Venezuela está viviendo la peor crisis que registra su historia. La falta de medicamentos, alimentos y servicios necesarios para mantener el bienestar es apabulladora. La unidad es el único camino para la oposición y el referendo revocatorio es el mecanismo indicado para salir de la crisis.

Firma por el referendo | Foto: Andrea Mesa

Firma por el referendo | Foto: Andrea Mesa

Somos el producto de un mal conjunto de políticas públicas y de la falta de ética de nuestros gobernantes. Nos hemos convertido en una sociedad que sobrevive y no que vive para ser social. Muchos hablan de la realidad, de lo que nos falta y lo que no tenemos. Pero son pocos, muy pocos, los que hablan de las propuestas y soluciones a la crisis que actualmente vivimos.

Hace unos tres meses que se viene planteando la idea del revocatorio. La tolda amarilla (Primero Justicia) plantea que la salida es constitucional y que el referendo revocatorio es el mecanismo indicado. Esta propuesta generó otras, cada una planteada por algún partido de la Mesa de la Unidad: la enmienda constitucional, la renuncia del presidente o una asamblea constituyente.

Muchas propuestas pero poco accionar. El 8 de marzo se presentó ante el país la hoja de ruta para activar todos los mecanismos de cambio, una acción noble que para el momento no aclaraba el panorama político opositor. Sin embargo, los partidos que conforman la Mesa de la Unidad se enfocaron cada uno en sus propuestas, fortaleciéndolas y buscando generar adeptos.

A medida que pasaban los meses y la mayoría que logramos el 6 de diciembre se difuminaba en las sentencias del Tribunal Supremo de Justicia —que van desde la violación del derecho de representación política hasta la desaplicación de la Constitución— los ciudadanos esperaban un accionar de los partidos, de los líderes, de la Unidad.

Así, el 21 de abril, siete diputados se encadenaron en el Consejo Nacional Electoral para exigir a los rectores las planillas que se requerían para recoger las firmas de voluntad de los venezolanos que quisieran revocar al gobierno. No tardó el gobierno en contestar de forma antidemocrática y fueron sacados a la fuerza de las instalaciones del CNE los siete diputados. Sin embargo, esta acción fue clave y necesaria para el fortalecimiento de la Unidad y por ello, un día después, la Mesa de la Unidad convocó a una marcha nacional para exigir las planillas al CNE. Escasas horas después de la convocatoria, el CNE entregó las planillas necesarias. Sin dudas, con el fin de evitar la manifestación nacional.

Con las planillas en mano, la Unidad decidió que recogería el 1 % requerido en tan solo 48 horas, tiempo que resultó más que suficiente. El sentimiento de cambio en cada uno de los corazones de los venezolanos movió a más del 10 % del total de electores a emitir su voluntad y cumplir la meta en el menor tiempo posible. El 4 de mayo las firmas ya reposaban en el CNE. Esperamos que en el tiempo reglamentario sean validadas y que podamos avanzar en esta ruta del cambio.

Son muchos los pasos que se avecinan en el proceso de activación del referendo revocatorio; sin embargo, estamos esperanzados y dispuestos a continuar con el proceso. Si algo ha quedado en claro es que la unidad es el único camino que tenemos como oposición y el referendo revocatorio es el mecanismo indicado para salir de la crisis. Cada día son más los venezolanos que sin temor a perder un trabajo están dispuestos a firmar por revocar al presidente Nicolás Maduro. Es momento de recuperar la dignidad, vencer el miedo, ser solidarios con quienes nos necesitan, hablar con la verdad y lograr una Venezuela libre y justa.

Andrea Mesa | @AndreaMesaN
Abogada, militante de Primero Justicia en Carabobo, Venezuela