Las cosas claras y mucho por hacer

El pasado 28 de julio se celebraron 195 años de la Independencia del Perú. Ese día, Pedro Pablo Kuczynski, alias PPK, tomó posesión de su cargo. Grandes son las expectativas que tiene el pueblo peruano, aún dividido por las elecciones, respecto de su nuevo presidente.

Presidente Pedro Pablo Kuczynski asume en Perú | Foto: www.presidencia.gob.pe

Presidente Pedro Pablo Kuczynski asume en Perú | Foto: www.presidencia.gob.pe

Aún se oyen voces críticas que dicen que a PPK le falta carisma. Dicen también que solo es un tecnócrata sin visión, un neoliberal sin alma que solo vela por sus propios intereses, que terminará de venderse a sí mismo y al país entero a las multinacionales. Que por sus raíces extranjeras no es «uno de los nuestros». Que solo representa las elites y no conoce las necesidades ni la realidad de los peruanos fuera de Lima. Además, que ya es demasiado viejo para esta labor.

Elecciones democráticas, sin embargo…

PPK fue elegido por la mayoría, democráticamente; no obstante logró ganar las elecciones en Lima por un pelo, con un 50,12 % de los votos. Esa es la principal razón por la que muchos ahora se preguntan: ¿cómo va a gobernar eficientemente?, ¿cómo va a iniciar los procesos necesarios con tan solo 18 miembros de su partido en un Congreso compuesto por 130 congresistas? Su oponente en las elecciones, la candidata conservadora Keiko Fujimori, cuenta con 73 miembros de su partido político, Fuerza Popular, en el Congreso; es decir, una mayoría aplastante y hasta la fecha muy unida. En cambio, la bancada de PPK está dividida. Su partido carece (aún) de una estructura estable. La segunda bancada más grande, con 20 miembros, es la de Frente Amplio, el partido de izquierda de la candidata Veronika Mendoza, la cual en términos ideológicos tiene poco en común con PPK. Los demás congresistas son de los Acción Popular, Alianza para el Progreso y el partido socialdemócrata Alianza Popular Revolucionaria Americana, APRA. Este grupo ya ha anunciado su apoyo a PPK a través de los medios de comunicación. Pero está representado en el Congreso por apenas cinco miembros.

Es decir, la bancada del partido de PPK, Peruanos Para el Kambio, tendrá problemas para formar mayorías razonables junto con otros grupos parlamentarios. Se trata de tener mucha habilidad de comunicación, de dialogar y hacer compromisos; en otras palabras, de hacer concesiones desde el principio. Para poder aprobar leyes, el nuevo presidente prácticamente deberá gobernar junto con el partido de Keiko, de cuyos votos necesitará hasta para formar su gabinete y para poder viajar en función de presidente. Si las cosas se ponen difíciles, el Congreso podrá bloquear cada proyecto del Gobierno.

No obstante, parece que la nueva presidenta del Congreso, Luz Salgado, miembro del partido de Keiko, es una persona que no busca la confrontación todo el tiempo. Es posible que la decisión de elegir a Salgado para esta función le quite peso a las desafortunadas declaraciones de algunos colegas de su partido últimamente, como por ejemplo, de que el Congreso «ahora le pertenece a Fuerza Popular». En 1992, el Gobierno de Alberto Fujimori había llevado a cabo un autogolpe en el que se disolvió el Congreso para aprobar una nueva Constitución. El hecho de que Fernando Zavala haya sido nombrado presidente del Consejo de Ministros muestra que no volverá a suceder algo así. Zavala es conocido por su carácter mediador, y ya se ha reunido con representantes de Fuerza Popular. Según declaraciones de ambos partidos, estas reuniones han sido constructivas.

Recién en algunos meses se podrá ver si los poderes Ejecutivo y Legislativo pueden trabajar bien en conjunto. Ante los actuales presagios, esta tarea no será nada fácil para nadie. Sin embargo, PPK ya tiene ideas concretas sobre cómo será el futuro del Perú. No tiene mucho tiempo para cumplir sus objetivos. No podrá presentarse a la reelección en cinco años. Y Keiko no dará tregua hasta lograr su entrada en el Palacio de Gobierno. Este es el punto de partida para el nuevo comienzo en el Perú.

El pragmatismo como arma contra la corrupción

El primer mensaje del presidente a la nación no fue un discurso patriota, si bien se podría interpretar como tal el que haya tocado la flauta después de tomar juramento a los miembros de su gabinete ministerial. PPK es bastante claro, sus objetivos son pragmáticos, comprensibles, de muy altas pretensiones y contará con la benevolencia y el apoyo internacional, también de los grandes compradores de bienes de exportación peruanos, es decir, de China, Estados Unidos y la Unión Europea.

Ahora, su nuevo gabinete ministerial, compuesto por 19 miembros, deberá realizar los puntos de su programa político, especialmente los que se refieren a la seguridad y la lucha contra la corrupción. El gabinete está formado desde mediados de julio, y, salvo pocas excepciones, todos los ministros asumen el cargo por primera vez. En su mayoría se trata de personas que aportan a sus respectivos sectores con conocimiento especializado y profesional. Así, una abogada asume el cargo de ministra de Justicia, un reconocido diplomático el de ministro de Relaciones Exteriores, una médica el de ministra de la Salud, un ingeniero el de ministro de Transportes y Comunicaciones, un economista el de ministro de Energía y Minas, un sociólogo el de ministro del Interior y una socióloga el de ministra de Mujer y Poblaciones Vulnerables. Tal vez este hecho compense las críticas de la prensa internacional por la falta de experiencia del gabinete en políticas a nivel nacional e internacional.

Pero antes de que cada una de estas personas haya asumido su respectivo cargo, no solo el pueblo sino también los nominados hacían bromas acerca de cuánto tiempo aguantaría cada uno en su puesto. En el Perú, la continuidad en el gabinete no tiene mucha tradición. Por lo general, antes de ser sustituidos o retirarse, los ministros del Interior se mantienen en el cargo por ocho meses. Por esta otra razón es que la prensa presentó, con cierto cuidado, el primer gabinete ministerial de PPK.

A menudo, el trasfondo es el problema de la corrupción, uno de los temas clave que PPK quiere combatir de manera radical y consecuente. Para ello, quiere suspender totalmente y de por vida de cargos públicos a aquellos funcionarios cuya corrupción haya quedado demostrada. La cuestión de la corrupción se extiende también, de manera endémica, por muchos órganos del Estado a todo nivel. Luchar contra estos complejos sistemas, que existen desde hace décadas, y contra los reclamos por poder y dinero, significa renovar y reestructurar instituciones enteras y seguramente será una de los mayores retos del nuevo Gobierno.

Pero esa es la única manera de lograr que se resuelvan los demás temas clave a nivel nacional, tales como la seguridad interior, el mejoramiento del sistema estatal de educación, la modernización del Estado, la creación de empleo, la política social y una economía estable tanto hacia dentro como al exterior del país. PPK se ha propuesto crear 600.000 puestos de trabajo cada año, reducir hasta el año 2021 el IGV del 18 % al 15 %, mejorar las escuelas técnicas para adolescentes y fomentar jóvenes profesionales de manera que investiguen y trabajen en las regiones menos desarrolladas del Perú.

Además, los temas de PPK claramente toman como referencia los 17 objetivos de desarrollo sostenible fijados el año pasado en la Cumbre de las Naciones Unidas en Nueva York. De esta manera, integra su política en el marco internacional y posiciona al Perú como un Estado que quiere hacer lo posible para lograr los objetivos fijados para los sectores de salud, educación, empleo, medioambiente y derechos humanos. Por ejemplo, el mensaje que promete acceso a agua potable limpia y un sistema de desagüe para todos los peruanos, parece ser de la mayor importancia para su país.

Informe de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Perú (primera parte)
a cargo de: Dra. Bernadette Kalz (representante), Mathias Mäckelmann (coordinador de proyectos), Micaela Grossmann (practicante)
www.kas.de/peru