Al igual que otros países, Chile ha experimentado un proceso de fortalecimiento del populismo de derecha. A más de 27 años de terminada la dictadura militar resurge en Chile un movimiento que expresa rasgos nacionalistas, xenófobos y con ciertos elementos de fundamentalismo religioso.

Líder ultraderechista Kast se fotografía con alguien que viste una polera con esta polémica inscripción | Foto: captura de video en línea

Líder ultraderechista José Antonio Kast se fotografió con simpatizante que lucía esta polémica imagen en su polera | Foto: captura web

Durante la primera vuelta de la elección presidencial del 2017, el candidato independiente de ultraderecha José Antonio Kast —que renunció a la UDI, el partido de derecha fundado por el ideólogo de la dictadura, Jaime Guzmán— obtuvo un sorpresivo 7,93% de los votos. Pese a que no postuló candidatos al Parlamento y, por lo tanto, no tiene representación parlamentaria propia, en abril del 2017 se constituyó un movimiento político con la denominación de Movimiento Acción Republicana. La votación obtenida por José Antonio Kast (más de 520.000 electores) no fue menor, dado que el candidato de la centroderecha, Sebastián Piñera, obtuvo en esa elección un 36,64% de la votación (más de 2.400.000 votos). El hecho de que Kast haya llamado a votar en segunda vuelta por Sebastián Piñera (aunque no forma parte de su coalición) también indica las significativas contradicciones de los apoyos con que fue electo el hoy presidente de Chile.

Entre las frases polémicas de Kast figuran: «Las fuerzas armadas no usaron la fuerza para tomarse el poder, sino para recuperar a Chile», «Si Pinochet estuviera vivo votaría por mí», «Indulto a Fujimori en Perú es un ejemplo de cómo avanzar en justicia y no venganza. Un anciano de 80 años no merece morir en la cárcel», «En Chile tenemos que discutir en serio sobre uso de armas. Hoy la gente honesta no tiene cómo defenderse de delincuentes y narcotraficantes», «Solo una maquinación intelectual es capaz de decir que la mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo», «No creo en el matrimonio igualitario, porque creo que dos hombres no son igual que un hombre y una mujer. Dos hombres no pueden procrear», «Sobre profesores de religión, lo digo sin ambigüedades: a los chilenos les hace falta Dios y el Estado debe promover la religión en los colegios».

En el acto de creación del Movimiento Acción Republicana sorprendió que entre los asistentes se encontrara el exalcalde y excoronel del Ejército Cristián Labbé, que fue encargado de seguridad de Augusto Pinochet mientras era agente de la tristemente recordada Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) y, posteriormente, ministro secretario general de Gobierno del régimen militar. Desde 2003 Labbé es investigado como responsable de diversos casos de tortura y violaciones de los derechos humanos y ha sido procesado por distintas causas relacionadas con graves violaciones a los derechos humanos. Habrá que esperar futuras elecciones para ver si este movimiento se logra cristalizar en algo mayor; sin embargo, su discurso extremo y su práctica polarizante es de por sí un signo preocupante.

El más reciente episodio de José Antonio Kast fue la divulgación de una fotografía en que aparece en un acto junto a una persona con la polera «Pinochet’s Helicopter Tour», que se mofa de los asesinatos practicados por la dictadura chilena, en particular de aquellos relacionados con el lanzamiento al mar de cuerpos e incluso personas vivas, desde el aire. La expresión comenzó a masificarse en junio de 2015, cuando se creó la página de Facebook «Pinochet Helicopter Rides and Rentals», que publicaba chistes y memes sobre el dictador, y que luego se hizo aún más masiva cuando un usuario publicó un meme del exprecandidato presidencial demócrata Bernie Sanders lanzado desde un helicóptero. Aunque posteriormente, a través de Twitter, Kast se disculpó explicando que no se dio cuenta de la imagen, el hecho sembró fuertes dudas sobre los sectores que respaldan sus posturas.

Una de las preocupaciones existentes en Chile es que el fortalecimiento de estos grupos populistas de derecha se da, como lo indica el informe del 2016 Auditoría a la democracia, del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), producto de un empeoramiento de la percepción del funcionamiento de la democracia. La percepción de los chilenos que consideran que la democracia funciona mal o muy mal aumentó de 20% (2012) a 40% (2016). Esta situación, además, se da en un contexto en el que disminuyen los niveles de confianza, aumenta la percepción de corrupción en todas las instituciones —públicas y privadas— y se profundiza el distanciamiento entre las elites y la ciudadanía.

Además, aumenta la preocupación al observar los resultados del informe Percepciones de los jóvenes acerca del gobierno, la convivencia pacífica y la diversidad en cinco países de América Latina, de la Asociación Internacional para la Evaluación del Logro Educativo (IEA). El estudio concluye que la mayoría de los estudiantes en todos los países latinoamericanos analizados (Chile, Colombia, República Dominicana, México y Perú) apoyaron justificaciones para una dictadura. En promedio, en los cinco países el 69% de los estudiantes en el International Civic and Citizenship Study (ICCS) 2016 estuvieron de acuerdo con que la ley y la seguridad, y el 65% con que los beneficios económicos, son justificaciones aceptables para un régimen dictatorial.

En el caso de Chile, pese a que la comparación de estos resultados con los de ICCS 2009 reveló una disminución (en promedio de nueve puntos porcentuales) estadísticamente significativa (p < 0.05) de la ley y la seguridad como mecanismos de justificación, el que un 57% de los jóvenes encuestados en 2016 señalen que están de acuerdo o muy de acuerdo con que las dictaduras están justificadas cuando traen orden y seguridad, debe ser una señal de alerta.

Existen, sin lugar a dudas, innumerables avances en el proceso de profundización democrática de Latinoamérica. Sin embargo, los retrocesos significativos que se han observado en algunos países, y todos los elementos mencionados, nos deben hacer reflexionar sobre cómo profundizar los mecanismos de formación democrática. Parece ser que, crecientemente, los enemigos de la democracia no solo provienen del populismo de izquierda, sino además de un populismo creciente (incipiente aún pero no por eso menos preocupante) de ultraderecha nacionalista.

 

Eugenio Ortega Frei | @KenoOrtega
Doctor en Ciencia Política (Universidad de Notre Dame). Director ejecutivo del Centro Democracia y Comunidad