La retirada de los Estados Unidos del Acuerdo de París

Finalmente sucedió. Los Estados Unidos de América salieron del Acuerdo de París sobre el Clima.

Los eventos climáticos extremos aumentarán en intensidad y duración por el calentamiento global

Los eventos climáticos extremos aumentarán en intensidad y duración por el calentamiento global | Foto: Lane Pearman, vía Flickr

Con esto, ahora Siria, Nicaragua y los Estados Unidos son los únicos tres países del mundo no representados en el Acuerdo. Pero, ¿esto es realmente tan grave? Lamentablemente, sí. El hecho constituye un amargo retroceso para el cuidado global del clima. Los EUA son el segundo emisor del mundo de gases invernadero, que dañan el clima. Si se hubieran quedado en el Acuerdo no solamente se podrían haber manejado cantidades vitales de CO2 (dióxido de carbono), sino que con su ejemplo se habría mantenido una influencia positiva sobre otros. Si bien el presidente de los Estados Unidos menciona la posibilidad de negociaciones en el futuro, se trata de una maniobra de distracción política. Esto lo demuestra la pretensión de los EUA de convertirse ahora en líder mundial de la protección ambiental a través de su política nacional respecto al tema. Pone los pelos de punta la declaración de que el Acuerdo perjudica a la economía de los EUA cuando en realidad este país es coinventor del modelo de economía de bajo carbono.

Las reacciones internacionales no se hicieron esperar. En la esfera política se hablaba de desilusión y lástima. El observador atento de la política sabe que detrás de estas palabras diplomáticas se esconde una profunda frustración. Con esto se continúa el desarrollo que ya se sugería en la Cumbre del Grupo de los Siete que tuvo lugar en Europa hace una semana. Se podría resumir en aislacionismo trumpiano versus cooperación multilateral. Es de notar que las reacciones muestran una clara adhesión al Acuerdo de París sobre el Clima, que se expresa en un ahora más que nunca.

Daría la impresión de que la salida de los Estados Unidos en realidad fortaleció el Acuerdo a nivel mundial. Como consecuencia, se continúa el corrimiento de ejes geopolíticos. La Unión Europea, por ejemplo, va a aumentar su cooperación en la protección del clima con China, el principal emisor de CO2. Se trata de un enfoque pragmático, necesario en vista de las amenazadoras consecuencias del cambio climático. Se verá en qué medida esta nueva orientación se va a mantener en su totalidad y a largo plazo. En cuestiones cruciales como democracia, derechos humanos y Estado de derecho, la cercanía cultural entre Europa y América es mucho más grande. Por otro lado, la política climática de los Estados Unidos ya tuvo puntos bajos en los últimos veinte años. Los tiempos anteriores al presidente Obama no estuvieron caracterizados precisamente por una política climática progresista. Por lo tanto, no se pueden descartar futuros cambios.

Por otro lado, Europa haría bien en poner el ojo junto con China en otras regiones del mundo. Latinoamérica es de las regiones del mundo con mayor desarrollo en el cambio de su matriz energética. Los miembros del Grupo de los Veinte —México, Brasil y hace poco también Argentina— van a jugar un rol importante en esto. Su gran demanda de energía contribuyó a que las energías renovables como la hidroeléctrica, biomasa, eólica y solar tuvieran un desarrollo explosivo extrarregión. Se observa también a Chile, Costa Rica y Uruguay como Estados realmente comprometidos con el cambio de la matriz energética, en los que ya ahora la mayor parte de su energía eléctrica es de origen renovable. En los últimos años, países como Brasil, Chile, México, Perú y también Costa Rica se incorporaron progresivamente en las negociaciones sobre el clima mediante iniciativas como la Asociación Independiente de Latinoamérica y el Caribe (AILAC), cuyos miembros participan activamente en la financiación de medidas contra el cambio climático. Numerosos países latinoamericanos, especialmente a través de la COP20 que tuvo lugar en 2014 en Lima, contribuyeron a la concreción del Acuerdo de París. Inmediatamente del anuncio de la retirada de los EUA del Acuerdo, numerosos países latinoamericanos se solidarizaron con la High Ambition Coalition, que a fines de 2015, en la recta final del Acuerdo de París, contribuyeron a mantener altas las exigencias de este.

Independientemente de nuevas alianzas sobre el clima que se formen y de las futuras discusiones que se desarrollen en el marco de la próxima reunión del G20 en Alemania, ahora es importante trabajar en el cumplimiento de los objetivos del Acuerdo. Este es demasiado importante como para ponernos inseguros por la salida de los Estados Unidos. Constituye el único marco multilateral para frenar el cambio climático.

Dr. Christian Hübner
Director del Programa Regional Seguridad Energética y Cambio Climático en América Latina, de la Fundación Konrad Adenauer

Traducción de Manfred Steffen
Ingeniero en Imprenta y máster en Ciencias Ambientales. Coordinador de proyectos de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo