La solución de la pregunta K

El Perú busca seguridad y presencia con el voto contra Fujimori 2.0.

La noticia del resultado del balotaje en la prensa de LIma, 9.6.2016 | Foto: Manfred Steffen

La noticia del resultado del balotaje en la prensa de Lima, 9.6.2016 | Foto: Manfred Steffen

Celebraron toda la noche robando a la población el sueño. Los seguidores de Keiko Fujimori lucharon hasta el final sin lograr la ansiada victoria para su líder. Las demostraciones en contra de Fujimori llevadas a cabo en Lima hasta pocos días antes de las elecciones fueron tan fuertes como los eventos electorales populistas en todo el país. Se bloquearon carreteras y el país se encontró muy polarizado.

Finalmente, el 28 de julio del 2016 su oponente, el político economista liberal de origen alemán Pedro Pablo Kuczynski, asumirá el mando en el Palacio de Gobierno peruano. La segunda vuelta electoral del 5 de junio pasado entre los dos candidatos, por un lado la populista de derecha Keiko Fujimori y por otro el antes ministro de Economía y Energía Pedro Pablo Kuczynski, tuvo un resultado muy ajustado.

Los representantes de los partidos conservadores, como también de los partidos de la izquierda, llamaron a sus seguidores a apoyar al liberal PPK para evitar la victoria de Fujimori. Sería equivalente a que el partido izquierdista alemán Die Linke pidiera a sus militantes votar por un candidato del partido liberal alemán FDP para evitar una victoria del partido derechista AfD.

Este resultado electoral parece prometer por lo menos mejores opciones para el país que un gobierno Fujimori 2.0.

Keiko Fujimori tenía prácticamente la victoria en la palma de sus manos: hace años apela al orgullo de sus compatriotas y a su identidad, ya que ambas cualidades escasean en el Estado andino. El país lucha todavía por integrar las diferentes clases y grupos de la población para que se comprendan como ciudadanos del país. Casi nadie se siente identificado con su vecino y las denominaciones de origen frecuentemente son usadas en forma despectiva para generar tensiones y divisiones.
Keiko Fujimori es polémica y tiene cercanía con el pueblo. Ningún otro candidato logró visitar tantos lugares como ella en el Perú durante su campaña electoral presidencial. Su partido Fuerza Popular cuenta con una organización estrictamente jerárquica y obtuvo la mayoría absoluta en el Congreso en las elecciones del mes de abril. Keiko es la hija del expresidente autoritario Alberto Fujimori, actualmente encarcelado por casos de corrupción y violaciones a los derechos humanos.

En cambio, Pedro Pablo Kuczynski, conocido también como PPK, es un economista liberal, que cuenta con varios años de experiencia trabajando en el Banco Mundial y en el ámbito político. Su joven partido lleva el nombre Peruanos Por el Kambio, en alusión a sus propias iniciales. No es un partido orgánico tradicional. Según Keiko, PPK representa al sistema económico liberal establecido y de elites intelectuales. Por otro lado, PPK aprovechó conscientemente las redes sociales para obtener el apoyo de muchos jóvenes.

Los contenidos políticos

El sistema político peruano está enfermo. La actitud de los gobernantes pasados ha sido la de «el Estado soy yo». La corrupción es generalizada y casi ningún político se siente obligado a rendir cuentas. Los partidos son más bien movimientos de seguidores de un determinado líder. Estos hechos no son poco comunes en América Latina. Así, los dos candidatos a la presidencia no presentaron muchos contenidos en su campaña. Tampoco hay muchos actores de peso en la prensa o la sociedad civil. Por lo menos hasta la fecha se creía que para ser escuchado por los ciudadanos era necesario levantar la voz fuertemente.

Keiko Fujimori entendió este principio y se puso en escena como representante de un Estado fuerte. A pesar de sus lemas y su publicidad —todo en un fuerte color anaranjado— no pudo convencer a las mayorías peruanas en el domingo electoral. La destacada K de Keiko quedó opacada frente a la K en fondo rosado de PPK y le dio a este último la posibilidad de iniciar el «Kambio».

Lo único que tenían ambos candidatos en «K»omún era en realidad esta letra. Después de la primera vuelta electoral, PPK y Keiko se atacaron fuertemente. En general, lo hicieron en torno a defectos de carácter del otro y muy raras veces en torno a propuestas políticas. Se exigía a Keiko que responda por acciones de su padre. Se acusó a PPK de traidor a la patria por haber migrado a los Estados Unidos durante el gobierno de Alberto Fujimori y de renunciar a la ciudadanía norteamericana recién por la presión pública.

En los programas políticos de ambos candidatos dominaban la educación, la lucha contra la corrupción y el fortalecimiento de la seguridad interna. Y se enfrascaron en una verdadera competencia de propuestas: Fujimori prometió centros para la formación técnica en todas las regiones del Perú, propuso el programa «Mi primera chamba (trabajo)» con incentivos a empresas que dan trabajo a jóvenes; PPK prometió mejores salarios para profesores y mayor apoyo para las universidades.

PPK proponía un sistema nacional contra la corrupción que evita que personas involucradas en estos casos tengan incidencia en el nivel político. Keiko proponía un fiscal general a cargo exclusivamente de los casos de corrupción. Además, los mismos ciudadanos peruanos deberían acusar a cada funcionario en casos de sospechas de corrupción.

PPK proponía más policías, más cárceles y mayor esfuerzo en la atención y reintegración de delincuentes jóvenes. Igualmente, Keiko prometió más seguridad, sin embargo priorizando medidas de control. Propuso por lo menos 10.000 efectivos policiales adicionales y el aprovechamiento de técnicas modernas para la vigilancia.

Una victoria condicional

El apoyo del ciudadano común otorgó a Keiko Fujimori el 40 % de los votos y un destacado primer puesto en las elecciones llevadas a cabo el 10 de abril. PPK obtuvo el 21 % de los votos superando por estrecho margen a la candidata de la izquierda Verónika Mendoza, ganando el derecho de presentarse en la segunda vuelta contra Keiko Fujimori.

El resultado de la segunda vuelta llevada a cabo el domingo 5 de junio fue extremadamente estrecho. PPK asume la presidencia con una ventaja de menos de uno por ciento.

Desde el 2011, la larga campaña de Keiko Fujimori logró mejorar continuamente la imagen deteriorada por el pasado de su padre. Para muchos peruanos de la clase baja y de la clase media-baja, el gobierno de su padre también es reconocido como un periodo de inversiones, creación de puestos de trabajo, construcción de infraestructura y ordenamiento. Keiko prometió más seguridad y decisión de liderazgo. Su propuesta fue polémica pero carente de suficiente profundidad política para convencer al 80 % de los peruanos que consideran a la falta de seguridad y la criminalidad como problemáticas principales del país. Keiko incluyó conscientemente candidatos nuevos y jóvenes en su partido, con el fin de distanciarse de la política de su padre, y eliminó de su lista a numerosos políticos establecidos que forman parte del núcleo duro fujimorista. Sin embargo, no fue suficiente en el momento de las elecciones.

El mayor enemigo de Pedro Pablo Kuczynski es su edad avanzada. A sus 78 años de edad, destaca su muy exitosa carrera profesional y la ventaja del político experimentado que garantiza la estabilidad. El instituto de investigaciones Ipsos llegó recientemente a la conclusión de que el apoyo a PPK se centraba en los grupos más educados, sobre todo dentro de los electores jóvenes.
Estos hechos y la ausencia de corrupción en su historial posiblemente fueron decisivos para la elección. Otro factor puede haber sido la forma de comunicar su complicado programa político a la población mediante mensajes sencillos, su continuidad y experiencia.

La situación en el congreso

De todas maneras, PPK se verá obligado a pactar acuerdos con Fuerza Popular de Keiko Fujimori, quien tiene la mayoría de diputados en el Congreso. Como próximo presidente del Perú, probablemente se enfocará, además de la seguridad interna y la lucha contra la corrupción, en fortalecer el sector económico liberal y la integración internacional del Perú.

En el próximo Congreso habrá seis bloques, de los cuales el claramente más importante será el del partido de Keiko. Su Fuerza Popular cuenta con 73 de un total de 130 congresistas, 54 de ellos debutantes en ese rol. PPK cuenta con 18 congresistas, el tercer bloque más importante después de la alianza electoral de la izquierda Frente Amplio de Verónika Mendoza, que obtuvo 20 congresistas. En ambas agrupaciones también la gran mayoría fueron electos fueron electos congresistas por primera vez, en total son 95 de los 130 congresistas. Casi un tercio de los congresistas ni siquiera fueron militantes del partido que representarán en el Congreso.

Lo que viene, lo que se queda

El Perú apareció algunas veces en la prensa alemana las pasadas semanas. Por un lado se publicó información acerca de las deficiencias a nivel jurídico y social en relación con las esterilizaciones forzosas sistemáticas durante el gobierno de Alberto Fujimori. Otro tema fueron las imágenes de las consecuencias dramáticas para el medioambiente y clima en la región de Madre de Dios, actualmente en estado de emergencia. La minería ilegal y excesiva de oro ha convertido en paisajes lunares a grandes áreas de esta región.

Ambas problemáticas —derechos humanos y medioambiente— no fueron decisivos para la campaña electoral en el Perú. Sin embargo, dichas problemáticas son esenciales para el desarrollo sostenible en paz y seguridad con inclusión del país. Aún no se sabe qué importancia tendrán para el próximo gobierno.

Por otro lado, se ve que en la actualidad el populismo no logra victorias en América Latina. Al parecer habrá un gobierno conservador en el Perú.

Dra. Bernadette Kalz
Representante de la Fundación Konrad Adenauer en Perú