La dura crisis institucional del Mercosur

A cinco meses de haberse cumplido el aniversario número 25 de la fundación del Mercosur, hoy enfrenta uno de sus momentos más difíciles y controversiales.

Firma de protocolo de adhesión de Venezuela al Mercosur, 4.7.2006 | Foto: Ricardo Stuckert, vía Wikimedia Commons

Firma de protocolo de adhesión de Venezuela al Mercosur, 4.7.2006 | Foto: Ricardo Stuckert, vía Wikimedia Commons

El Mercosur atraviesa una de sus peores crisis institucionales desde su creación en 1991, tal vez solo comparable a la situación que tuvo como consecuencia la suspensión de Paraguay en 2012, luego de un juicio que destituyó al presidente Fernando Lugo. Momento propicio que permitió el ingreso de Venezuela como miembro pleno, sin el aval de Paraguay.

Hoy, la presidencia pro témpore del bloque regional se encuentra acéfala, luego de que los Estados plenos no consensuaron respecto a que Venezuela ocupara dicha posición en el bloque. Esta situación, nunca antes presentada, ha desencadenado sinfín de posturas en torno a si la República Bolivariana de Venezuela está en condiciones de asumir la presidencia pro témpore. La mayoría de los cuestionamientos redundan en la calidad democrática del régimen de Nicolás Maduro y la consecuente violación flagrante a los derechos humanos que los ciudadanos venezolanos están padeciendo.

Venezuela, que actualmente enfrenta una crisis humanitaria sin precedentes, clama por ocupar la representación jurídica internacional del Mercosur, pues básicamente esa es la función que ostenta quien ejerce la presidencia. De esta manera, el régimen de Maduro se aferró de forma unilateral a lo establecido en el Tratado de Asunción, el cual señala que el traspaso de la presidencia es por orden alfabético; es decir que, luego de Uruguay, debía ocupar ese lugar Venezuela. Sin embargo, al no existir consenso entre los Estados, ni traspaso formal por parte de Uruguay, mayoritariamente se entiende que Venezuela no puede ejercer el rol en estas condiciones. Sin más, hoy se está en un callejón sin salida.

Ante esta tensión inesperada, los señalamientos son varios. Podríamos preguntarnos, por ejemplo, si Venezuela tiene totalmente las credenciales de que respeta el Estado de derecho, las libertades individuales y la libre expresión.

La preocupación es grande y es clara; esta crisis institucional debe sortearse. Por ello se espera la mejor salida dentro de los marcos democráticos. Quizá sea importante no perder de vista que es imperioso que la región no se desestabilice aún más. Ya demasiado tenemos con Brasil, en donde Michel Temer ha asumido como presidente interino y Dilma Rousseff está a pasos de enfrentar el impeachment. Por lo tanto, un Brasil que enfrenta una crisis institucional y una Venezuela sumida en una crisis humanitaria sin precedentes no colaboran con la estabilidad de la región.

Quiérase o no, el régimen de Nicolás Maduro se ha convertido en el elemento causante de esta crisis, sacando a la luz las divergencias existentes entre los miembros plenos del bloque. Brasil, Argentina y Paraguay acaban de instar al gobierno de Maduro a evaluar una salida negociada ante la asunción de la presidencia pro témpore del Mercosur en forma inconsulta y unilateral. Por su parte, el gobierno de Maduro respondió afirmando que los presidentes de Argentina, Paraguay y Brasil no respetan las normas del bloque regional y vulneran los tratados constitutivos del Mercosur.

Por su parte, el canciller paraguayo, Eladio Loizaga, acaba de informar que las relaciones entre Paraguay y Venezuela están congeladas y que el embajador paraguayo en Caracas permanecerá en Asunción, situación que profundiza la crisis entre ambas naciones.

Solo resta saber cuál será la salida diplomática para este conflicto que ha puesto en jaque las relaciones de los miembros plenos del Mercosur. Mientras tanto, el gobierno de Venezuela encabezado por el presidente Nicolás Maduro sigue afirmando que lleva la presidencia pro témpore del Mercado Común del Sur…

Claudio Romero | @CRomeroOk
Parlamentario del Mercosur