Un número récord de 174 países más la Unión Europea firmaron el Acuerdo de París el pasado 22 de abril, en un día simbólico, además, el Día de la Tierra.

COP21, 30 de noviembre de 2015 | Foto oficial de la reunión

XXI Conferencia Internacional de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP21), 30 de noviembre-11 de diciembre de 2015

Para que este acuerdo entre en vigor es necesaria la firma de 55 países, que sumen al menos el 55 % de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del planeta. El 22 de abril, un total de 15 países presentaron también sus instrumentos de ratificación.

No solo falta que el Acuerdo de París sea ratificado por el resto de los Estados y que entre en vigor en el 2020, como está estipulado, sino también que las contribuciones nacionales (INDCs, por su sigla en inglés), presentadas por las partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, sean puestas en práctica lo antes posible e incluso incrementen su ambición.

Porque el Acuerdo de París es un paso importante pero nada más que el primero. La Secretaria General de la Convención, Christiana Figueres, ha dicho que los planes climáticos de los países aún no son suficientes y que tenemos una ventana de oportunidad de una década como máximo para hacer las cosas de manera diferente si no queremos los impactos más fuertes del cambio climático; esos que sobrevendrían con un aumento más allá de los dos grados Celsius en la temperatura del planeta.

Sin embargo, para tener éxito no se trata de dejar todo en manos de los gobiernos. Tan importante es la ratificación del Acuerdo de París por los Estados como que cada sector de la sociedad a nivel nacional, regional y local cuente con su propio plan de reducción de emisiones y de adaptación que aporte a la contribución nacional de su país y se articule con los demás esfuerzos. Solamente la suma de acciones en los diferentes ámbitos es la que nos permitirá avanzar.

No se trata de medidas sueltas o planes aislados para continuar con el mismo estilo de desarrollo que ha provocado un crecimiento elevado en las emisiones del planeta. Se trata también de gestionar esa huella ecológica que hace que todos los años agotemos el presupuesto ecológico del planeta antes de que la Tierra sea capaz de producir los recursos que estamos agotando y de absorber nuestros desechos también.

Según la Global Footprint Network, el presupuesto ecológico del 2015 ya lo habíamos agotado antes de la mitad de agosto. Un reciente estudio del World Resources Institute mostró que unos 20 países, incluida Alemania, han logrado desde el 2000 reducir sus emisiones a la vez que han aumentado su crecimiento económico. Entonces, sí es posible generar un cambio, aun cuando este debe ser más acelerado.

Cuando entendamos que el Acuerdo de París depende de todos, no importa lo que hagamos y desde dónde actuemos, y que el tamaño de ese compromiso equivale al de nuestra calidad de vida y bienestar también, es que las cosas realmente van a cambiar.

Katiana Murillo | @Katianacr
Periodista costarricense especializada en temas de sostenibilidad