Elecciones intermedias en México

Elecciones federales en México de 2012 / Fuente: Wikimedia Commons

Elecciones federales en México de 2012 / Fuente: Wikimedia Commons

A pesar de ser comicios de menor atractivo que los presidenciales, las elecciones intermedias de este 2015 en México representan la oportunidad de consolidar una oposición que dé respuestas a la inconformidad y a la desaprobación del presidente Enrique Peña Nieto.

El Instituto Nacional Electoral, constituido a partir de la reforma política de 2014, acude a su primera organización de elecciones en este 2015. Fuente: Wikimedia Commons.

De acuerdo con el calendario oficial del Instituto Nacional Electoral (INE) de México, las elecciones intermedias federales comenzaron este domingo 5 de abril, y en ellas se renovará la totalidad el Congreso de la Unión (Cámara baja), así como los congresos locales y los ayuntamientos de 17 de los 32 estados del país. Serán en total 2179 cargos en disputa.

De manera concurrente, la jornada electoral, que tendrá lugar el 7 de junio próximo, servirá para elegir gobernador en los estados de Baja California Sur, Sonora, Nuevo León, San Luis Potosí, Colima, Guerrero, Michoacán, Querétaro y Campeche.

La importancia de la fecha consiste, ante todo, en que el Congreso que se elige será el que acompañe al titular del Ejecutivo federal Enrique Peña Nieto durante los últimos tres años de su gobierno, que llega a esta elección desgastado por diversos factores, entre los que destacan escándalos de corrupción, el asesinato irresuelto de 43 normalistas en Ayotzinapa, cambios en materia fiscal que, junto con el descenso de los precios del petróleo y la subida del dólar, han frenado el consumo interno, encarecido los precios de productos básicos y aumentado los costos de la gasolina.

El escenario electoral resulta pues complejo para el partido en el gobierno (PRI) que, no obstante, cuenta con una fuerza electoral constituida por grupos históricos (sindicatos, uniones campesinas, obreras y de comerciantes, entre otros) que le aseguran una votación mínima aproximada de 30 % a nivel nacional. Es igualmente ocasión para que la fuerza opositora encabezada por el Partido Acción Nacional aproveche la mala imagen del gobierno y logre ubicarse como una alternativa capaz de captar el desencanto ciudadano —sobre todo de las clases medias, donde se encuentra el mayor capital político panista— y traducirlo en votos a su favor.

No será sencillo ni inmediato pero las condiciones están dadas para que ello suceda, no solo a causa del descenso de la popularidad de Peña Nieto en diversos sondeos (ronda en no más del 40 %), sino además por la división que actualmente padece el Partido de la Revolución Democrática (PRD), que en el transcurso de los últimos dos años ha sufrido escisiones que serán determinantes para la jornada de junio próximo, como la salida de Andrés Manuel López Obrador de sus filas, quien, a través del partido que ha creado (Morena, Movimiento de Regeneración Nacional) postulará candidatos en entidades clave como la ciudad de México, donde cuenta con la mayor parte de su votación más leal.

A lo anterior hay que añadir la salida del PRD de importantes líderes históricos, entre ellos Cuauhtémoc Cárdenas, el ex jefe de Gobierno de la Ciudad de México Marcelo Ebrard, así como otros personajes que resultan claves sobre todo en la capital del país. Esta situación hará que la izquierda se aleje de la posibilidad de situarse como segunda fuerza del país, al contrario de lo ocurrido en los comicios presidenciales de 2006 y 2012.

Quedan por delante pocas semanas de campaña, que serán determinantes para los próximos tres años de gobierno. Las condiciones para que el PAN se consolide en congresos y gubernaturas están dadas pero el éxito electoral dependerá de la capacidad de este partido para hacer frente a problemas recurrentes de las elecciones intermedias: el abstencionismo y la apatía, la presencia del crimen organizado en algunas regiones (Michoacán y Guerrero), la claridad en propuestas y la capacidad de presentarse de nuevo ante la ciudadanía como una alternativa seria de gobierno.

Carlos Castillo | @altanerias