Sin lugar a duda, cada espacio territorial denominado como país tiene sus particularidades y singularidades que lo diferencian y vuelven único en este planeta. Bolivia, por ejemplo, es el único lugar del mundo donde se elige mediante sufragio universal, y por mayoría simple, a las autoridades del Poder Judicial.

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Sí, este artículo está relacionado con un tema político y nos disculpamos con el lector si hemos motivado alguna confusión con el título. Veamos en qué consiste este sistema de selección introducido en Bolivia en el año 2009.

Con la aprobación de una nueva Constitución Política, en 2009, se introdujeron diversos cambios. Uno de estos fue el proceso de elección de los jueces de los más altos tribunales del órgano judicial. Concretamente, en Bolivia se elige mediante sufragio universal a la cúpula de cuatro instituciones: El Tribunal Supremo de Justicia, Tribunal Agro Ambiental, Tribunal Constitucional y el Consejo de Magistratura.

Las autoridades resultantes en este proceso electoral tienen un mandato de seis años y no pueden ser reelegidas. Sin embargo, es interesante prestar atención a la creatividad con que se ha afrontado esta restricción: un juez elegido en la primera versión de estas elecciones judiciales ha logrado postularse nuevamente gracias a que ahora es candidato a un tribunal diferente al que fue designado en el proceso electoral de 2011.

Para que los y las candidatos lleguen a la planilla final que se somete al voto popular, existe un proceso de preselección que está a cargo de la Asamblea Legislativa. Esta atribución del Parlamento se divide en dos etapas: un proceso de recepción de postulaciones, que está a cargo de una comisión de la Asamblea, en que se verifica que las postulaciones cumplan con los requisitos mínimos y, a la vez, se hace una evaluación (curricular, escrita y oral) a los postulantes. Posteriormente, esa comisión habilita a un número de postulantes y recién se lleva a cabo la preselección de los candidatos mediante una votación de dos tercios de los miembros del Congreso.

Para esta segunda versión de las elecciones judiciales que se desarrollarán el próximo 3 de diciembre de 2017, se ha incluido al sistema universitario estatal en esta primera parte del proceso de preselección, específicamente, en la valuación de méritos y capacidades de los aspirantes. Junto con esto igualmente se ha establecido claramente que las y los postulantes que obtengan una nota inferior a 51 (sobre 100) deben ser descartados. Sin embargo, se ha criticado que esta ponderación es muy baja y no refleja una rigurosa selección meritocrática.

Otro aspecto particular de estas elecciones judiciales en Bolivia son las campañas electorales. Las y los postulantes —o persona alguna— no pueden realizar campañas electorales a favor de sus candidaturas, bajo sanción de inhabilitación. El Órgano Electoral es el único responsable de difundir los méritos de candidatas y candidatos. Una restricción cuestionada, puesto que es evidente que existe un problema relacionado con el poco o nulo conocimiento que tienen los electores respecto al perfil de los candidatos, inclusive a días de las elecciones. Esta situación se dio también en el proceso electoral de 2011, e influye en la cantidad de votos nulos y blancos. Cabe resaltar que esta prohibición de las campañas electorales se encuentra establecida en la Constitución Política del Estado.

Estas son, a grandes rasgos, las características de este original método de elección de las autoridades del Poder Judicial en Bolivia. Sin lugar a dudas, para cualquier persona estudiosa de la configuración de los Estados y los procesos electorales, la experiencia que se dará en Bolivia el próximo 3 de diciembre es un acto a observar con detenimiento y suma atención.

 

Camilo Quiroga Velasco | @CamiloQuirogaV1
Politólogo, Universidad Católica Boliviana,  con mención en Relaciones Internacionales  de la Pontificia Universidad Católica de Chile

Juan Pablo Chamon | @ChamonJp
Politólogo. Director de proyectos de LIBERA Bolivia