El verdadero bloqueo que sufren los habitantes de Cuba

Con la misma fuerza con la que prohíben que los opositores hagan críticas al régimen desde dentro del país, el gobierno cubano también hace uso de su poder para que no lo hagan desde el extranjero.

Al ser disidente, Yoandy Izquierdo es testigo de esto. Ya estaba listo en el aeropuerto de La Habana para partir rumbo a Europa, donde brindaría una conferencia en la Universidad Europea de Valencia con un mensaje contrario al relato oficial. El gobierno cubano no lo podía permitir: las autoridades rompieron en la cara su pase de abordar y no pudo salir de la isla.

Casos así hay muchos en Cuba. Como todo totalitarismo, no se toma muy en serio la Declaración Universal de Derechos Humanos que reconoce el derecho de toda persona a poder salir libremente de su país.  En la mayoría de los casos, ni si quiera se toman la molestia de dar una razón de por qué se imposibilita abordar el avión y todo se termina resumiendo en un conjunto de arbitrariedades que no requieren explicación.

Muchas veces se utiliza el derecho de salir de Cuba como una simple extorsión. El periodista independiente Roberto de Jesús Quiñones Haces tenía programado viajar a Jamaica para visitar a su hijo que no veía hace seis años. Tristemente, eso fue imposible. Sólo le permitían viajar si a cambio dejaba de escribir para el portal digital Cubanet.

Inclusive si por los azares del destino te dejan salir de Cuba, lo peor viene para la vuelta. Tal es el caso de Leodán Suárez Quiñones, activista LGBTI que viajó a Buenos Aires invitada por el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL) con el objeto de tener reuniones con otros activistas que realizan su misma actividad y para realizar exámenes médicos al ser portadora de VIH/SIDA, ya que en Cuba fue varias veces excluida del sistema de salud por ser opositora y miembro de la comunidad LGTBTI (paradojas de la muchas veces vanagloriada salud cubana).

Ni bien volvió a poner los pies en la isla, a Leodán la detuvieron para humillarla e interrogarla sobre lo que había estado haciendo en Buenos Aires y porque estaba hablando mal del gobierno.  Una y otra vez fue escupida en la cara por las autoridades al grito de «esto es lo que tú te mereces por estar hablando mal de quien te da la mano» y «no te hemos dado la atención médica necesaria porque tú no te lo has merecido y ahora te lo vas a merecer menos».

Debido a que pretenden aparentar algo que no son, los totalitarismos siempre están llenos de contradicciones. En el caso del gobierno cubano es que mientras se la pasa hablando del injusto supuesto bloqueo de Estados Unidos, parece olvidarse del bloqueo que impone a sus mismos habitantes para entrar o salir libremente del país.

 

Publicado en el portal Puente Democrático, de CADAL, el 6 de noviembre de 2018.