Portadores de esperanza

El primer mensaje del presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski (PPK) a la nación fue claro y conciso. Las palabras clave fueron: mayor seguridad interior, lucha contra la corrupción, mayor estabilidad económica, lucha contra la pobreza mediante la reestructuración del sector informal, acceso gratuito a una mejor educación y mayor protección de los derechos de las minorías.

El presidente Pedro Pablo Kuczynski en el Congreso | Foto: www.presidencia.gob.pe

El presidente Pedro Pablo Kuczynski en el Congreso | Foto: www.presidencia.gob.pe

Será importante fijarse en un futuro próximo en la situación de la justicia y de la política interna. Ahí se podrá ver la eficiencia y rapidez con la que el nuevo Gobierno consigue cambiar las cosas y, de esa manera, convencer al pueblo de la nueva política. La recién ingresada ministra de Justicia y Derechos Humanos, Marisol Pérez Tello, ya dio de qué hablar durante el último Gobierno, cuando se desempeñó como congresista por el Partido Popular Cristiano (PPC). Prácticamente todos los temas que había tratado entonces son de su cartera: una reforma del sector judicial y de los centros penitenciarios, la búsqueda reforzada de personas desaparecidas durante el terrorismo en el Perú, leyes modernas contra delitos de discriminación y, sobre todo, leyes más severas contra la trata de personas, el respeto de las áreas y los derechos indígenas, pero también temas como la indemnización a mujeres esterilizadas forzosamente, así como a las víctimas de violencia. La lista es larga, y los temas, complejos. Recientemente el Ministerio Público ha ordenado, nuevamente, archivar el derecho a indemnización de las mujeres que fueron esterilizadas forzosamente, puesto que supuestamente no se puede demostrar que dichas esterilizaciones fueran una política intencionada y realizada durante el gobierno de Fujimori.

En la política interna, los retos y esfuerzos de reforma son igualmente fuertes. Más que nada, el nuevo ministro del Interior, Carlos Basombrio, deberá enfrentarse a un sistema policial cuya corrupción es conocida. Deberá equipar mejor a los agentes, al mismo tiempo deberá crear más puestos de trabajo y recompensar a los agentes con premios. Además deberá ejecutar proyectos de seguridad interior, como por ejemplo Barrio Seguro y Cuida a la Mujer. En estos proyectos, los agentes de policía deberán patrullar en todos los distritos de la ciudad y cooperar estrechamente con los ciudadanos. Es el primer ministro que se hace presente en los medios con sus proyectos en torno a la lucha contra la corrupción.

Más vale mirar hacia adelante que hacia atrás

Y así, los temas recorren las demás carteras. Una evaluación de los primeros cien días del Gobierno mostrará qué rumbo toman PPK y su gabinete. Una breve retrospectiva al Gobierno anterior muestra nuevamente las razones de la omnipresencia y el poder de la corrupción en el Perú. La salida del Gobierno de Ollanta Humala no fue muy buena. Su esposa, Nadine Heredia, se vio obligada a pagar una fianza para evitar una detención; además, se le ha ordenado el impedimento general de salida del país y ya se inició el proceso penal en su contra. Se trata de lavado de dinero y de donaciones inexplicadas al partido político por valor de millones para las campañas electorales de 2006 y 2011 del anterior partido gubernamental, el Partido Nacionalista. Tampoco es secreto que el gobierno de Venezuela ha apoyado financieramente a Humala. Sin embargo, estas donaciones no fueron declaradas como tales y fueron transferidas a cuentas bancarias privadas de la familia de la primera dama. Todo esto quedó documentado con anotaciones realizadas a mano en la agenda de Nadine Heredia. Un caos financiero como el del Partido Nacionalista es típico para el precario e informal sistema de partidos políticos en el Perú. Si el escándalo se extiende a Ollanta Humala, se sumaría a la lista de expresidentes denunciados, compuesta por Fujimori, Toledo y García.

PPK y su bancada parecen estar libres de reclamos de este tipo. Esto podría ser un punto a su favor en el futuro; y es también la razón por la que podría infundir confianza en el pueblo. La primera visita oficial de PPK será a China, la segunda mayor economía del mundo y mayor consumidor de bienes de exportación peruanos. El mensaje y el rumbo político están claro. Para PPK, el futuro del crecimiento económico y el diálogo con las potencias económicas se dan en Asia. En Latinoamérica no es el único con esta visión. Europa ya no está en el centro de la atención como antes. PPK quiere industrializar más al Perú, para lograr el aumento del crecimiento económico de las inversiones. Para ello necesitará, según él, del apoyo de los grandes clientes de los bienes de exportación peruanos.

Otra sorpresa dio PPK cuando aprovechó la cumbre de la Alianza del Pacífico, una unión económica compuesta por México, Colombia, Chile y Perú, para reunirse con la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, con la que conversó a puertas cerradas por varias horas. Eventos históricos, problemas fronterizos, barreras culturales y desequilibrios económicos son la causa de una relación tradicionalmente tensa entre Chile y el Perú. Por ello, la iniciativa de PPK es una señal clara de una mejora activa en las relaciones interestatales a todo nivel.

PPK mantendrá buenas relaciones con los países vecinos, para posicionar al Perú clara y visiblemente dentro de las alianzas y la comunidad internacional. También se anticipan cambios en el Ministerio de Relaciones Exteriores respecto a las relaciones con Venezuela. El objetivo es tomar una posición clara y demandar el respeto de los valores democráticos, de las instituciones y de la Constitución. Y en el ámbito internacional, PPK definitivamente ve próximamente al Perú en la OCDE.

Una de las obligaciones incómodas que deberá asumir PPK es el indulto de Alberto Fujimori. El estado de salud del expresidente ha empeorado. Fue condenado a una pena privativa de la libertad de 25 años por los delitos de violación de los derechos humanos y corrupción, de los que actualmente ya ha cumplido nueve años en la cárcel. Es sorprendente ver cuántos peruanos celebrarían este indulto. Para ellos, Fujimori fue el presidente que luchó contra el terrorismo y estabilizó la economía del país. Pero para una gran cantidad de peruanos este paso solo mostraría nuevamente la impunidad de dichos actos y sería una ofensa para las numerosas y traumatizadas víctimas de violación de los derechos humanos. Probablemente PPK no apoyará un indulto directo de Fujimori, pero tal vez apoye una ley que permitiría a prisioneros de tercera edad cumplir con su condena mediante el arresto domiciliario en sus hogares.

Los primeros cien días mostrarán con qué velocidad PPK y su Gobierno, junto con el Poder Legislativo, podrán iniciar y realizar algunas reformas. El Perú necesita urgentemente estas reformas y necesita también que se demuestre que incluso una mínima delantera en el resultado de las elecciones son suficientes para el impulsar el desarrollo democrático y sostenible de un país.

Informe de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Perú (segunda parte),
a cargo de: Dra. Bernadette Kalz (representante), Mathias Mäckelmann (coordinador de proyectos), Micaela Grossmann (practicante)
www.kas.de/peru