Perú después de las inundaciones

Luego de haber soportado una de las mayores catástrofes naturales en la historia del Perú, el país se prepara para iniciar las obras de reconstrucción. La acción decidida del Gobierno y la cooperación de la oposición con este proceso han demostrado la operatividad de las instituciones democráticas peruanas y su cooperación a favor del interés nacional.

Inundaciones de enero de 2017 en el Perú | Foto: Ministerio de Defensa del Perú, vía Flickr

Inundaciones de enero de 2017 en el Perú | Foto: Ministerio de Defensa del Perú, vía Flickr

La reconstrucción, una esperanza para la renovación política

El 25 de abril fue una fecha clave para el Perú y marcó posiblemente un hito para la gestión de Pedro Pablo Kuczynski. Como consecuencia de las devastadoras inundaciones ocurridas en semanas anteriores, ese día el Congreso aprobó con abrumadora mayoría la Ley de Reconstrucción.

Después de un debate de 17 horas, todas las bancadas del Congreso —con excepción del Frente Amplio— votaron a favor de la ley propuesta por el Gobierno. La opositora Fuerza Popular (FP) —con mayoría absoluta en el Congreso y cuya lideresa es Keiko Fujimori— también aprobó dicha ley.

La bancada de Fuerza Popular, que cuenta en el Congreso con 72 de 130 escaños, incorporó modificaciones sustanciales en el proyecto de ley. Estas modificaciones apuntaron sobre todo a fortalecer la influencia de las instancias regionales y locales para el uso de los fondos de emergencia y a un mayor control de la Contraloría peruana sobre dichos presupuestos, además de introducir cláusulas contra la corrupción en los contratos para la reconstrucción.

Por otro lado, se aprobaron partes importantes de la ley, especialmente la creación de una autoridad centralizada para la reconstrucción nacional, subordinada directamente al primer ministro Fernando Zavala, que será gerenciada por el egresado de la Universidad de Harvard y ex viceministro para el comercio exterior Pablo de la Flor. El presupuesto inicial para las obras de reconstrucción a disposición de la nueva institución será de 2,4 millones de dólares americanos, que podrán ser aumentados posteriormente. Los sectores claves del plan aprobado por el Congreso son salud, educación, infraestructura vial y construcción de viviendas.

Las diferentes partes expresaron claramente sus críticas, especialmente en torno a un supuesto enfoque demasiado centralista del plan de reconstrucción; sin embargo, finalmente prevaleció el espíritu de cooperación entre las diversas bancadas políticas, con excepción del Frente Amplio. La presidenta del Congreso, Luz Salgado, de Fuerza Popular, agradeció a los congresistas por apoyar la ley. La presidenta de su partido, Keiko Fujimori, destacó que el Congreso había mostrado «capacidad técnica y de consensos». El primer ministro Fernando Zavala declaró que la aprobación de la ley «no es una victoria del Gobierno ni de la oposición», sino «del Perú».

Especial momento de unidad

Pocas veces se ha podido observar tal unanimidad luego del triunfo electoral del político centroderechista Pedro Pablo Kuczynski en junio del 2016 sobre su contrincante Keiko Fujimori, hija del expresidente autoritario Alberto Fujimori (1990-2000). En el periodo poselectoral, durante los primeros meses del gobierno de Kuczynski, hubo un ambiente de confrontación política. La oposición permanentemente cuestionaba a diferentes ministros y se discutió públicamente la falta de liderazgo e instinto político del presidente Kuczynski, de 78 años de edad, y su capacidad para culminar el mandato de cinco años.

Esta situación cambió completamente con las catastróficas inundaciones generadas por el fenómeno climático El Niño Costero, que dejó al menos 114 víctimas fatales y destruyó una importante parte de la infraestructura, sobre todo en el norte del país. Durante la emergencia, el Gobierno entendió rápidamente que dicha catástrofe natural exigía su completa atención y actuó con firmeza. Se postergaron otros asuntos gubernamentales para mostrar presencia en las regiones del norte del país: La Libertad, Lambayeque, Piura y Tumbes. Como resultado, los niveles de aprobación del Gobierno aumentaron significativamente. A inicios del mes de marzo, el presidente Kuczynski contaba con una aprobación en las encuestas de aproximadamente 30 %, que se incrementó a alrededor de 45 % a principios de mayo. Resultados similares se observaron para los integrantes del gabinete, especialmente de los ministros a cargo de las obras de reconstrucción. En las regiones del norte del país la aprobación del Gobierno se incrementó significativamente.

El Gobierno se benefició a la vez de la gran solidaridad nacional e internacional por las víctimas de las inundaciones, y creó una ágil campaña de comunicación con el lema «Perú, una sola fuerza», con el fin de fomentar la unidad nacional. El primer ministro Fernando Zavala fue capaz de enfrentar la emergencia y se mostró como un excelente comunicador, con lo cual fortaleció su posición en el gabinete y sus futuras perspectivas políticas.

Sin embargo, «Perú, una sola fuerza» no hubiese prosperado sin la actitud mayoritaria constructiva de Fuerza Popular. El 20 de abril, el presidente Kuczynski invitó públicamente a dejar la campaña electoral en el pasado para iniciar un nuevo capítulo y obtuvo el apoyo del lado menos esperado. Ese mismo día el expresidente Alberto Fujimori, actualmente condenado con pena privativa de libertad de 25 años por violaciones de los derechos humanos, dio la razón, vía Twitter, al presidente Kuczynski, indicando que todos los peruanos deberían «construir una agenda común con apoyo de todos». Su hijo, el diputado Kenji Fujimori, se acercó al presidente del Congreso durante el debate del proyecto de ley presentado por el primer ministro Zavala y le dio un prolongado apretón de manos. Kenji Fujimori además apeló a su bancada para unir fuerzas y apoyar el proyecto de reconstrucción.

Oportunidad para un nuevo inicio político

Por su actuar en la crisis, el antes muy criticado Gobierno ha logrado mayor legitimidad y fuerza durante la emergencia. En consecuencia, ahora el presidente Kuczynski y su gabinete cuentan con mejores posibilidades para aprovechar esta oportunidad política y fomentar un diálogo abierto, para promover no solo la reconstrucción sino su programa de gobierno pragmático, que apunta al desarrollo sostenible. Es cierto que la política es muy inestable en el Perú, pero el debate constructivo para aprobar la Ley de Reconstrucción ha mostrado que la cooperación entre Gobierno y oposición es factible para lograr un objetivo nacional. Es un ejemplo y constituye una buena novedad para el Perú y sus instituciones democráticas. Nace una delicada esperanza de que se puedan lograr mayores niveles de diálogo político e incrementar la coordinación entre instituciones para el futuro. Un asunto importante en este contexto será la prevención de futuras catástrofes naturales. Es probable que el Perú deba iniciar un intenso debate al respecto.

Sebastian Grundberger
Representante de la Fundación Konrad Adenauer en el Perú