Siete de los ocho candidatos a la Presidencia de la República debatieron en el encuentro organizado por la Cámara de Comercio de Guayaquil.

#Debate2017 en Guayaquil, 25.1.2017

#Debate2017 en Guayaquil, 25.1.2017

El candidato oficialista, Lenin Moreno, no asistió al debate y escribió en su cuenta de Twitter: «No participaremos en debates basados en confrontación que devalúan la verdadera política como instrumento de servicio ético al país». Su decisión generó controversias principalmente en las redes sociales pero no sorprendió, pues Moreno es representa al Gobierno actual, que no ha incentivado para nada el diálogo.

Los temas definidos para el debate fueron: mercado laboral y empleo, política tributaria, macroeconomía, corrupción y libertad de expresión. Los discursos de los candidatos no presentaron sorpresas: cada uno de ellos repitió las propuestas que se les han escuchado desde que arrancó la campaña.

Sin embargo, lo que si llamó la atención fue la estrategia de ataque implementada por la candidata del Partido Social Cristiano, Cynthia Viteri, hacia Guillermo Lasso, del Movimiento CREO. Viteri desperdició sus primeras intervenciones y sus habilidades comunicacionales en atacar a Lasso, dándole a este mayor oportunidad para replicar las acusaciones y evidenciando que su prioridad no era presentar sus ofertas al electorado.

Finalmente, el ganador del #Debate2017 fue Guillermo Lasso, quien ratificó tener claro su discurso y sus propuestas. Su estrategia rindió frutos, no cayó en la confrontación, a pesar de los ataques que recibió de sus contertulios y cuando replicó, fue conciso y claro. Después de seis años de trabajo Lasso ha aprendido la lección, aparece como un político entrenado y conectado con la realidad del país, aunque le falta carisma para ganarse al electorado del estrato más popular.

Paco Moncayo, de la Izquierda Democrática, fue el candidato que cumplió con los tiempos, contestó sucinta y brevemente. Sin embargo, su tono frío y hasta cierto punto parco, no le permitieron despegar, marcar diferencia con el resto de los candidatos, ni conectarse con el electorado.

Los candidatos con menores posibilidades de llegar a Carondelet, como Abdalá Bucaram, Patricio Zuquilanda, Washington Pesántez e Iván Espinel, no acertaron en presentar sus ofertas de campaña de manera concisa, se enredaron en sus respuestas y cayeron en discursos demagogos. Uno de ellos planteó la pena de muerte, otro sugirió que los padres podrían estar armados, y un tercero propuso tener jueces sin rostro, y aunque seguramente sus propuestas no son literales, sus respuestas solo evidenciaron falta de preparación y conocimiento sobre la actual normativa nacional y los convenios internacionales suscritos por el Ecuador.

Lo positivo del #Debate2017 fue que todos los candidatos propusieron trabajar en favor de la libertad expresión; algunos incluso reconocieron que gracias al periodismo de investigación se han descubierto varios casos de corrupción y afirmaron que apoyarán el libre ejercicio de la prensa en el país.

Finalmente, muchos temas importantes quedaron fuera del debate. No se habló de salud ni de educación, ni mucho menos de derechos humanos o medioambiente. La deuda pendiente de los candidatos con el electorado es presentar propuestas concretas sobre temas que incluyan a todos. El próximo 5 de febrero se realizará el segundo debate presidencial, que organizará el Grupo El Comercio. Esta vez el candidato oficialista sí ha confirmado su presencia. Habrá que esperar entonces esta segunda puesta en escena.

Carla Bonilla E. | @CarliBonilla
Ecuatoriana. Comunicadora. Máster en Gerencia Política y Gobernabilidad. Exasesora y jefe de proyectos en el Congreso Nacional, la Unión Demócrata Cristiana, la Fundación Konrad Adenauer y el Municipio del Distrito Metropolitano de Quito.