Nicaragua: ¿elecciones libres, justas y transparentes?

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De manera sostenida, desde finales del gobierno sandinista de los años ochenta, Nicaragua es el país más empobrecido de América Latina. El atraso ocasionado a la nación y a la sociedad por el gobierno revolucionario de entonces no ha sido superado. Las cifras señalan que tenemos el más alto índice de adolescentes embarazadas de América Latina, como un dato que debe alertar a todos los jóvenes del mundo. Son acuciantes la pobreza y la pobreza extrema: más de dos millones de ciudadanos nicaragüenses sobreviven con solamente dos dólares americanos por día.

En su segunda época y tercer periodo, la administración del presidente Ortega y su esposa ha burlado de nuevo los compromisos y las promesas que en esta otra oportunidad ofreció a la población, a la Iglesia y a la democracia cristiana internacional (ODCA) y nacional (UDC), así como a los postulados de los Acuerdos de Esquipulas (que también convino y suscribió) y la Carta Democrática de la OEA.

En Nicaragua, por ejemplo, todos los trabajadores estatales, las alcaldías municipales, para poder seguir laborando tienen que asumir identidad sandinista; son obligados a afiliarse al partido del Gobierno y a participar en cada manifestación pública que se hace para reprimir a la oposición o para vanagloriar la imagen desgastada del presidente, su esposa y su gobierno.

Las escuelas públicas del país tienen la fotografía de la insistente campaña electoral permanente que mantiene el presidente de la República junto a su esposa Rosario, y no deja espacios posibles ni para poner una frase motivadora que permita que nuestros niños sueñen con un futuro mejor; ellos son obligados a recibir doctrina partidaria en la escuela. Trascendiendo la educación primaria y secundaria, se ha perdido la autonomía universitaria.

La represión a los campesinos y a los pueblos misquitos originarios, como consecuencia de la ley 840, mantiene a estos en una zozobra permanente, pues esta terrible ley obliga a los campesinos a vender sus propiedades —que tienen un alto valor emocional y son cien por ciento productivas— a China continental a precio de catastro, por debajo de su valor real.

Las principales demandas que manifiestan los nicaragüenses en todas las encuestas continúan siendo de carácter económico, dichas en el siguiente orden: 1) la creación de empleo, 2) la superación de la pobreza y 3) la disminución del costo de la vida. Luego se expresan la preocupación por la delincuencia, la corrupción, la infraestructura inadecuada, la crisis de valores y la falta de ayuda internacional.

Analistas calificados consideran que la pobreza y la delincuencia se explican en gran parte por la subutilización de la fuerza laboral y señalan que, aunque la macroeconomía del país esté razonablemente bien, la microeconomía está mal y con varios temas pendientes que deben ser mejor atendidos por el sector político. La riqueza se concentra en doscientos nuevos millonarios que pertenecen a un grupo de hierro estrechamente ligado con la familia presidencial.

Ciertamente, la política tradicional ha dado poca atención a estas realidades y no ha formulado programas alternativos. Al respecto, la UDC desde hace tres años ha elaborado un estudio denominado Elementos de referencia para elaborar Un Plan Con Visión de Nación: 2014-2034, el cual ha compartido durante este periodo con otras organizaciones políticas democráticas, y por supuesto con la Coalición Nacional por la Democracia, esperando que contribuya a la formulación de la propuesta que se presentará a la ciudadanía. Esperamos que esta coalición gane el poder en noviembre de este año y que masivamente los ciudadanos salgan a votar, que el pueblo se defienda a través de este método, que premia y castiga a los gobernantes.

La Juventud Socialcristiana ha tomado los retos en Nicaragua. Hemos trabajado por hacer política de una manera distinta. Nos hemos enfrentado con las fuerzas policiales del sistema autoritario hegemónico. Nos han golpeado en las calles por luchar por elecciones libre justas y transparentes. Estamos apoyando la derogación de la ley 840, que entrega la soberanía de Nicaragua a China continental. Iniciamos a presentar proyectos con visión de nación, vamos a trabajar de manera incansable y sostenida por hacer prevalecer nuestros derechos y para que regímenes como el actual no se conviertan en dictaduras, para no cercenar nuestro derecho de jóvenes, niños, hombres y mujeres de bien a vivir en libertad, democracia plena y felices, a ser parte de esta bella nación.

Pedimos a los jóvenes con pensamiento humanista cristiano del mundo, que buscan el bien común, que multipliquen esta información de Nicaragua. Hoy los medios de comunicación están siendo manejados para que no se filtre información de lo que arbitrariamente hace el gobierno. Pongan sus ojos en Nicaragua: solo la presión social, el esfuerzo de cada uno de ustedes hará la diferencia.

Tú puedes, juntos podemos lograrlo.

Wendy Puerto | @PuertoWendy
Presidente de la Unión Demócrata Cristiana