En 28 años posteriores a la caída del dictador Alfredo Stroessner, Paraguay tuvo un arduo camino en la construcción de sus instituciones. Fraudes electorales, el asesinato de un vicepresidente, juicios políticos, renuncias, intentonas golpistas entre otros malabares de la política bananera, dieron palos a la joven democracia.

Postormentaparana ©Jennifer Urtlauf

Los últimos tres Presidentes electos (Duarte 2003, Lugo 2008, Cartes 2013) buscaron continuar en el poder intentando modificar la constitución vía enmienda de la misma, lo cual está vetado por la mismísima Carta Magna que prevé la reforma constitucional (asamblea constituyente) para la modificación de cuestiones de trascendental importancia como ser la posibilidad de reelección y la duración de los mandatos.

Duarte terminó su aventura con levantamientos populares y protestas que sirvieron de catapulta para que el entonces obispo Fernando Lugo saltara al ruedo político y terminara convirtiéndose en el primer presidente no colorado desde 1947.

Ya siendo presidente, Lugo insinuó, a través de sus bases más radicales, la idea de la reelección vía enmienda. Tras este y otros escándalos terminó destituido por un juicio político nueve meses antes de finalizar su mandato.

Pero ninguno había llegado tan lejos como lo hizo recientemente Cartes que logró que el Senado apruebe la enmienda en una sesión de dudosa legalidad, hecho que enardeció al pueblo y generó protestas que terminaron con el incendio del Congreso y el asesinato de un joven político opositor dentro del recinto del Partido Liberal (mayor partido de oposición del país). Luego de un par de semanas caóticas Cartes desiste públicamente de presentarse como candidato y el proyecto de enmienda es rechazado por la cámara baja.

Cuáles fueron los motivos de la “retrocedida” del Presidente Cartes? Algunos dicen que fue la presión de la Iglesia Católica a través de la Conferencia Episcopal Paraguaya, otros que fue la posición de “preocupación” adoptada por la Embajada de los Estados Unidos Finalmente hay sectores que dan este merito a la presión ejercida por el pueblo al salir a las calles. Particularmente creo que todo lo mencionado incidió, y agregaría en la balanza el resultado de varias encuestas que señalaban una amplia derrota del “sí” en el referéndum necesario para aprobar la enmienda.

Apenas apagadas las brasas del conflicto, se inició la carrera para suceder al presidente. Los contendientes de la futura elección van apareciendo. En Paraguay las elecciones cuentan con “dos rounds” bien definidos: elecciones internas de los partidos simultáneas en diciembre de 2017, y luego las generales en abril del 2018.

Las internas del partido colorado prometen ser duras. Por un lado el oficialismo que responde al liderazgo del presidente Cartes, acaba de oficializar la candidatura del exministro de Hacienda Santiago Peña, figura joven y de un excelente currículo técnico, pero sin historial de militancia política. Peña se afilió al Partido Colorado hace apenas ocho meses pero proviene de familia liberal (histórico adversario del Partido Colorado). Si bien esta falta de militancia puede ser bien vista por el votante independiente, al interior del Partido Colorado, la tradición caudillista y los 130 años de historia hacen que este factor le juegue en contra en las primarias .Por otro lado la disidencia colorada cierra filas con la figura de Mario Abdo Benítez, hijo de un caudillo colorado de la dictadura Stronista, que representa la tradición y militancia colorada, pero sin el sustento técnico y de preparación que posee Peña. La fortaleza de uno es la debilidad del otro.

En los partidos de oposición las cosas se ven turbias, la precandidatura del presidente del Partido Liberal Efraín Alegre, no parece ser lograr aglutinar por sobre las diferencias generadas en su partido en los conflictos sobre la reelección. Los liberales son la segunda fuerza política pero tienen claro que sin una alianza fuerte entre todos los sectores de oposición, la victoria en abril próximo sería casi imposible. Algo parecido pasa dentro de la izquierda: los más extremos siguen afirmando que buscaran candidatear a Fernando Lugo pese a que jurídicamente esto es inviable, mientras que también suena el nombre de Mario Ferreiro, exshowman de la televisión y actual intendente de la capital (Asunción), quien aún no expresó abiertamente su deseo de entrar al ruedo, pero es la única figura de izquierda que ha conseguido un triunfo electoral importante como es la administración de la comuna capitalina, además las encuestas lo posicionan favorablemente.

Este es el panorama de la política paraguaya para los próximos meses, no sabemos quién nos gobernará en el 2018, pero esperamos que la jugada de reelección de Cartes haya sido la tercera y la vencida, que el próximo presidente haya aprendido de los errores de sus tres antecesores, y así entonces por fin, tal vez después de tanta tormenta efectivamente llegue la calma.

 

Wolfgang Adrian Urtlauf Acosta  | @adrianurtlauf

Abogado. Concejal Municipal de la Ciudad de Santa Rita, Alto Paraná, Paraguay