¿Tambalea Merkel? No, ella mantiene su curso

La canciller federal Angela Merkel mantiene consecuentemente su camino de búsqueda de compromisos europeos y soluciones políticas a la migración de refugiados, a pesar del fortalecimiento del partido populista de derecha AfD.

Canciller Merkel en reunión de Europeans People Party ©Europeans People Party

Canciller Merkel en reunión de Europeans People Party ©Europeans People Party

Finalmente sucedió que Alemania se convirtió en un país europeo normal, ya que los resultados de las recientes elecciones regionales muestran que la conformación de un gobierno estable es muy difícil. El sistema de partidos se puso en movimiento. Catalizados por el tema de los refugiados, los populistas están en ascenso. Crece el espacio de protesta respecto a temas como migración, islam y anti-Unión Europea. Nunca antes en la historia de la República Federal un partido de protesta había sido tan exitoso como la AfD (Alternativa para Alemania) en las tres elecciones regionales del 13 de marzo.

Ya durante los últimos meses el tema de la inmigración de refugiados ha repolitizado y polarizado a Alemania. Después de años de relativa tranquilidad política y de bienestar económico, el tema de los refugiados lleva a duras controversias, que se expresan también en las familias y amistades y dentro de los propios partidos políticos. El clima de discusión en la sociedad se volvió claramente más áspero.

Se trata del futuro de la Unión Europea

Las líneas divisorias respecto a la política de migraciones no se corresponden con las líneas programáticas de los partidos políticos alemanes. Por eso fue posible que los presidentes de las provincias pertenecientes al Partido Verde y el SPD (Partido Socialdemócrata) ganaran sus elecciones provinciales justamente por haber apoyado a la canciller Merkel. Mientras que candidatos de la CDU (el partido de Merkel) no pudieron alcanzar nada debido a una actitud de distanciamiento, que fue percibida por los electores como una muestra de inseguridad.

Los ciudadanos inseguros, los medios de comunicación y los socios europeos miran con gran tensión a la canciller Merkel: ¿va a cambiar el rumbo? La respuesta claramente es no. Ella va a mantener su curso.

Esto es así por tres motivos: en primer lugar, Merkel sigue convencida de que la gestión de los refugiados debe ser organizada a nivel europeo y en conjunto, y que esto no solamente es necesario sino posible, a pesar de todas las dificultades. Para ella, así como lo fue también la gestión de la crisis de la deuda, esto es determinante para la integración europea. El futuro de la Unión Europea está en juego.

Aun no compartiendo esta opinión, se debe tomar nota de que Merkel y la dirección de la CDU se alinean en la tradición de Adenauer y de Kohl, de una posición fundamentalmente europeísta. Por eso se van a seguir oponiendo en forma consecuente al proceso de renacionalización de la política en Europa, en el que ven una amenaza a la unificación europea.

En segundo lugar, las elecciones de los estados federales recientemente desarrolladas justamente mostraron que el haber asumido las posturas populistas del partido AfD, legitimaron a ese partido y lo colocaron en el centro de la atención social, pero no significaron ningún tipo de ventajas a los otros partidos que lo hicieron. Por ejemplo, el presidente del estado federal de Sajonia-Anhalt, Reiner Haseloff, miembro de la CDU, exigió a Merkel establecer un máximo de inmigrantes y, sin embargo, en su estado la AfD consiguió un 24,2 % de votos en las lecciones.

Endurecimiento de los discursos

El jefe del SPD, Sigmar Gabriel, aceptó entrar en un debate sobre la envidia respecto a los servicios sociales que reciben los refugiados. Sin embargo, su partido perdió la mitad de sus votos en dos de las elecciones provinciales. Esto comprueba que para el partido de Merkel no hay nada para ganar en un cambio de rumbo sobre este importante tema.

En tercer lugar, la difícil formación de coaliciones en los tres estados federados donde hubo elecciones el 13 de marzo podría tener como consecuencia que la CDU participara en los tres gobiernos. La posición de Merkel respecto a las decisiones políticas sobre asilo, migración e integración, en el Bundesrat (Cámara de los estados federados), podrían entonces verse fortalecidas.

En este marco queda claro que Merkel no se va a apartar de su línea a pesar de las difícilmente comprensibles constelaciones político-partidarias y del preocupante fortalecimiento del AfD en las elecciones provinciales. Esto significa naturalmente también que para mantener la aceptación de la ciudadanía a mediano y largo plazo debe haber resultados claros y reconocibles en la política sobre las migraciones. La entrada de refugiados, calificada por Wolfgang Schäuble como «rendez vous» con la globalización, lleva a los alemanes a entender qué tanto cambió la República Federal y cuánto va a cambiar todavía.

Nico Lange | Director adjunto del Departamento de Política y Asesoramiento y Director del Departamento de Política Interior de la Fundación Konrad Adenauer.

Publicado en Die Presse