Comercio internacional, desarrollo y medio ambiente

Una mirada a instrumentos, negociaciones, procesos y actores relevantes para Latinoamérica.

El Programa Regional Seguridad Energética y Cambio Climático en América Latina (EKLA) de la Fundación Konrad Adenauer y la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA) editaron recientemente un informe destinado a facilitar a diferentes actores involucrados en los procesos de negociación comercial y ambiental un panorama sintético de la historia y situación actual, a fin de entender el contexto de una crecientemente compleja arquitectura institucional y normativa sobre comercio y el medioambiente.

La intensificación de la discusión sobre la relación entre el comercio internacional y el medioambiente se remonta a la década de los años noventa, cuando se cerró la negociación del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), se creó la Organización Mundial de Comercio (OMC) para administrar y gestionar este Acuerdo y se inició un proceso de creciente preocupación ambiental con la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente (CNUMAD). Las partes contratantes del GATT son, salvo algunas excepciones, las mismas que en los Acuerdos Multilaterales sobre Medio Ambiente (AMUMA). En términos sencillos, en el contexto de las negociaciones comerciales internacionales, se pretende asegurar que medidas ambientales no se conviertan en barreras o distorsionen el comercio, mientras que, en el contexto de los AMUMA, se discute, entre otros temas, la prevalencia que pueden o no tener estos acuerdos y sus mandatos y principios sobre protección ambiental en general sobre los principios del libre comercio internacional.

Varios AMUMA en vigencia son, en esencia, acuerdos comerciales o que protegen intereses ambientales a partir de regulaciones a ciertos bienes y servicios del ambiente o la biodiversidad. De la revisión de los principales acuerdos comerciales, con algunas diferencias evidentes por las características de los socios y partes contratantes, es posible identificar un patrón general pero muy claro en cuanto a los temas que casi son ineludibles en estos acuerdos: principios de no discriminación (trato nacional y nación más favorecida), agricultura, propiedad intelectual, medidas sanitarias, obstáculos técnicos al comercio, institucionalidad ambiental y temas ambientales, servicios.

En la actualidad, y producto sin duda de un largo proceso de maduración, reflexión e incidencia desde diferentes frentes, hay consensos generalizados y amplios en el sentido que no hay manera de concebir el desarrollo y progreso de los países sin tomar en cuenta la variable ambiental. El concepto de desarrollo sostenible ha logrado permear todos y cada uno de los procesos internacionales de negociación en materia de comercio y temas afines. Por otra parte, la idea de mutua complementariedad (mutual supportiveness) entre los AMUMA y los acuerdos comerciales y aquellos emanados desde el GATT y la OMC es, desde hace un tiempo, parte regular de los esfuerzos de negociación, interpretación e implementación de estos diferentes instrumentos. Sin embargo, hay una continua exigencia por descifrar cómo puede hacerse esto en la práctica, especialmente en la medida en que el comercio globalizado es también causa directa e indirecta de una enorme presión sobre los recursos naturales, la biodiversidad y el medioambiente en general.

Esta suerte de paradoja empieza cuando menos a reconocerse entre negociadores y actores diversos; asimismo, empiezan a establecerse a través de normas ambientales sustantivas de muchos acuerdos en materia comercial (p. ej. TLC) disposiciones que buscan prevenir, mitigar y aprovechar de manera positiva las fuerzas que el comercio internacional desencadena a nivel de preferencias de consumidores, fluctuaciones en precios, generación de desechos, polución industrial, entre otros. Esto ya es un avance. El comercio internacional es un factor dado, que existe y no va a revertirse por lo menos de manera evidente en el mediano plazo; como motor del desarrollo impulsado por casi todos los países (descontando proteccionismos pasajeros y coyunturales), corresponde identificar cómo y de qué manera desde la política y normativa ambiental pueden enfrentarse y contrarrestarse algunas de las fuerzas que este fenómeno desencadena y que tienden a afectar a poblaciones vulnerables de los países, especialmente en desarrollo (p. ej. semillas y commodities baratos que afectan a los precios y a los pequeños agricultores). Es importante, en ese sentido, asegurar desde los foros de negociación que no sean las reglas y principios del comercio las que prevalezcan necesariamente en casos de controversia y conflicto. El mismo orden internacional ofrece principios (p. ej. precaución, estudios de impacto ambiental, responsabilidades por daño ambiental, legitimidad para accionar, etc.) y ha reconocido derechos fundamentales que se encuentran incluso por encima de los intereses comerciales. Esto es algo que debe defenderse: no hay ninguna regla que obligue a preferir foros comerciales o principios comerciales para resolver disputas en las que surjan tensiones y fricciones entre éstos y principios y derechos de naturaleza ambiental reconocidos en diversidad de instrumentos internacionales.

Descarga el informe completo aquí.

 

Autores del informe:

Perla Buenrostro es abogada, graduada del Instituto Tecnológico Superior de Monterrey, especialista en temas ambientales y de comercio. Trabajó hasta hace poco con el International Centre for Trade and Sustainable Development (ICTSD) en Ginebra. En la actualidad es miembro del Bolder Group en México y trabaja con mujeres emprendedoras.

Manuel Ruiz es abogado, graduado de la Pontifica Universidad Católica del Perú. Se desempeña en la actualidad como asesor senior e investigador de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental.