La visita de Angela Merkel a México estuvo enfocada a estrechar lazos, reforzar alianzas y afinar el próximo encuentro del G20 en Alemania, donde será crucial sumar apoyos para garantizar el libre comercio, el compromiso medioambiental global y la solidaridad internacional.

Comercio, medio ambiente, derechos humanos y migración, los temas de la visita de Merkel a México | Foto: www.presidencia.gob.mx

Comercio, medioambiente, derechos humanos y migración, los temas de la visita de Merkel a México | Foto: www.presidencia.gob.mx

El año dual México-Alemania comenzó en junio de 2016, con la entonces visita del presidente Enrique Peña Nieto al país europeo y como parte de los acuerdos para fortalecer la relación entre ambas naciones.

Había por entonces poca claridad del giro que tomaría el mundo en un periodo tan breve de tiempo: Donald Trump sorteaba con éxito las primarias del Partido Republicano y tiraba a su paso los escollos que el sistema político norteamericano diseñó para contener ambiciones demagógicas.

Un año después el panorama global tuvo un reacomodo inusitado. China se consolidó como el gran apologista del libre comercio, Venezuela se bate en las calles contra el totalitarismo madurista y Estados Unidos, tras la cumbre del G7 en Italia, confirmó, por boca de su presidente, una postura radical de cerrazón y aislacionismo que, por si cabía duda, refrendó con el anuncio de su salida de los Acuerdos de París.

Angela Merkel fue clara ante esa ruptura: «los europeos tenemos que tomar el destino en nuestras manos», señaló tras el encuentro con los principales líderes del mundo, y las acciones de la canciller alemana no se hicieron esperar.

La gira por Argentina y México ha sido un primer paso que va de una declaración a una estrategia: sumar aliados en la región latinoamericana, estrechar lazos, refrendar vínculos que afirman su disposición a encabezar un orden del que ella es la más sólida representante y que tendrá una prueba compleja en julio de este año en Hamburgo, cuando se reúna el G20.

Merkel llegó a México por la tarde del viernes 9 de junio con el objeto de clausurar precisamente el año dual y abordar temas de comercio, medioambiente y derechos humanos con su homólogo Enrique Peña Nieto.

La situación en el país, a partir del triunfo de Trump, ha sido compleja, pero el respaldo de las empresas alemanas ha sido firme, sobre todo en lo que respecta a la industria automotriz: se ha refrendado la permanencia de las ensambladoras en México incluso frente a las amenazas estadounidenses de mayores aranceles e impuestos, asegurando así los 150.000 empleos que dependen de 1.900 empresas germanas que invierten en el país.

A ello se refirió Peña Nieto en su discurso de bienvenida, reiterando la disposición a respaldar los esfuerzos para mantener un intercambio abierto y fluido en materia comercial, un esfuerzo que a partir de finales del año pasado ha llevado al país a intentar diversificar los destinos de sus exportaciones y de sus negocios internacionales.

Merkel, por su parte, expresó la disposición alemana para acelerar una futura renegociación del tratado comercial entre la Unión Europea y México. No obstante, fue enfática en reiterar el apoyo alemán en aquellos temas que aún son materia de urgente atención: derechos humanos, garantías para el ejercicio periodístico, Estado de derecho, legalidad; es decir, aquello que hace posible una relación comercial estable y que garantiza un crecimiento no solo económico sino, sobre todo, capaz de generar estabilidad política y paz social.

Y fueron precisamente esos temas, manifiestos en el primer mensaje conjunto de parte de ambos mandatarios, los que acompañaron parte de la agenda de Merkel. En reunión privada con representantes de la sociedad civil y la prensa, casos como el de Ayotzinapa y la desaparición forzada de normalistas —sin solución ni culpables hasta el momento—, así como el de los numerosos asesinatos de periodistas este año, fueron abordados a fondo según testimonio de los participantes.

En el último evento oficial, la canciller alemana se refirió al tema migratorio, destacando el papel de Alemania y de la Unión Europea frente al conflicto sirio y la labor de acogida de refugiados, y señalando la importancia de que, en el caso centroamericano, la migración hacia Estados Unidos cuente con la cooperación internacional necesaria para garantizar los derechos humanos de mujeres, hombres y menores de edad que huyen por necesidad en busca de una mejor calidad de vida.

Con esta visita, Angela Merkel reafirma su disposición a que la Unión Europea asuma un papel protagónico ante el vacío que dejan, una tras otra, las decisiones de Donald Trump, cierta de que son los puentes y no los muros, que es la cooperación y no la cerrazón, que son el intercambio y la solidaridad el camino para dar forma a la posibilidad de un nuevo orden mundial.

 

Carlos Castillo | @altanerias
Director editorial y de Cooperación Institucional, Fundación Rafael Preciado Hernández. Director de la revista Bien Común.