¿Por qué escasea el dinero en efectivo en la hiperinflacionaria Venezuela?

Venezuela combina una extraña mezcla entre hiperinflación y escasez de dinero en efectivo, lo cual parece contradictorio si se observan fotos que documentan las hiperinflaciones a lo largo de la historia.

Foto: Tarquino Díaz, vía El Pitazo

Tanto en Latinoamérica como en Europa y hasta en África, las hiperinflaciones quedan retratadas en fotos de personas con enormes fajos de efectivo, carretillas llenas de billetes y personas usándolos para empapelar paredes o quemándolos para producir calor. Sin embargo, en Venezuela es tan común ver una cola de gente para comprar pan o jabón en un supermercado como ver una cola en una taquilla bancaria o frente a un cajero automático a la espera de retirar un poco del efectivo que las personas tienen en sus cuentas.

La realidad es que ambos fenómenos no son tan incompatibles como parece. Los gobiernos se financian generalmente con lo que recaudan de impuestos; con ese dinero pagan los salarios de los funcionarios, construyan obras públicas o compran insumos para hospitales y escuelas. No obstante, en la actualidad es común que el dinero recaudado no sea suficiente para los ambiciosos objetivos que los gobiernos modernos se plantean, por lo que se ven obligados a endeudarse.

Por otro lado, más del 95% del PIB de Venezuela proviene de la exportación de petróleo. Mientras este se cotizaba por encima de los 100 dólares el barril, Venezuela conseguía muchos inversores dispuestos a prestarle dinero. Con la caída de los precios, a la superendeudada Venezuela no le quedó otro remedio que financiar sus altos niveles de gasto público por la vía de la emisión de inflación.

La inflación es un impuesto indirecto, que permite a los gobiernos financiarse en los momentos en los que es políticamente inviable cobrar mayores niveles de impuestos y no se consigue acceso a financiamiento a través de la emisión de deuda.

Por su parte, la inflación es el incremento de masa monetaria en la economía, que genera un aumento generalizado de los precios. Esto ocurre porque se incrementa la cantidad de dinero a disposición del público, sin que se incremente la cantidad de bienes que producen, es decir, hay más dinero para perseguir los mismos bienes, lo que hace que sea necesaria una mayor cantidad de billetes para comprar la misma cantidad de bienes. La consecuencia es que los ingresos y los ahorros de los ciudadanos se ven disminuidos, mientras que el gobierno capta un dinero adicional.

El gobierno de Venezuela ha tenido que expandir la masa monetaria para cubrir el cada vez mayor déficit fiscal, La inflación subió a niveles superiores al 100% mensual y se estima que para 2018 la inflación acumulada sea superior al 1.000.000%.

Sin embargo, la escasez de bienes básicos en Venezuela, producto de los controles de precios que ejerce el gobierno, hace que sea muy difícil conseguir el papel para la impresión masiva de nuevas piezas de billetes en efectivo. En consecuencia, el gobierno ha necesitado importar las piezas de billetes fuera de Venezuela, con un gasto gigantesco en dólares para comprar billetes que valen muchísimo menos que el papel y la tinta con que están hechos, billetes que en un solo mes pierden, cuando poco, la mitad de su poder compra.

El gobierno venezolano decidió entonces emitir dinero de forma digital, es decir, a través de transferencias bancarias. Ello incrementó la inflación sin límites físicos y sin costo alguno, por lo que la hiperinflación viene acompañada de escasez de efectivo, ya que mientras más dinero emite el gobierno, menos unidades de billetes existen para satisfacer la demanda de retiros de los ciudadanos que poseen la mayor parte de sus volúmenes de este dinero digital emitido por el gobierno.

Fuente: Prodavinci, banco de datos

Fuente: Prodavinci, banco de datos

En una economía sana, la proporción de dinero en efectivo frente al total de liquidez es del 12% al 20%. En Venezuela, en 2008 esta magnitud era el 12,33%; en 2018, antes de la entrada del bolívar soberano, los niveles de efectivo con respecto a la liquidez eran del 0,8%, la semana en la que se hizo la reconversión monetaria los niveles llegaron a 2,63% y enseguida empezaron a retroceder de nuevo, debido a las emisiones de dinero digital que el gobierno continúa haciendo. Así, mientras más sube la inflación, mayores niveles de escasez de efectivo se generan.