Merkel en lo de Trump: conversar «transatlánticamente»

Lo que sigue para la Unión Europea luego de la cumbre entre Merkel y Trump

Canciller alemana Angela Merkel

Después de la primera visita de la canciller federal Angela Merkel al nuevo presidente de los Estados Unidos de América Donald Trump parece más necesario que nunca el diálogo transatlántico intenso.

«Tenemos un líder inteligente y fuerte en Washington… Lástima que hoy toma el vuelo de vuelta a Berlín». Con este tuit una joven norteamericana comentaba la esperada visita de la canciller federal Merkel al presidente Donald Trump de la semana pasada. Esta actitud fue repetida, especialmente por el hecho que Angela Merkel es hoy más popular que nunca entre los think tanks las fábricas de pensamiento y los profesionales de la política a nivel internacional. Por un lado, uno se puede poner contento, ya que el primer encuentro personal fue importante para Alemania y para Europa. Por otro lado, la cumbre mostró a todo el mundo dónde están las debilidades en las relaciones transatlánticas, en las que habrá que trabajar duramente en los próximos meses.

Merkel incluyó a la familia Trump y a representantes de la economía

En el encuentro, la canciller invirtió bastante para mantener abierta la puerta a una relación personal con Trump a pesar de todas las críticas. Es que al comienzo tampoco fue fácil con George W. Bush ni con Barack Obama. La iniciativa alemana de conversar sobre capacitación profesional con participación de Ivanka Trump y Jared Kushner, así como de los jefes de la BMW y de Siemens constituyó una concesión al estilo de gobierno de Trump, en el que familiares y gente de negocios parecen jugar un papel central.

La iniciativa de Merkel fue un éxito en cuanto a su contenido. Es llamativo que el mismo Trump pero también los medios norteamericanos y think tanks de renombre como la Brookings Institution ahora discutan sobre la formación profesional. Esto aplica ante todo porque el foco puesto en la formación profesional comprende la recomendación de encarar la transformación de la industria como desafío transatlántico común.

El ofrecimiento de vincular el tema con la construcción de un vínculo personal fue rechazado en principio por Trump. Esto se ve en su lenguaje corporal y en la clara distancia, en especial, si se compara con las recientes visitas de Theresa May, Shinzo Abe y Justin Trudeau. Ante todo, Trump dejó claro mediante un tuit, solamente doce horas después de la conferencia de prensa conjunta, que lamentablemente no se había alcanzado aún la conversación en confianza recomendada por Merkel en forma pública.

Trump acepta el liderazgo europeo en Ucrania y apoya a la OTAN

Esto no debilita los resultados tangibles de la primera visita: aparte de la aceptación de un proyecto conjunto de capacitación profesional, Merkel recibió la confirmación de Trump del liderazgo europeo en el conflicto por Ucrania. Durante la conferencia de prensa Trump se expresó en forma más clara a favor de la OTAN que en su discurso frente al Congreso dos semanas antes.

Por lo tanto hay algo que anotar en el haber. En el debe, por el contrario, deben ser anotados tres temas definitorios que exigen mucha atención y compromiso de los políticos de la UE.

La UE debe presionar a Trump a través de hechos

En primer lugar, se constata que a solamente una semana del 60.º aniversario de los tratados de Roma Trump no utilizó ni una sola vez el término Unión Europea. Hasta hace poco tiempo, en Washington era válido que una UE fuerte era del interés de los Estados Unidos. Esto no parece ser ya obvio para Trump. Uno se podría acalorar con la retórica anti-UE del asesor Stephen Bannon. Sin embargo, la percepción de Europa por parte de los Estados Unidos no depende en primer lugar de Trump o de las ideas de Bannon, sino de la actuación de la UE y de sus Estados miembros. La canciller nombró siempre a Alemania conjuntamente con la UE durante su visita. También el jefe de gobierno de Irlanda Enda Kenny lo hizo enfáticamente el mismo día.

Ahora se trata de que los representantes de los Estados de la UE siempre «traigan» a la UE en sus conversaciones con Trump. La UE debe imponerse a través de hechos, y constituir realmente una unión en el diálogo transatlántico. Trump y Bannon no son, de ninguna forma, los únicos en Washington que dudan de la UE y que piensan en las presuntas ventajas de relaciones bilaterales exclusivas y del combate al multilateralismo. Pero no sirve de nada quejarse de que los norteamericanos no entienden a Europa. Se necesita compromiso y diálogo. Está bien que actualmente cada semana representantes gubernamentales y de los Parlamentos europeos, así como diputados del Parlamento Europeo y representantes de la sociedad civil viajen a Washington. Un flujo constante de visitantes en busca de un diálogo con la nueva administración y su entorno de asesores, y que en estas visitas apoyen a la UE, seguramente contribuirá a dar forma a muchos aspectos todavía no claros en las posiciones de la administración de los Estados Unidos. En este sentido, sería positivo que en el futuro los representantes de la UE conscientemente actuaran en conjunto.

Continúa la discusión sobre el aumento de los aportes a la OTAN de sus Estados parte

En segundo lugar, Trump utilizó la visita de Merkel para explicitar el conflicto sobre los aportes de los europeos a la OTAN. El tuit de Trump después de la cumbre no es aceptable en su estilo y las presuntas deudas no existen. Sin embargo, todos saben que la intimación de mayores aportes europeo a la defensa del propio continente constituye una exigencia fundada. El tema no surgió con Trump. En Washington, y no solamente allí, hay amplio consenso hace tiempo sobre el tema.

Cabe preguntarse si los socios americanos podrán ser tranquilizados con la decisión de los europeos de aumentar los gastos de defensa a un dos por ciento del PIB hasta el año 2024. Se trata de un acuerdo del año 2002, cuando la situación de seguridad de Europa era completamente diferente a la actual. Desde ese entonces Rusia anexó Crimea e intervino en el este de Ucrania. Las formas híbridas de guerra, maniobras cercanas a las fronteras y la guerra cibernética son una realidad. Estos argumentos deberán ser tenidos en cuenta en el establecimiento de los cronogramas. Además, ahora hay que ampliar la discusión con la administración Trump para no solamente discutir sobre los meros gastos sino también sobre las capacidades, las tecnologías y el desarrollo de la industria armamentista, y que esto debe suceder de acuerdo con el criterio de Merkel: conversando unos con otros y no unos sobre otros. Ya en mayo Trump vendrá a la cumbre de la OTAN en Europa y volverá sobre el tema.

En la concepción del comercio y de la competencia global se muestran grandes diferencias

En tercer lugar, existen grandes diferencias entre las concepciones de Trump y Merkel respecto a la cooperación económica y el comercio. Merkel argumenta inspirada en la filosofía del mercado común en la Unión Europea: mercados abiertos con reglas comunes, productos competitivos, comercio como ganancia para todos los involucrados. Trump se mantuvo en su mundo de intercambios «buenos» y «malos», a las situaciones de suma cero con ganadores y perdedores. Frente a esto, la canciller intentó advertir que todo intercambio (deal) exige la aceptación democrática del otro lado y que por lo tanto la concepción de ganadores y perdedores es inconducente. Trump obviamente no la entendió. De manera que en este punto es urgente lograr un compromiso.

Aun cuando Trump no facilita las cosas, los europeos no deberían frente a los norteamericanos dejarse arrastrar a una espiral de hablar uno sobre los otros o de sacudir la cabeza, o aun caer en reflejos antiamericanos.

La cooperación transatlántica sigue siendo importante para la libertad y el bienestar de Europa

Después de sesenta años de fundación de la Unión Europea y también después de la asunción de Trump sigue siendo correcto que la cooperación transatlántica es constitutiva de la seguridad en Europa y la premisa para nuestra vida europea en libertad y bienestar. La tarea que se presenta frente a las posiciones de Trump es clara: mantenerse unidos enérgicamente en una comunidad a largo plazo en vez de deals a corto plazo, más responsabilidad europea compartida en relación con la seguridad y a la defensa. Al mismo tiempo se requiere de compromiso de los transatlánticos de ambos lados de no permitir que las posiciones de enfrentamiento se anquilosen o incluso aumenten para conseguir el aplauso fácil en la política interna. Los líderes inteligentes y fuertes dan forma a los temas comunes en diálogo constante a través del Atlántico.

 

Nico Lange
Director de la oficina de la Fundación Konrad Adenauer en Washington, DC, EUA

Traducción de Manfred Steffen, coordinador de programas de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo

Una versión resumida de este artículo fue publicada el 22 de marzo de 2017 en el diario Die Presse