A veces siento que vivo como Sísifo, subiendo una piedra a la cima de una montaña. Luego recuerdo las palabras de san Juan Pablo II: «No tengas miedo», y vuelvo a escalar la montaña, porque al final siempre el bien triunfa sobre el mal.

Carabobo, Venezuela: manifestación popular y detención de jóvenes | Fotos: Andrea Mesa

Carabobo, Venezuela: manifestación popular y detención de jóvenes | Fotos: Andrea Mesa

Hoy no puedo escribir de mi país sin contar la realidad. Esa realidad que va más allá de la agenda política, la realidad de miles de venezolanos que sufren las consecuencias de la «revolución chavista» y de esas madres que hoy se acuestan llorando porque no tienen nada para darle de comer a sus hijos.

Aquí empieza este testimonio. Hace unos meses, en una visita al pueblo de Yuma, en el estado Carabobo, paramos en una zona muy pobre llamada El Bosque, donde solo hay casas hechas de barro y láminas de lata. En nuestro recorrido habitual por la zona nos encontramos con una familia de muy escasos recursos. Al pasar dentro de la casa unos minutos invitados por la madre, notamos a un pequeñín en el borde de un colchón maltratado. Era evidente su desnutrición.

Al salir de la casa, regresamos a nuestra ciudad con el corazón quebrado y con ganas de volver a rescatar a ese pobre niño, que no tiene la culpa de la crisis que el país está viviendo. Pasaron al menos dos semanas y volvimos a El Bosque esperanzados de ver a aquel bebe en mejores condiciones. Pero al llegar pudimos ver que todo había empeorado. El hambre había derrotado a la familia y un niño menos se encontraba en el lugar.

Días después pudimos ayudar a esa familia, gracias a la colaboración de muchos venezolanos que aún creen en un país de justicia y dignidad. Pero de nuevo me sentía Sísifo en la cima, sabiendo que pronto la piedra volvería a caer.

Hace pocos días, después de una lucha increíble, nos tocaba vivir el proceso de validación de las firmas que activarían el referendo revocatorio. Como siempre, volvimos a nuestra ciudad a trabajar por un mejor país. En el camino circuló una noticia en las redes —que puede sonar normal para muchos venezolanos—: «detuvieron a Gabriel San Miguel y a Francisco Márquez», dos jóvenes que al igual que yo, se levantan todas las mañanas a luchar por una nueva Venezuela.

No sé mucho de Francisco, pero sí de Gabriel. Somos compañeros de clases y conocidos desde hace un par de años, en la Facultad de Derecho. Y era hasta el momento la persona que todos los lunes, miércoles y jueves compartía conmigo un asiento en la maestría. De nuevo vuelvo a ver la injusticia que desborda a mi país y cómo, por tener un color político distinto al del Gobierno, te pueden quitar todo… incluso la libertad.

Estos días han sido duros, llenos de angustia y sufrimiento. Ver cómo se te puede ir la vida en una cola para comprar comida o cómo puedes perder la libertad por querer un futuro mejor, hace que cada día suba la piedra a la cima con más ganas, con la esperanza de que no volverá a caerse, con la alegría de saber que siempre el bien triunfa sobre el mal.

Y también hemos tenido alegrías. Ver a miles de venezolanos haciendo colas para validar sus huellas con el fin de revocar a Nicolás Maduro es otra de las razones por las que sigo luchando; la sonrisa de Luis Manuel ya aumentando de peso; la señora en la cola para comprar comida que dice «Pronto saldremos de esta»; y la madre de Gabriel pidiendo a los jóvenes que sigamos luchando… Eso es eso lo que me hace seguir.

San Juan Pablo II decía «No tengas miedo». Esas palabras resuenan en mi cabeza cuando veo la piedra caer, cuando veo la injusticia social, la indignación y las lágrimas de un pueblo que pide a gritos dignidad. No tener miedo ante la adversidad, no flaquear ante la injusticia y sonreírle a la vida aunque tenga cara de perro.

Así como yo, muchos venezolanos tomamos las palabras de san Juan Pablo II y las atesoramos en nuestros corazones, sabemos que si seguimos luchando veremos una victoria y siempre, siempre, el bien va a triunfar sobre el mal. Por eso, pronto revocaremos al régimen de Nicolás Maduro y veremos un futuro mejor para nuestra hermosa Venezuela.

Andrea Mesa | @AndreaMesaN
Abogada, militante de Primero Justicia en Carabobo, Venezuela