Continuando con el artículo anterior, en el que analizamos la tercera administración del Frente Amplio en el Uruguay, específicamente la agenda de gobierno, revisaremos ahora dos dimensiones imposibles de soslayar: la producción legislativa y la opinión pública.

Presidente Tabaré Vázquez | Foto: Agencia Andes, vía Flickr

Presidente Tabaré Vázquez | Foto: Agencia Andes, vía Flickr

El gabinete del presidente y la producción legislativa

Los frenos y bloqueos que ha recibido el gobierno en el Parlamento han sido importantes. En especial, si pensamos en el veto a la mentada reforma educativa o en la productividad legislativa. Una lectura posible puede darse desde el ángulo de la estrategia gubernamental para distribuir cargos en el gabinete. ¿Por qué? Básicamente porque en este segundo gobierno Vázquez ha cambiado la estrategia para otorgar los puestos en los ministerios. En los dos anteriores gobiernos del Frente Amplio, tanto Vázquez como Mujica fueron cuidadosos en nombramientos ministeriales en función del contingente legislativo de cada sector. En su primer período Vázquez decidió colocar al frente de las carteras a los jefes de fracción, que representaban a la mayoría de los grandes sectores en el Ejecutivo. En la actual configuración, en cambio, no se observa un particular cuidado por los equilibrios y representatividad de los sectores políticos, sino que la estrategia es diferente: la designación se orienta mayormente a cuidar la expertise técnica y la confianza del presidente en los ministros.

En ciencia política se suele utilizar un índice para medir la proporcionalidad con que se otorgan los cargos. Es conocido como el índice de congruencia de partidos en el gabinete y relaciona los cargos con la proporción de escaños en el Parlamento. Cuanto más cercano a la cifra «1», diremos que la asignación de cargos en el gabinete es más proporcional. Su adaptación para el caso de Uruguay, y particularmente para los tres períodos de gobierno del Frente Amplio, nos da los siguientes resultados: Vázquez (I) 0,801, Mujica 0,835 y Vázquez (II) 0,6. La actual administración es la que presenta una distribución más desproporcional. Es razonable pensar que esto puede generar ciertas disconformidades en los sectores que no recibieron las carteras que aspiraban obtener en función de sus votos, y que por ende se vean en la necesidad de ser hostiles en la negociación interna del trámite legislativo.

De hecho, en términos comparados con las anteriores administraciones del Frente Amplio, se verifica un proceso de ralentización de la productividad legislativa. Durante esta primera mitad de la legislatura se han votado 208 leyes. En la primera mitad de la legislatura 2005-2009 se habían votado 314 leyes, mientras que en la legislatura pasada se votaron 318. Tal es así que, previo a la renuncia del vicepresidente, Vázquez le había ordenado mayor efectividad legislativa a Sendic. Recordemos que el vicepresidente es quien preside la Cámara de Senadores y oficia de intermediario entre el Ejecutivo y el Parlamento.

Ahora la vicepresidenta es Lucía Topolansky, esposa de José Mujica y miembro del mismo sector MPP. A juzgar por sus primeras alocuciones parece llegar con el objetivo de efectivizar la sanción de varios proyectos de ley estancados en el Parlamento. Entre ellos ha mencionado el proyecto que atiende a la situación de los cincuentones, afectados por el sistema de Afap (administradoras de fondos de ahorro previsional), la reforma de la Caja Militar de jubilaciones, un proyecto sobre discapacidad en el trabajo y la tipificación del femicidio.

Opinión pública

Finalmente, las señales de alerta para el gobierno también se manifiestan en la opinión pública. La lectura que hace la ciudadanía sobre la prosa del gobierno revela el descontento. Estamos lejos del «cambio de ADN» en la educación, de la mejora en la calidad de varios de los servicios públicos, de la accesibilidad de las viviendas para estratos bajos y medios bajos, o de la baja significativa en homicidios y rapiñas. En su lugar, las notas destacadas del gobierno han sido el ajuste fiscal, el avance en el proceso de inclusión financiera y la pelea que está dando por la venta de marihuana en farmacias.

Aprobación de la gestión 2005-2017 | Fuente: Cifra Consultores.

Fuente: Cifra Consultores

En el gráfico anterior se aprecia la trayectoria de largo plazo de la aprobación del gobierno. El registro actual es el más bajo de la serie y se ubica en 32 % desde 2016. El promedio total ha sido de 50 %. Si la trayectoria siguiera el patrón de la administración Mujica, cabría esperar para el año 2018 un repunte en la aprobación de la gestión. Para ello el gobierno deberá trabajar en zurcir las divisiones internas que se han generado por la renuncia del vicepresidente y plantear una agenda atractiva para la ciudadanía.

Intención de voto por partido, 2008-2017 | Fuente: Cifra Consultores

Fuente: Cifra Consultores

La intención de voto también refleja el estado de ánimo de la ciudadanía. Como puede apreciarse, el desempeño del partido de gobierno tiende a correlacionar con la aprobación de la gestión del gobierno. En estos momentos se encuentra en los valores más bajos de la serie (24 %), por debajo del opositor Partido Nacional. Según Cifra Consultores, estos datos pueden variar, ubicando al Frente Amplio por encima o por debajo del Partido Nacional, su principal contendor. Pero lo que se corrobora es una tendencia a la baja en la intención de voto al oficialismo.

La otra mitad del camino

El balance parece ser bastante claro. La situación de esta mitad de mandato respecto a las dos anteriores presenta mayores complejidades para el gobierno. Falta de efectividad en la agenda, baja producción legislativa y una opinión pública que muestra números bajos para el Frente Amplio.

Sin perjuicio de ello, igualmente hay algunos factores que pueden contener o revertir esta situación. Por ejemplo, el arribo de una nueva inyección de capital en el rubro de la celulosa con la construcción de una nueva planta de la finlandesa UPM. Las negociaciones parecen estar avanzadas y no en vano el gobierno se juega a todo o nada por ese proyecto. En el horizonte no se ve mucho más, pero sería un hecho que de concretarse puede favorecer la imagen del oficialismo y dinamizar la economía.

Sobre este último punto, la economía, también hay señales favorables para la segunda administración Vásquez. Las proyecciones de las consultoras privadas mantienen perspectivas de crecimiento del PIB (3 % para 2017 y 2018), a lo que se agrega la proyección de suba del salario real. De ser así, el gobierno estaría manteniendo uno de sus caballos de batalla esenciales: la redistribución del ingreso.

En lo que refiere a la opinión pública, no se puede perder de vista que la pérdida de intención de voto del Frente Amplio sigue yendo a parar mayormente al sector de los indecisos. Es decir, la oposición todavía tiene dificultades para traducir su propuesta en una oferta atractiva para los desencantados con el gobierno.

 

Alejandro Guedes | @GuedesAlejandro
Politólogo (Universidad de la República, Uruguay). Maestrando en Ciencia Política. Integrante del Programa de Estudios Parlamentarios del Instituto de Ciencia Política, Universidad de la República.