La eterna búsqueda del porvenir

La calidad de vida de los ciudadanos de Latinoamérica a lo largo de este siglo XXI sigue manteniendo desigualdades importantes, más allá de que algunos de sus países hayan tenido importantes logros económicos. Algo que ha transformado al continente en la eterna tierra del futuro. Las clases dirigentes no han podido, no han sabido o no han querido poner énfasis en brindar igualdad de oportunidades a sus pueblos. Esto no tendrá remedio hasta tanto no se desarrollen políticas públicas que aseguren una enseñanza de calidad.

foto15_busquedaporvenir

Desde los albores libertarios de nuestros países, hace más de 200 años, venimos escuchando que estas tierras están llamadas a ser el continente del futuro. Entonces, ¿por qué a un territorio tan rico en recursos naturales le ha ido tan mal durante tanto tiempo? Ya en 1492 el economista inglés Angus Maddison, en The World economy: Historical statistics (París, OCDE, 2003), comparando con los estándares de vida de los indígenas, demostraba que las comunidades de lo que hoy es Bolivia o Perú tenían mejor calidad de vida que las comunidades de Norteamérica. Pero desde entonces los países de Latinoamérica fueron quedando atrás de los llamados países desarrollados. Y en los primeros años de este siglo, el ingreso per cápita promedio en la región es apenas un 20% del de Estados Unidos.

Las causas de esta pronunciada pendiente son múltiples, pero el motivo más grave de las catastróficas condiciones sociales de la región —incluyendo la pobreza y la desigualdad de ingresos— es, sin ninguna duda, el sistema educativo. La gran mayoría de nuestros países no han puesto énfasis en el sector, a pesar de los incrementos otorgados en los presupuestos.
No se ha podido mejorar el nivel de capacitación de la mano de obra y es notorio el rezago en relación con otros países en sectores clave como la formación de capital humano y el desarrollo productivo.

 

Los gobiernos están confundiendo mayor cobertura y mayor presupuesto como las variables de la mejora en la educación, cuando en realidad las que importan son el aprendizaje, la calidad de los programas y el nivel de los maestros y profesores. Si tomamos en cuenta la performance de algunos países que han participado en el Estudio sobre Tendencias Internacionales en Matemáticas y Ciencias (http://timss.bc.edu), veremos que los resultados fueron una catástrofe, con un puntaje muy bajo incluso por debajo de países con menores ingresos per cápita como Filipinas, Marruecos, Irán o Turquía, por citar solo algunos.

Si nuestros gobernantes no toman el tema de la educación con responsabilidad, el porvenir de las futuras generaciones será aún más incierto que el presente. Para que Latinoamérica salga de su pobreza, la solución es la educación.

Jorge Dell’Oro | @dellOroJorge