El 20 de julio de 1944 un grupo de oficiales del ejército alemán, asqueados por las matanzas nazis, colocaron una bomba en el cuartel general de Hitler, la Wolfschanze. La bomba explotó pero una pesada mesa de roble protegió al Führer e hizo fracasar el atentado que tal vez habría cambiado la historia. Los oficiales implicados, liderados por Claus Schenk Graf von Stauffenberg, pagaron con su vida. Y la guerra siguió con su terrible secuela de dolor. El 20 de julio es recordado como Día de la Resistencia Alemana.

"Aquí murieron por Alemania" - Placa recordatoria a Ludwig Beck, Friedrich Olbricht, Claus Graf Schenk von Stauffenberg, Albrecht Ritter Mertz von Quirnheim, Werner von Haeften fusilados el 20 de julio de 1944. (public domain)

«Aquí murieron por Alemania». Placa recordatoria a Ludwig Beck, Friedrich Olbricht, Claus Graf Schenk von Stauffenberg, Albrecht Ritter Mertz von Quirnheim y Werner von Haeften, fusilados el 20 de julio de 1944.

Cincuenta años más tarde, Liliana Edith pasaba por la calle Pasteur frente a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) de Buenos Aires cuando estalló la bomba. Un vehículo estacionado provocó la muerte de personas que trabajaban, buscaban trabajo o hacían algún trámite en la institución. Liliana Edith tenía 22 años.

En estos días el presidente federal de Alemania Joachim Gauck visitó Uruguay. Además de varias reuniones protocolares, pidió un encuentro con jóvenes uruguayos que trabajaran en la inclusión social. Uno de estos jóvenes le preguntó sobre la búsqueda de la memoria, la verdad, la justicia y la posibilidad de una reconciliación. Gauck tiene experiencia en el tema; antes de su elección como presidente fue comisionado federal para los archivos de la Stasi —los servicios de seguridad del régimen de la Alemania comunista.

Entre los 85 muertos en el atentado de la AMIA había también trabajadores migrantes bolivianos, ocupados en tareas de refacción del edificio. Fueron víctimas de un terrorismo sin sentido. A tantos años del episodio, la tragedia sigue impune. Cien artistas argentinos se reunieron a cantarle a todos los muertos de la AMIA. «Todo está guardado en la memoria», dice la canción.

Joachim Gauck sabe también de injusticias experimentadas en carne propia. Pero sabe que el centro no está en el castigo, sino en la restauración de la honra de las víctimas. «La verdad es indispensable para dar paso a la reconciliación», afirma el presidente, también pastor protestante y, citando el Evangelio, concluye: «Es la verdad lo que nos hará libres».

Manfred Steffen
Coordinador de programas de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo