Brasil a 100 días de las elecciones (II)

Siete observaciones sobre Brasil a 100 días de las elecciones.

Brasil sin combustible | Foto: Agência Brasília, vía Flickr

Brasil sin combustible | Foto: Agência Brasília, vía Flickr

Así como el gobierno no era consciente de cuán dependiente es el país de los suministros de los camioneros, tampoco los camioneros eran conscientes de su propia fuerza. Solo con la prolongación de la huelga y la escasez de suministros se dieron cuenta de lo que eran capaces de hacer. Durante mucho tiempo pareció que ya no se trataba del precio del combustible, sino de si el presidente podría mantenerse hasta fin de año. La huelga en sí y la forma de actuar del gobierno enseñan mucho al observador sobre el estado de la democracia más grande de América del Sur.

A 100 días antes de las elecciones:

1. La huelga y la reacción del gobierno son verdaderas metáforas del estancamiento en Brasil y de la incapacidad del gobierno en el período legislativo actual. Sacudidos por el escándalo de corrupción Lava-Jato y por las consecuencias de la peor crisis económica del país (2014-2016), los políticos se encuentran permanentemente en modo de supervivencia. Después de que inicialmente el gobierno de Temer realizó importantes reformas desde 2016 como, por ejemplo, la lucha contra el terrible déficit fiscal, al final abandonó los proyectos de reforma; el más reciente fue el de la reforma de pensiones, en febrero de 2018. El gobierno tiene cada vez menos control sobre los problemas urgentes, porque no puede o no hace una oferta lo suficientemente buena al pueblo, es decir, el gobierno no suministra. Las consecuencias negativas son notorias para todos. En el caso actual, la reducción del precio del diésel se paga con dinero de los contribuyentes. Este dinero se necesita urgentemente en otras áreas.

2. La manera de actuar del gobierno es un ejemplo de su modo de crisis: en lugar de presentar planes sostenibles a largo plazo, sus acciones se caracterizan más bien por soluciones ad hoc. Por ejemplo, la reforma de pensiones, que se necesita con urgencia, será sustituida por un plan de 15 puntos. Las soluciones ad hoc son la mayoría de las veces de carácter temporal, lo que significa que los problemas solo están disfrazados y pueden regresar.

3. La huelga revela la deficiente gestión de crisis del gobierno. Debido a la mencionada dependencia de la red de carreteras y de los camioneros para transportar bienes esenciales, los encargados de tomar decisiones en Brasilia deberían haber previsto tal situación. Sin embargo, faltaron planes de acción y escenarios de crisis desarrollados de antemano. Un mes después de que terminó la huelga, el gobierno aún no ha presentado un posible escenario de crisis permanente que pueda aplicarse para la próxima huelga. Con la reducción del precio del diésel lo que se compró fue tiempo. Los camioneros ahora se concientizaron de su influencia. Sin cambios estructurales, no se puede descartar una repetición en el futuro.

4. Parece que el gobierno solo sabe auxiliarse a través del despliegue de los militares, que son muy respetados en Brasil. En la huelga ellos despejaron los bloqueos y escoltaron a los suministros de combustible. Ya en las Olimpiadas de 2016 en Río de Janeiro, los militares eran los encargados de velar por la seguridad. La situación precaria de seguridad fue enfrentada con los militares en el año 2017 en el estado de Espíritu Santo y en febrero de 2018 hasta finales de año en el estado de Río de Janeiro. Las fuerzas armadas también contribuyeron al buen desarrollo de las elecciones de gobernador en el estado norteño de Tocatins, el 24 de junio. Lo que llama la atención es que el gobierno recurre siempre de manera inmediata a los militares, que en realidad son el último recurso del Estado. Omite reformas de estructura, ya sea para mejorar la seguridad pública o para garantizar los servicios de suministro.

5. Cada vez son más las personas que piensan que los militares deberían tomar el poder político para llegar a una solución final de los múltiples problemas que se han establecido. De todas las instituciones, los militares son los que gozan de la mayor confianza (56 %). En caso de que Bolsonaro salga victorioso, los generales podrían regresan a la mesa del gabinete por el camino democrático.

6. El suministro de bienes a través de la red de carreteras, y las dependencias que resultan de esto, no es ni remotamente el único problema estructural en el que el Estado no ayuda o no puede ayudar, es decir, en el que no está presente. En muchas áreas, el Estado está siendo sustituido por diversos agentes no estatales: debido al deficiente sistema de salud y de educación, quien puede, busca soluciones privadas. La precaria situación de seguridad demuestra que el Estado brasileño en su mayor parte ha perdido el monopolio del ejercicio legítimo de la violencia física. El tiroteo de largas horas entre bandas enemigas y las fuerzas de seguridad en el mundialmente famoso Pan de Azúcar en la primera semana de junio, que tuvo como consecuencia la interrupción del servicio del teleférico y la muerte de siete presuntos delincuentes (los familiares culpan a las fuerzas de seguridad de que se trata de una ejecución extralegal), así como el tiroteo de la mañana del 19 de junio frente al Colegio Alemán de Río de Janeiro, cuando los alumnos eran llevados a sus aulas, son solo dos ejemplos de la escalada de violencia y de su cotidianeidad. También en el área de la seguridad se toma como válido lo siguiente: quien pueda, que tome por sí mismo las precauciones necesarias.

7. Finalmente, la huelga nos enseña sobre la influencia de las nuevas tecnologías y del eco en las redes sociales. Favorecidos por la estructura descentralizada de la huelga, se esparcieron insistentes rumores en diferentes grupos cerrados de WhatsApp, lo que permitió la continuación de la huelga. Por ejemplo, se afirmó que los militares estaban a punto de asumir el control político en Brasilia, notoriamente una fake new, lo que constituye un anuncio de los que podría generarse en la próxima contienda electoral.

En tal escenario, ¿a quién confiarán los brasileños la solución de los problemas? Es larga la lista de requisitos a los representantes del pueblo que serán electos. La gobernabilidad de Brasil podría tornarse menos sencilla en el próximo periodo legislativo. A pesar de la aplicación de una cláusula restrictiva de 1,5 % en las elecciones nacionales, la reducción de los partidos representados en el Parlamento (actualmente 28) será mínima.

El sistema electoral brasileño no favorece a los partidos pequeños y los políticos emergentes

A la hora de posicionarse para la campaña, el sistema electoral favorece a los grandes partidos ya establecidos. En un país de proporciones continentales, para los partidos pequeños y los políticos emergentes es muy difícil hacerse conocer en los 45 días que dura la campaña. Esta situación se complica además por el hecho de que los partidos, dependiendo de su tamaño, reciben financiamiento de fondos partidarios y electorales, así como tiempo de publicidad gratuito en televisión y radio. Por ejemplo, el partido REDE de Marina Silva se enfrenta a condiciones desfavorables con los diez segundos diarios de publicidad disponibles. Los líderes de los partidos son los responsables de la distribución interna del dinero. Muchos partidos ya han anunciado que invertirán sobre todo en los candidatos que se postularán para un cargo en el Ejecutivo. Incluso los legisladores que han sido elegidos en el pasado recibirán apoyo reforzado. Parece que los partidos han reservado menos dinero para los nuevos políticos y, por lo tanto, para las nuevas caras y actores de la política brasileña. Así, la urgente y necesaria renovación política probablemente no tendrá lugar.