Venezuela ha generado un alerta ante la región latinoamericana debido al impacto de su crisis económica, principalmente para el Petrocaribe, pues ya no se vislumbra como un socio económico y energético fuerte.

El histórico pozo Zumaque 1 comenzó a producir el 31.7.1914 | Foto: SVIP, vía Flickr

El histórico pozo Zumaque 1  inició el 31.7.1914 la era comercial del petróleo en Venezuela | Foto: SVIP, vía Flickr

Hace una década, con el entonces presidente Hugo Chávez, se prometió compartir la riqueza petrolera venezolana por todo el continente. Se ofreció gasolina subsidiada a Londres y a los pobres del noreste de Estados Unidos. Hoy en día las naciones latinoamericanas temen las consecuencias del desplome de una economía que en otras épocas fue la salvación de varios países y que ahora padece de una inflación desbocada y de escasez de productos básicos, que obliga a los venezolanos hacer largas colas durante horas y enfrenta a una sociedad desesperada que busca justicia por sus propias manos.

La Unión de Petróleo del Caribe (Petrocaribe) es una iniciativa creada en el 2005 que encarna, según algunos análisis, la diplomacia petrolera de la Revolución bolivariana, que ofreció petróleo subsidiado y créditos preferenciales a sus 18 países miembros —entre otros, República Dominicana, Nicaragua y El Salvador—, permitiendo que estos países liberaran recursos para hacer inversiones sociales. En la actualidad, muchos dudan de que Venezuela pueda mantener los subsidios petroleros a las naciones vecinas.

En este contexto, pocos meses atrás el presidente Maduro encabezó la XVI reunión ministerial de esta alianza energética. Ahora enfrenta una situación que preocupa a los analistas de las relaciones internacionales. El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, el pasado martes 31 de mayo invocó para Venezuela la aplicación del artículo 20 de la Carta Democrática, como mecanismo para presionar al gobierno venezolano a la aprobación del referéndum revocatorio. El artículo convoca a un Consejo Permanente para tratar la situación de un país en donde exista «una alteración del orden constitucional que afecte gravemente el orden democrático». La implicación de su implementación en Venezuela pudo haber causado un efecto impactante debido a que esta no requiere del consentimiento del gobierno del país donde se ha visto afectada la democracia, e incluso hubiese implicado la suspensión del país del organismo regional.

El tema ha generado una alerta ya latente ante la región latinoamericana en donde el impacto de la crisis económica venezolana en otros países de América Latina es fuerte. Tal como lo señala BBC Mundo, «la onda expansiva generada por la situación catastrófica de la economía de Venezuela se esparce por el Caribe e impacta a partes de América Central, además de las regiones colombianas fronterizas con esta nación».

Venezuela tiene relaciones con doce países de la Comunidad del Caribe (CARICOM), socios de Petrocaribe desde hace diez años, extremadamente vinculados económica y energéticamente a este país. Todos ellos han tenido un acceso no necesariamente de precio preferencial sino de crédito preferencial para comprar petróleo de Venezuela.

Dilemas como el de la jornada de la OEA de mayo pasado seguirán siendo de gran preocupación para los países de Petrocaribe, debido al vínculo económico energético que tienen con Venezuela. Por otro lado, por ello también enfrentan conflictos políticos democráticos internos, pues los países miembros de este esquema de integración son islas, ex colonias británicas, de gobiernos de democracia parlamentaria, con sistemas muy abiertos y democráticos.

En el contexto de la caída de precios internacionales de petróleo, que se encuentra en torno a los USD 50 por barril, no se anticipa un panorama favorable para muchos países de seguir manteniendo a Venezuela como aliado. A pesar de que Estados Unidos se encuentra empujando todo un programa energético, este no se vislumbra como un reemplazo inmediato del petróleo de Venezuela sostenible para estas pequeñas economías del Caribe. Los países de la región se encuentran entre la espada y la pared. Son socios económicos y energéticos de Venezuela y a la vez tienen que enfrentar sus compromisos políticos ideológicos con la democracia en el hemisferio, por lo que les queda solamente esperar a lo que suceda con Petrocaribe.

Es necesario seguir dando apoyo a la sociedad venezolana para encontrar soluciones a la situación que enfrenta en su diario vivir.

Cinthya María Sandoval Cuéllar | @Cin_San11