Trumpada al clima

Junio comenzó con una noticia esperada, pero no por eso menos temida: el presidente Donald Trump anunció la retirada de los Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el Clima.

Ilustración: Guillermo Tell Aveledo

Ilustración: Guillermo Tell Aveledo

«Para proteger a los ciudadanos americanos, Estados Unidos se bajará del Acuerdo de París y empezará las negociaciones para reentrar o hacer un nuevo acuerdo […] protegiendo a los trabajadores de Estados Unidos […]. Esto incluye el completo abandono de la implementación de la contribución nacionalmente determinada (NDC)», dijo Trump. [1] Con la retirada de EUA, segundo emisor mundial de gases invernadero, la implementación del acuerdo y el éxito en la consecución de sus objetivos sufren un duro golpe.

La evidencia científica asocia actividades humanas con un aumento dramático de las emisiones de gases invernadero, y a estas, con el cambio climático. Siempre existieron variaciones en el clima y la historia muestra ejemplos de cómo estas variaciones afectaron a civilizaciones enteras. Eventos extremos arruinaron cosechas y provocaron hambre en la Edad Media. Las migraciones frecuentemente se explican a partir del colapso de un ecosistema o de la pérdida de una especie vital para la supervivencia de una cultura. Finalmente, muchas de las guerras caracterizadas como étnicas en realidad se explican a partir de un conflicto por el acceso a recursos escasos —el agua, por ejemplo—. La historia de la humanidad es rica en ejemplos que ilustran esto, pero lo novedoso es que la globalización asociada con el aumento de la población y del consumo actúan por primera vez en todo al planeta y al mismo tiempo.

En diciembre de 2015, las Naciones Unidas acordaron limitar el calentamiento global a un máximo de dos grados centígrados. Este Acuerdo de París sobre el Clima fue la respuesta de la comunidad internacional a lo que se definió como «una amenaza apremiante y con efectos potencialmente irreversibles para las sociedades humanas y el planeta». [2] El acuerdo fue en su momento festejado como un logro internacional, como un paso histórico, ineludible para evitar que el cambio climático desencadene procesos irreversibles. No se trataba de evitar el cambio, sino de mantenerlo dentro de un rango relativamente controlable. Y para esto era indispensable el liderazgo de las grandes potencias.

Justamente, la retirada de los Estados Unidos es interpretada como un abandono de su rol de líder. El Dr. Peter Hefele, director del Proyecto Regional Seguridad Energética y Cambio Climático en Asia Pacífico, de la Fundación Konrad Adenauer, califica la retirada de «gol en contra geoestratégico, porque quien quiere ejercer influencia debe sentarse en la mesa y negociar». En la próxima Conferencia del Clima, que se realizará en Bonn el próximo noviembre, se van a acordar pasos muy concretos y vías de financiación para estos, observa Hefele. Y lo que se decida en un campo tendrá repercusiones en otras arenas internacionales como el comercio o las políticas financieras internacionales. Resulta extraño imaginar este encuentro sin la presencia de la primera economía del mundo.

Las actividades humanas extractivas y productivas, el aumento de emisión de gases invernadero, de la generación de residuos y la destrucción de ecosistemas tienen su correlato en el clima. Los eventos extremos, inundaciones, sequías, tormentas, aumentan en intensidad, frecuencia y duración. En la ciencia existe consenso sobre la necesidad de un esfuerzo internacional y coordinado para evitar llegar a puntos de no retorno.

Los efectos del cambio climático serán ineludibles, también para los trabajadores de la industria del carbón que el presidente Trump dice amar. Los retos inéditos a los que se nos enfrentamos exigen liderazgos creíbles.

Las señales desde Europa son alentadoras. Una vez más, la canciller Angela Merkel hace sentir su voz de aliento y llama a redoblar esfuerzos para manejar la crisis y construir en forma conjunta un futuro para toda la humanidad: «Nada puede y nada va a pararnos en la protección de nuestro planeta».

[1] Véase «Estados Unidos se aísla del mundo», FARN, 1.6.2017.

[2] Véase «Geostrategisches Eigentor», KAS, 2.6.2017.

 

Manfred Steffen
Ingeniero en Imprenta y máster en Ciencias Ambientales. Coordinador de proyectos de la Fundación Konrad Adenauer, oficina Montevideo