Paraguay: el nuevo gobierno y la estrategia internacional

El próximo 15 de agosto se instalará el nuevo gobierno paraguayo, encabezado por el presidente Mario Abdo Benítez. Deberá enfrentar una coyuntura complicada en lo político, por las fracturas indisimuladas en los partidos tradicionales, y en lo social, por las importantes asimetrías no resueltas por el gobierno de Cartes. A esto habrá que agregar una agenda clave en las relaciones internacionales. De su resolución podrán resultar impactos decisivos para el futuro del país.

Mario Abdo Benítez, presidente electo del Paraguay

Mario Abdo Benítez, presidente electo del Paraguay

En efecto, en un país mediterráneo como el Paraguay, una estrategia patriótica e inteligente de política internacional es fundamental para superar las barreras bilaterales y regionales que la imposición geográfica determina. Rodeado por los dos grandes de la región, Brasil y Argentina, el Paraguay comparte con ellos Itaipú y Yacyretá, dos empresas binacionales proveedoras de una abundante —por ahora— energía eléctrica, que debieran promover el desarrollo del Paraguay pero hasta este momento no cumplen a cabalidad ese objetivo fundacional.

En el caso de Yacyretá, se ha renegociado el anexo C e imprevistamente el anexo A que, entre otros aspectos relevantes, debía definir el monto de la enorme deuda contraída por la EBY y el pago de beneficios al Paraguay postergados por larga data. Del acuerdo Macri-Cartes surgieron las notas reversales que hoy se encuentran con media sanción del Senado y pendiente de definición en la Cámara de Diputados. Para muchos expertos y analistas en esta materia, la negociación no fue del todo satisfactoria, principalmente porque se repiten en gran parte los términos de la funesta nota reversal 92, muy perjudicial para el Paraguay porque el desendeudamiento de Yacyretá no fue transparente y los beneficios debidos a este país nuevamente serán pagados en cuotas anuales de imprevisible cumplimiento, dado el comportamiento histórico del otro socio.

En realidad, muy poco margen le queda al gobierno entrante, por cuanto los términos acordados están cerrados y las mayorías en Diputados no le serían favorables para un rechazo. Con este escenario de la real politik, Yacyretá se convertirá en una suerte de espejo para las negociaciones que la administración presidida por Abdo Benítez emprenderá con el Brasil por el caso de Itaipú, cuyo anexo C vence en el 2023. Allí tendrán un importante impacto las debilidades del acuerdo con la Argentina, el cual, si bien tiene una realidad diferente, puede constituirse en términos geopolíticos en un precedente negativo para los intereses paraguayos.

La idea lanzada por el Grupo de Investigadores de la Facultad de Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción de aprovechar la negociación del 2023 para avanzar hacia una real integración energética que promueva el desarrollo para los pueblos del Mercosur a través de una corporación energética que encare mediante esta coparticipación el mejor aprovechamiento de los grandiosos recursos naturales disponibles, puede constituir una formula transaccional en una negociación dura y difícil con el poderoso vecino del norte.

Esta propuesta tiene, por otro lado, la virtud de revitalizar el estancado proceso de integración del Mercosur, cuyo desempeño el gobierno entrante debe reimpulsar con la captación de los mercados intrarregionales que, en la actualidad de los bloques, es el modo positivo y práctico de construir espacios comunes de progreso. Basta decir que el Mercosur solo ha promovido alrededor del 50 % de los intercambios internos, con lo cual queda abierta una ancha avenida para justificar este proceso regional.

Otro reto internacional del Paraguay es el de establecer relaciones diplomáticas con la China continental, por obvias razones comerciales que, desde luego, en los hechos ya se practican. La formalización de los vínculos favorecerá la aceleración de determinados mecanismos, como un TLC China-Mercosur que hasta hoy no se concreta por la ausencia de Paraguay, que sigue conectado a Taiwan. Con este país se pueden concretar modos alternativos de relaciones internacionales, como ya lo han experimentado la mayoría de los países del planeta, entre ellos, la propia República Popular de China.

Todo ello resalta la importancia gravitante de una estrategia internacional para el desarrollo paraguayo. El gobierno de Abdo Benítez, si bien es el responsable constitucional de la administración de las relaciones internacionales, debe abrir un proceso con los actores políticos y sociales más representativos, para consensuar una sola voz en todas las plataformas y foros internacionales. No se trata solo de defender los derechos del Paraguay, sino de insertarlo en la dinámica global con el respaldo de políticas públicas asumidas con responsabilidad desde los distintos sectores de la sociedad.