El jueves 9 de junio, el presidente Macri obtuvo la foto que le faltaba para confirmar el giro en las relaciones internacionales de la Argentina: la canciller alemana Angela Merkel llegó a Buenos Aires, por primera vez, para una visita de Estado tan corta como intensa.

Mauricio Macri y Angela Merkel brindan en la reciente visita de la canciller alemana a Argentina | Foto: Presidencia de la Nación, Argentina

Mauricio Macri y Angela Merkel brindan en la reciente visita de la canciller alemana a Argentina | Foto: Presidencia de la Nación, Argentina

Pasaron quince años desde que un canciller alemán estuvo en nuestro país. La última ocasión fue en 2002, cuando Gerhard Schröder llegó a la Argentina luego del default, con lo que esta visita debe leerse como un respaldo político a la inserción de nuestro país en la agenda mundial. Precisamente, doce de aquellos quince años de frialdad respondieron a gobiernos kirchneristas.

Merkel es la primera mujer en desempeñarse como canciller federal de Alemania. Accedió al cargo por primera vez en 2005, y en septiembre buscará su cuarto mandato. Si lo logra, entrará a la galería de los grandes líderes democratacristianos de su país, junto a Konrad Adenauer y Helmut Kohl, ambos con cuatro mandatos en su haber.

Definida como austera y sencilla, pero firme y decidida, la revista estadounidense Forbes la ubicó por sexto año consecutivo como la mujer más poderosa del mundo.

¿A qué vino Angela Merkel? Las razones oficiales fueron dos: reforzar las relaciones entre ambos países y preparar el relevo en el G20, del que este año ella es anfitriona y que en 2018 pasará a la Argentina.

Tuve el honor de presenciar su disertación en el Polo Tecnológico de Palermo, donde pronunció un discurso ante científicos y estudiantes, y participó en un foro de debate.

La mandataria fue recibida por el ministro Lino Barañao, quien calificó la visita de la canciller como «histórica» y remarcó: «La ciencia es un sistema que implica una visión común del mundo, una aproximación racional a la solución de problemas y una herramienta fundamental para mejorar la calidad de vida de todos los habitantes; por lo tanto, hoy por hoy la ciencia es una herramienta imprescindible en la política».

Merkel, por su parte, hizo hincapié en la relación bilateral y en la contribución de Alemania en el crecimiento argentino, destacando los veinte mil empleos que generan las empresas alemanas en nuestro país. También reflexionó sobre la apertura al mundo. «Queremos demostrar que son mucho mejores la unidad y los beneficios de la globalización, sobre todo en lo que tiene que ver con la digitalización, el cambio climático y la lucha contra el terrorismo. Una Europa unida a escala internacional puede defender sus valores y sus intereses. En un mundo globalizado se trata de tender puentes y no de levantar muros», sostuvo en alusión indirecta a las políticas segregacionistas que impulsa Donald Trump.

Para el final, Merkel contestó preguntas al público presente, donde destacaban colegios alemanes, universidades como la de Buenos Aires (UBA) y Católica Argentina (UCA) y jóvenes líderes de distintas extracciones partidarias. Allí, habló sobre los desafíos que enfrentará el mundo en los próximos veinte años: «Creo que vamos a pasar por distintas fases difíciles. Primero, tenemos desarrollos geográficos muy variados. En Alemania, la población está envejeciendo. Tenemos un promedio de 43 años. En África, en cambio, la media es de 15 años y allí para el 2050 dejarán de ser 1.500 millones para pasar a 2.600 millones de personas. Hay que darles alimentos, trabajo, acceso a la salud. Si no le damos esperanza a esa gente, vamos a tener una gran presión migratoria». Otro de los tópicos que mencionó fue la digitalización. «La robotización va a influenciar nuestros trabajos. Habrá distintos tipos de producción e individualizada. Habrá conducción automatizada. Y no sabemos qué nos va a deparar la inteligencia artificial. La digitalización lleva a una gran transparencia pero también conlleva peligros, como el ciberataque, que plantea muchos desafíos por delante», reflexionó la canciller que se retiró en medio de una ovación del público.

Alemania se muestra decidida a jugar a fondo en la disputa por el liderazgo mundial. El periplo de Merkel por Latinoamérica no es inocente: primero la Argentina y después México, dos de los tres países latinoamericanos que integran el G20, ambos dentro del área de influencia norteamericana. El país restante, Brasil, está sumido en una profunda crisis política, que Merkel prefirió evitar.

A nivel internacional, Macri se muestra dispuesto a jugar a dos bandas. Por un lado, necesita mostrarse cercano a los Estados Unidos, porque gran parte de las inversiones que espera vendrán de ese país. Por eso evitará enfrentarse abiertamente con Trump.

Al mismo tiempo, la posibilidad de un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea lo acerca a Merkel. Con Brasil fuera del mapa a causa de su convulsión interna, Argentina puede colocarse a la vanguardia del continente y ocupar ese liderazgo vacante volviéndose una plaza atractiva para el mundo.

La retórica proteccionista de Trump y el liberalismo de Merkel volverán a medirse pronto en la reunión del G20, y ambos buscarán el favor de los demás países del grupo. La política pendular del gobierno argentino no podrá sostenerse sin costos. La danza geopolítica ya empezó y para no quedar fuera de la pista se necesita destreza pero fundamentalmente equilibrio.

 

Juan Saintotte | @JuanSaintotte
Miembro de la Red VOZES en el Frente Renovador, Argentina