Según el último sondeo de una de las más prestigiosas encuestadoras peruanas, la popularidad del presidente Pedro Pablo Kuczynski ha caído a 19 %.

Presidente Pedro Pablo Kuczynski | Foto: Ministerio de Defensa de Perú

Presidente Pedro Pablo Kuczynski | Foto: Ministerio de Defensa de Perú

Es un dato bastante llamativo teniendo en cuenta que apenas se han cumplido trece meses del mandato constitucional de cinco años. Sin embargo, no es sorprendente si se tiene en cuenta que, desde 2001, los sucesivos jefes de Estado han visto sus índices de popularidad decrecer bastante rápidamente, llegando incluso a cifras de un dígito en determinados momentos. Como en anteriores ocasiones, surge entonces el espectro del final abrupto de la permanencia en Palacio del Gobierno del inquilino del momento, por presión de la calle o por acción del Congreso que puede votar la vacancia de la Presidencia de la República. Hasta ahora ello no se ha dado, pues, al final de cuentas y no obstante las tentaciones que pudieran presentarse en ese sentido, ha pesado más cierto sentido de responsabilidad ante las posibles consecuencias negativas en términos de inestabilidad para una democracia todavía frágil, y también por los efectos en la economía.

No obstante, lo que diferencia la actual situación de las precedentes es el hecho de que un partido de oposición cuente con mayoría absoluta en el Congreso. Fuerza Popular, dirigido por Keiko Fujimori, hija de Alberto, el gobernante autoritario que estuvo en el poder entre 1990 y 2000, y que, no obstante encontrarse cumpliendo una condena de 25 años de cárcel por autoría mediata de varios asesinatos y secuestros perpetrados por los servicios de inteligencia a cargo de su entonces socio Vladimiro Montesinos, goza de un nivel de popularidad apreciable.

Diversos analistas prestan la intención a la lideresa fujimorista —que no termina de digerir su ajustada derrota en la elección presidencial el año pasado— de buscar la destitución de Kuczynski y de sus dos vicepresidentes para forzar la realización de nuevos comicios que le permitan por fin alcanzar la jefatura de Estado.

En ese contexto, algunas medidas de la mayoría parlamentaria, como la censura del ex ministro de Educación Jaime Saavedra, por motivos bastante discutibles, son interpretadas como indicios inequívocos de esa voluntad. Si ese fuera el caso, está claro por otro lado que Fuerza Popular tendría en el propio mandatario, su gobierno y la frágil bancada oficialista a facilitadores de esa supuesta empresa, por la cantidad de errores políticos que van acumulando; ello, con gran entusiasmo aparentemente, por lo menos en el caso del presidente que ha demostrado ser un consumado artista de las declaraciones desatinadas, además de exhibir poca capacidad de liderazgo. De hecho, ha dicho sin ambages que rechaza el tener que hacer política para gobernar pues considera que no es lo que la gente espera de él. Está visto que confía solo en la tecnocracia, llamada a darle mayor ritmo a la economía y, por esa vía, permitirle recuperar la confianza de la población.

Presentándose así las cosas es probable que, salvo que sean ciertos los afanes atribuidos a Keiko Fujimori o que el festival de yerros palaciegos continúe y lleve a una situación insostenible, la mayoría parlamentaria terminará cargando con el mandatario para que pueda culminar su período constitucional, aunque sea a regañadientes y sin que amaine el clima de extrema polarización que caracteriza a la política peruana hasta el punto de la grosería.

 

Francisco Belaunde | @fbelmat
Abogado. Analista político internacional en TVPerú. Profesor universitario