La esfera política peruana a la expectativa

La propalación de unos videos que evidencian la compra de votos de congresistas por al menos un ministro y aliados suyos, forzó la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski a la presidencia de la República. El primer vicepresidente Martín Vizcarra lo ha reemplazado.

Martin Vizcarra, presidente de Perú | Fuente: Youtube Presidencia Perú

Martin Vizcarra, presidente de Perú | Fuente: Youtube Presidencia Perú

Según una encuesta publicada recientemente, el nuevo mandatario del Perú era un desconocido para el 80 % de sus compatriotas. Ello, a pesar de que, con motivo de la puja de los últimos meses en torno a la destitución de su antecesor, su nombre y su rostro aparecían frecuentemente en los titulares y las portadas de los medios.

Esto es otro claro indicativo de que la política y la mayoría de la población van por vías paralelas. No es una buena noticia, obviamente, pero, al mismo tiempo, explica por qué las calles no se han llenado en estos días de legiones de manifestantes bajo el grito de «¡Que se vayan todos!». Más allá de una jornada de protesta no muy concurrida en Lima, la agitación se ha visto sobre todo en el mundillo habitualmente exaltado de las redes, las columnas de opinión y en las declaraciones de algunos pretendientes apurados al trono republicano.

Sin duda, la seguidilla de escándalos de corrupción que alcanzan a casi todos los partidos genera el rechazo que se refleja en los sondeos; no obstante, al mismo tiempo existe cierta resignación, cuando no cinismo, ante lo que después de todo es moneda corriente, literalmente, en buena parte de la administración pública. Dicho esto, no puede descartarse que en algún momento se dé un escenario de fuertes movilizaciones si al desprestigio de la clase política se suma una caída pronunciada de la economía o algún acontecimiento grave en el terreno social que encienda los ánimos.

Entretanto, sin embargo, todo indica que Martín Vizcarra gozará de un período de gracia o de tregua. Sus primeros gestos han sido acertados tanto para con el Congreso como para con el público. Naturalmente que el cese del fuego se prolongue en lo inmediato dependerá de la composición de su nuevo gabinete que, según se ha anunciado, será conformado tras la Semana Santa. Las conminaciones al jefe de Estado para que nombre o no nombre ministros identificados con tal o tal bando político, así como las especulaciones sobre los escogidos, están a la orden del día en las redes y en los medios. Cuando se desvele el misterio habrá inevitablemente reacciones de rechazo entre los políticos y opinantes por una u otra designación. El punto es que Martín Vizcarra se las ingenie para evitar que lleguen al grado de tormenta. Por lo demás, como han señalado varios analistas, tendrá que construir una sólida popularidad, como una manera de compensar la falta de un partido propio que lo respalde en el Congreso.

En cuanto a Pedro Pablo Kuczynski, lo que probablemente resuma mejor su interrumpida gestión es el dicho «No todo lo que brilla es oro». El lujo prometido en términos gubernamentales no fue tal. Ni siquiera en materia económica, que es —o era— el lado fuerte del exmandatario. Si a ello se suma su increíble desenvoltura ante lo que debe ser el comportamiento de un alto funcionario respecto de sus actividades privadas, el resultado es una gran decepción entre los que creyeron en él. La justicia determinará si, además del conflicto de interés en el que a todas luces incurrió cuando era ministro del gobierno de Alejandro Toledo en los primeros años de este siglo, también cayó en corrupción. Mientras tanto, se suma a la galería de los últimos mandatarios que tienen que vérsela con la justicia tras dejar Palacio de Gobierno.

 

Francisco Belaunde Matossian | @fbelmat
Abogado. Analista político internacional en TVPerú. Profesor universitario