Los temas que nos interesan a los jóvenes ecuatorianos han quedado fuera de la agenda política de los candidatos.

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La carrera por llegar a la Presidencia parece haber comenzado hace tiempo en Ecuador, aunque, según el cronograma electoral oficial, esta no iniciará hasta próximo 3 de enero y finalizará un día antes de las elecciones, es decir el 16 de febrero de 2017.

Fui optimista hasta el final de las inscripciones y pensé que los jóvenes jugarían un rol importante en las candidaturas y sus programas de gobierno, pero me equivoqué. Y es que, desde mi parecer, no existen propuestas concretas para el grupo que podía cambiar la balanza electoral, y tampoco existen candidaturas jóvenes que demuestren que el mensaje cambió.

Los políticos ecuatorianos no han entendido que el poder ha cambiado, que la política ha cambiado, que la comunicación ha cambiado. Las nuevas generaciones tienen mayor acceso a la información, necesitan propuestas reales sobre temas que les incumben. No necesitan que se les hable de macroeconomía sino de cómo su manejo las beneficiaría y permitiría cumplir sus retos, que son distintos: viajar, conocer, estudiar, ¡vivir!

Ni Lenín Moreno, de Alianza País, ni el candidato de CREO, Guillermo Lasso, ni la socialcristiana Cinthya Viteri, ni el representante de la izquierda, Paco Moncayo, ni Dalo Bucaram han hablado de temas como el acceso a internet o la igualdad de oportunidades, ni de la apertura e intercambio de conocimiento a nivel internacional. Pero lo que es peor y más preocupante es que ninguno tiene una propuesta sólida sobre el cambio climático, la conservación del medioambiente y del regreso a la naturaleza y a la tierra.

Ahí es cuando pienso que los jóvenes nos quedamos fuera de la campaña nuevamente, no por falta de capacidad o de interés, sino porque la mayoría de los candidatos siguen concentrados en sus objetivos electorales, sin conocer el panorama y los nuevos valores que mueven a los nacidos desde los ochenta, quienes podrían cambiar los resultados electorales.

Nuevamente, muchos jóvenes veremos pasar las elecciones desde la ventana, sin participar, tratando de descifrar el pragmatismo de unas elecciones en las que se unen enemigos para conseguir el poder, y preguntándonos si esta fue otra oportunidad perdida para participar en el cambio, en la generación de oportunidades, en buscar el bien común.

Carla Bonilla E. | @CarliBonilla
Ecuatoriana. Comunicadora. Máster en Gerencia Política y Gobernabilidad. Exasesora y jefe de proyectos en el Congreso Nacional, la Unión Demócrata Cristiana, la Fundación Konrad Adenauer y el Municipio del Distrito Metropolitano de Quito.