¿Bomba de tiempo o solo mochila pesada? Es el debate sobre los temas económicos que este gobierno deja pendientes y que deberá encarar el próximo presidente: tipo de cambio, inflación y gasto público en la mira.

Néstor y Cristina Kirchner (Foto: Presidencia de la Nación Argentina [CC BY 2.0])

Néstor y Cristina Kirchner (Foto: Presidencia de la Nación Argentina [CC BY 2.0])

Mucho se discutió en los últimos meses acerca de si el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner le dejará a su sucesor una bomba de tiempo o, simplemente, una pesada mochila en materia económica. Entre los temas de la agenda que vendrá, los equipos económicos de todos los precandidatos presidenciales —incluyendo los del oficialismo— prevén un ajuste del tipo de cambio para 2016, para romper el cepo cambiario que encorseta a la economía desde noviembre de 2011.

Reservas del Banco Central. La política cambiaria que llevó adelante el Banco Central (BCRA) en los últimos años dejó sus reservas entre las más bajas de toda América Latina. Contrariamente a lo que ocurrió en países como Brasil o Perú, donde los ciclos internacionales favorables se utilizaron para engordar las reservas, en la Argentina estas apenas rozan los USD 32.000 millones.

Gasto público. De la mano de la emisión monetaria y de los constantes aportes de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) y del Banco Nación al Tesoro, el Gobierno logró sostener esporádicas inyecciones al consumo doméstico, en especial en tiempos electorales. Por ejemplo, solo en abril pasado el gasto público aumentó un 50 %, según datos de la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP). En ese período el gasto primario —es decir, sin computar los pagos de intereses de la deuda— llegó a los $ 100.753 millones. En los primeros cuatro meses de este año el déficit fiscal fue de $ 56.000 millones y algunos analistas alertaron que para fines de este año superaría los $ 150.000 millones.

Inflación. Estos niveles de emisión fogonean una tasa de inflación que ubica a la Argentina entre los tres países con la variable más elevada del mundo. El año pasado rozó el 40 % y este año se prevé que se ubique entre el 25 % y el 30 % debido a una desaceleración de la actividad económica, ya que la industria lleva 23 meses consecutivos de caída. Algunos analistas pronostican que en 2016 los niveles de inflación serán similares a 2014.

INDEC. Como se sabe, el Gobierno desconoce esa tasa de inflación y desde la intervención política del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) sostiene que fue solo de 23,9 % en 2014. Hay otras estadísticas que el Gobierno dejó de medir, como la pobreza, que no se calcula desde hace dos años. Sin embargo, la presidenta afirmó en foros internacionales que ese indicador es menor al 5 % y el jefe de gabinete, Aníbal Fernández, reforzó esa idea afirmando que el país tiene menos pobres que Alemania.

Frente externo. La recuperación de la credibilidad en las estadísticas oficiales no es el único conflicto que heredará el próximo gobierno; también la negociación con los bonistas. El juez estadounidense Thomas Griesa acaba de fallar favor de un grupo de tenedores de bonos de la deuda argentina que no habían ingresado al canje y que obliga al país a pagos adicionales por USD 5400 millones. Del mismo modo, el próximo gobierno deberá convivir con los últimos acuerdos geopolíticos firmados con Rusia y China para, entre otras cuestiones, participar de manera directa en obras públicas locales y en la construcción de centrales nucleares.

Alejandra Gallo | @alegalloinfo
Periodista. Escribe para el diario El Cronista y trabaja en los programas Le doy mi palabra y Esta Semana, de Radio Mitre