El 15 de diciembre de 2016 el Movimiento Demócrata Social – Demócratas, de Bolivia, cumple tres años desde su fundación.

Movimiento Demócrata Social -Demócratas, Bolivia

No podemos hablar de los Demócratas de Bolivia sin referir a sus orígenes, que tienen una larga data en la defensa de los principios democráticos y de las autonomías. Un breve relato histórico nos permitirá explicar el nacimiento de los Demócratas como resultado de una búsqueda constante de construcción de una alternativa democrática.

El año 2003 representa un punto de inflexión en la historia política de Bolivia. Los bolivianos vimos la caída de los partidos políticos tradicionales y el nacimiento de dos agendas políticas antagónicas. Por un lado, la agenda de octubre, cuyo nombre recordaba el octubre negro boliviano, cuando miles de bolivianos salieron a las calles exigiendo la renuncia del presidente Sánchez de Lozada, la nacionalización de los hidrocarburos y una nueva Constitución; desde el Oriente también se presentaba una nueva agenda, la de las autonomías, que pedía libertad, defendía la democracia y el Estado de derecho, para un país con una mayor descentralización, con autonomías, para que el trabajo y el progreso pudieran llegar a todos los rincones de la patria.

Fueron transcurriendo los años y las agendas de octubre y de autonomías se fueron fortaleciendo. En 2005, y en el mismo día, las dos agendas lograron su primer gran triunfo: Evo Morales, la expresión más directa de la agenda de octubre fue electo presidente de Bolivia; en los nueve departamentos, por primera vez en la historia, los ciudadanos elegimos a nuestras autoridades, nueve prefectos (gobernadores), y en Santa Cruz, motor económico del país, Rubén Costas, líder del proceso autonómico, resultó victorioso como el primer prefecto electo de Bolivia.

Ambas elecciones fueron el resultado de la aparatosa y trágica caída del antiguo sistema político boliviano. Ambas elecciones fueron la representación máxima de que habían llegado nuevos tiempos al país.

Las dos agendas se verían nuevamente cumpliendo objetivos el 2 de julio de 2006, cuando los bolivianos volvimos a las urnas, esta vez para elegir, por un lado, a los constituyentes, miembros de la nueva Asamblea Constituyente de Bolivia, que tendría a cargo la redacción de una nueva Constitución Política del Estado; el mismo día también se llevó adelante el referéndum autonómico, de carácter vinculante, que obligaba a la Asamblea Constituyente a incorporar un régimen que garantizase la vigencia inmediata de autonomías departamentales plenas en los departamentos que así lo habían decidido —Pando, Beni, Tarija y Santa Cruz— y esto debía ser tomado con carácter prioritario en la elaboración de la nueva Constitución.

La mayoría de los constituyentes, representantes del partido de gobierno MAS-IPSP, decidieron no tomar en cuenta las autonomías, rompiendo el mandato del pueblo a través del referéndum vinculante. Esto llevó a los prefectos de los cuatro departamentos afectados a convocar a un cabildo, que resultó la manifestación más grande en la historia de Bolivia: un millón de personas nos reunimos bajo los pies del Cristo Redentor en Santa Cruz de la Sierra un 15 de diciembre de 2006, que marcaría nuestra memoria. El denominado Cabildo del Millón entregó la potestad al gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, para conformar la Junta Autonómica del Departamento e iniciar el proceso de redacción de los estatutos autonómicos; de la misma manera se llevaron adelante los cabildos en las regiones de Pando, Tarija y Beni.

Aquel 15 de diciembre de 2006 marcó un nuevo comienzo y la necesidad clara de partidos políticos fuertes, construidos para la defensa de los principios democráticos, para que la agenda autonómica estuviera representada.

Primero nacieron nuevos partidos políticos regionales. La fuerza de las autonomías venía de las regiones y allí mismo fue donde se inició un nuevo proceso de partidocracia regional. El nuevo proyecto emanó de estas decisiones. Para seguir avanzando necesitábamos estar representados.

Mientras los autonomistas, estábamos divididos, proyectando partidos regionales, el Movimiento al Socialismo se fortalecía, y lo hizo acompañado de nueva Constitución Política del Estado, no podemos negar la fortaleza que han conseguido a lo largo de los años. El Proceso de Cambio, representa una constante violación al Estado de derecho, es la base misma de la desinstucionalización estatal para el empoderamiento, la destrucción de los valores democráticos, para permanecer en el poder. Durante años, vimos violar nuestros derechos fundamentales, el pensamiento único del Movimiento al Socialismo, fue instaurado bajo una justicia utilizada como brazo político y opresor del gobierno.

Para el año 2011, los principales liderazgos de la oposición habían entendido que para vencer a una estructura política como la del Movimiento al Socialismo era fundamental contar justamente con una verdadera estructura política. Aunque ello pudiera darse por obvio, en política nada es obvio ni está lejos de complicaciones. Para lograrlo se necesitaba entender la nueva correlación de fuerzas que existía en el país, y permitir que las fuerzas regionales continuaran trabajando, ahora con una misión clara, la construcción de una verdadera alternativa para Bolivia.

La mayor parte de los liderazgos de esta nueva alternativa en construcción no pertenecían a la antigua clase política: muchos habían entrado a la política en los últimos años. Esto era fundamental para entender el nuevo proceso. No se trataba de volver al pasado y construir partidos como antiguamente; el objetivo era claro: necesitábamos una nueva forma de hacer política, para no cometer los errores de antes, ni seguir viviendo bajo la coyuntura presente.

El reto era conformar una organización nacional, con territorialidad, respetando nuestras diferencias y uniéndonos en la base de la transversalidad de los principios que nos unen: la libertad, la democracia y la autonomía.

Para avanzar en el objetivo era necesario el desprendimiento, abandonar los nuevos colores, que se habían fortalecido en lo regional, para consolidar una propuesta nacional. El caudillismo era una forma clásica de hacer política en Bolivia y no era sencillo dejar de lado ese pensamiento. Fue tal vez el desafío más complicado.

2013 fue el año de mayor avance hacia la consolidación de los Demócratas. Recorrimos el país profundizando nuestras ideas, hasta que un 15 de diciembre, celebrando el gran hito del Cabildo del Millón, el sueño se hizo posible: los Demócratas nacíamos a la vida política. La fundación en la ciudad de Cochabamba representa la consolidación de años de esfuerzo, de trabajo, con una visión clara: una mejor Bolivia es posible.

Los Demócratas somos una organización fundada por hombres y mujeres libres, centramos nuestro accionar en el ser humano, para erradicar al único y verdadero enemigo de la patria, la pobreza.

Así nos presentamos frente a los bolivianos. No creemos en la política de la mentira, no creemos en las viejas formas. Creemos que con políticas públicas serias podemos llevar a los bolivianos hacia un camino de progreso. Entendemos que nuestra labor es permitir a los habitantes convertirse en ciudadanos y ciudadanas con derechos plenos, para el que emprendedor pueda soñar, el empresario crecer y el trabajador vivir con dignidad; así definimos a la igualdad como igualdad de oportunidades, igualdad ante la ley y el respeto al Estado de derecho.

Ya no somos una promesa, somos una realidad que cada día se vuelve más fuerte. Hoy representamos la segunda fuerza política de Bolivia, la primera de oposición. Pero como nos lo recuerda siempre nuestro presidente Rubén Costas, los Demócratas no hemos nacido para ser oposición, hemos nacido para gobernar Bolivia, para ofrecer un futuro de esperanza, para construir, en la unidad de nuestra diversidad, esa mejor Bolivia con la que soñamos todos.

Este 15 de diciembre, los Demócratas cumplimos oficialmente tres años. El camino ha sido largo pero emocionante. La ruta está marcada. Cumple tres años la Alternativa para Bolivia.

María Lourdes Landivar | @LourdesLandivar
Senadora nacional de Bolivia