios del humor social son producto de la distancia que existe entre lo que la gente espera y lo que sus gobiernos pueden o prometieron darle.

Ha comenzado a gestarse el poder de los minipoderes, el cual reside en su capacidad de frenar, contrarrestar, luchar y limitar el margen de maniobra de los poderosos actores, con una gran ventaja: al ser más pequeños son más rápidos y no tienen la rigidez de las estructuras grandes y paquidérmicas de los grandes poderes. Quizás todo haya comenzado con la caída del Muro de Berlín, sin lugar a dudas se fue acelerando con la llegada de Internet y el uso creciente de las redes sociales.

Hoy más que nunca el político tiene como principal tarea la de hacer una buena lectura de las demandas de la sociedad, pero debe hacerlo anticipadamente o corre el riesgo de que su poder finalice antes de lo previsto.

Jorge Dell’Oro | @dellOroJorge