FARC y ELN: ¿una sola paz para Colombia?

La guerrilla del ELN se suma a los esfuerzos de paz del Gobierno con las FARC en Colombia.

Fuente: Mdmaeuja vía Wikicommons

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Hace 50 años murió en combate Camilo Torres Restrepo, antiguo miembro de la burguesía bogotana que a mediados de la década de 1960 pasó de sacerdote carismático, intelectual cofundador de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional y activista popular a convertirse en guerrillero, labrando un mito en su corta vida. Torres se había unido al Ejército de Liberación Nacional (ELN), una de las guerrillas más persistentes en la historia de Colombia, la que por fin ha acordado una agenda de negociación de paz con el Gobierno.

El paradero del cadáver de Camilo Torres es hoy incierto, y el propio presidente Juan Manuel Santos ha manifestado su deseo de que los restos aparezcan, como los de miles de víctimas que ha dejado la estéril violencia del último medio siglo en su país. El ELN, una fuerza insurgente de original inspiración y apoyos cubanos, ha sido tercamente liderada por una violenta estructura federada que cuenta con cerca de 1500 combatientes, muchos menos que los 7800 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), estas con su orden más centralizado.No obstante, el ELN, por dicha naturaleza fragmentada podría presentar mayores problemas para hacer avanzar los diálogos.

Antes del anuncio inicial sobre el ELN, el 30 de marzo, se esperaba que las FARC —en negociación desde el primer gobierno de Santos, en 2012— firmaran el acuerdo definitivo tras arduos encuentros en La Habana. Pero, a pesar de los avances, aún se debate sobre la desmovilización y entrega de armas de los guerrilleros, así como la posterior refrendación del acuerdo. Ambas partes, en medio de la polarización que vive el país, manifestaron que vale la pena esperar un poco más por un buen arreglo.

Los diálogos exploratorios con el ELN, guardados en secreto por el Gobierno, como lo hizo previamente con las FARC, continuarían con negociaciones en Ecuador, Brasil, Chile, Venezuela y Cuba, países garantes además de Noruega. Respecto a las FARC, los garantes son Cuba y Noruega, acompañados por Venezuela y Chile. La agenda de las FARC contempla seis puntos: desarrollo agrario integral, participación política, fin de cultivos ilícitos, víctimas, fin del conflicto, implementación, verificación y refrendación. La del ELN igualmente seis: participación de la sociedad, democracia para la paz, transformaciones para la paz, víctimas, fin del conflicto e implementación.

Es prematuro predecir el rumbo de las negociaciones con el ELN, pero idealmente se esperaría que junto a las de las FARC fuesen dos procesos de paz y un solo fin del conflicto armado en Colombia. Por ahora lo único cierto es que el mejor homenaje que podría prodigarle el ELN a Camilo Torres en su aniversario es ese: buscar la paz.

José Alejandro Cepeda | @sinclair_simon