Luiz Inácio Lula da Silva apeló la condena impuesta por el Tribunal Regional Federal de la 4.ª Región (TRF-4) con sede en la ciudad de Porto Alegre, y fue un verdadero fracaso. El resultado de la revisión judicial fue una negativa de 3 en 3 votos. Además de mantener la condena, los jueces aumentaron su pena de prisión, de 9 años y 6 meses a 12 años y 1 mes, bajo la acusación de lavado de dinero y corrupción.

La policía federal allana la sede del PT en San Pablo, 23.06.2016 | Foto: Agencia Brasil, vía Wikicommons

La policía federal allana la sede del PT en San Pablo, 23.06.2016 | Foto: Agencia Brasil, vía Wikicommons

Por la Ley de la Ficha Limpia, una persona condenada en un tribunal colegiado no puede concurrir a una elección, como es el caso actual de Lula. De todos modos, todavía son posibles algunos recursos hasta la determinación del cumplimiento de la pena, pero solo para disminuir el tiempo de prisión y no para revisar la decisión final.

Lula, que llegó a compararse con Nelson Mandela en una declaración pública, no va a desistir tan fácilmente de su candidatura presidencial. Algunos candidatos en elecciones pasadas lograron concurrir bajo judice, hasta la condena firme del Tribunal Superior Electoral (TSE), lo que permitió, en 2016, que 145 alcaldes fueran elegidos. Esta es la principal estrategia activada por el Partido de los Trabajadores (PT), que permitiría fortalecer el discurso de víctima de las élites en caso de no perseverar los nuevos recursos de apelación.

Con la salida de su nombre de la lista de competidores a la Presidencia, paradójicamente también se ha debilitado su principal oponente, Jair Bolsonaro, candidato de la extrema derecha y cuyo discurso está siempre enfocado en destruir la imagen de Lula. Cambia el panorama. Con el descenso en las encuestas del principal contrario al PT, toda la estrategia deberá ser repensada. En el campo de la izquierda también compite Ciro Gomes, político y economista que fue miembro del Partido del Movimiento Democrático Brasileño y del Partido de la Socialdemocracia Brasileña. Este puede ganar más fuerza, por ser un receptor natural de los votos del ala. Por otro lado, también es factible que aumenten la abstención y los votos nulos, ya que una parte de la población reconoce que Lula, aunque corrupto, dio mejores condiciones de vida a los más pobres.

Otro problema en el centro de la interna del PT es, con Lula fuera de la carrera, ¿el partido lanzará un plan B o se abstendrá de presentarse a las elecciones? El principal discurso es que no hay posibilidades de no lanzar a Lula; pero si, en última instancia, la justicia lo impide, ¿alegarán que las elecciones son un fraude y un atentado contra la democracia? De todas maneras, hay conversaciones internas para lanzar al exgobernador de Bahía, Jaques Wagner, aun a sabiendas de que no es un nombre viable y competitivo. Una tercera alternativa es apoyar al propio Ciro Gomes, pero esto es aún menos consensuado.

Lula continuará recurriendo a instancias superiores, hasta el Supremo Tribunal Federal (STF), pero sus posibilidades son pocas. Sin embargo, si consigue competir bajo judice y llega a ser electo pero no consigue suspender su condena, la elección será anulada y deberá realizarse un nuevo sufragio.

¿Y ahora? Esperar los nueve meses que separan a Brasil de la decisión de su futuro. Algunos candidatos salen de la carrera presidencial y otros pueden aparecer. El brasileño asiste al espectáculo de las elecciones esperando un futuro mejor.

 

Antônio Mariano | @antmariano
Politólogo. Magíster en Administración Pública. Vicepresidente de la Juventud Demócratas de Brasil