Una política «sin complejos»

Desde que saliera elegido nuevo presidente del PP español el pasado 21 de julio, Pablo Casado ha estado en el foco de la polémica por su ideario político despertando apoyos y críticas a partes iguales.

Pablo Casado, líder del PP español

Pablo Casado, líder del PP español

«No es posible que haya papeles para todos ni es sostenible un Estado de bienestar que pueda absorber a los millones de africanos que quieren venir a Europa y tenemos que decirlo, aunque sea políticamente incorrecto», escribió Pablo Casado hace unos días en su cuenta de Twitter en medio del debate migratorio en el que está sumido Europa. Así, el recién electo líder del PP se posicionaba a favor de un control más estricto en las fronteras, advirtiendo sobre las consecuencias que puede tener el «efecto llamada» con un tono que recordaba al de Aznar, de quien fue su jefe de gabinete. Una postura que contrasta con las nuevas medidas del Gobierno de Sánchez en esta materia, como el nuevo decreto que garantiza la sanidad universal o la acogida del buque Aquarius el mes pasado con 630 personas a bordo.

Las palabras de Casado sirvieron para tachar al PP de partido antiinmigración y compararlo con formaciones de extrema derecha de Italia o Reino Unido. Sin embargo, lo cierto es que ni en España existe una amenaza de invasión ni el bloque popular representa los mismos intereses que la Europa xenófoba. Aun así, este discurso sirve para fomentar todavía más los estereotipos que etiquetan desde la izquierda a la formación que lidera Casado como un partido ultraderechista y a seguir tensando la cuerda de las provocaciones que pueden tornar la regeneración ideológica del PP contra ellos mismos.

Por otra parte, la política «sin complejos» que promueve Casado también incluye otros aspectos como la vuelta a la Ley del Aborto de los ochenta, el rechazo a la eutanasia y una modificación de la Ley Electoral que prime al partido ganador con 50 diputados más. El líder de los populares defiende estas medidas alegando su compromiso con la defensa de la vida y la familia y la necesidad de evitar que se socaven los intereses electorales. En su agenda política también está presente una revolución fiscal que plantea bajar los impuestos y reducir el impuesto de sociedades y el IRPF. Además, en lo que respecta a la política exterior, Casado plantea fortalecer un punto clave para España: su relación con América Latina. El presidente del PP se encuentra en la región reuniéndose con diferentes líderes para intercambiar posturas y establecer vínculos.

No obstante, no solo sus propuestas y discursos han sido los responsables de situar a Casado en el ojo del huracán del debate en España. Una supuesta irregularidad del presidente del PP en la consecución de su maestría ha llevado a una jueza a investigar su caso y pedir al Tribunal Supremo que lo impute por cohecho impropio y prevaricación administrativa. Desde el PP se pide calma y se anuncia confianza plena en su líder mientras se cuestiona el viaje que el presidente Pedro Sánchez realizó en un avión oficial de Madrid a Castellón para asistir a un concierto de The Killers. De esta manera, PP y PSOE se pasan unos a otros la bola mediática.

Así, las primeras semanas de Casado al frente del PP han estado plagadas de polémica. El nuevo presidente popular plantea una forma directa de hacer política, mientras ejecuta un rearme ideológico en el seno del partido que devuelva la confianza a los electores. A su favor tiene la legitimidad por la que fue elegido y la voluntad de su bloque de reformarse para atraer a un mayor número de votantes. Esto le otorga una capacidad de maniobra que debe utilizar a conciencia para definir unos planteamientos claros para su formación, que permitan a la sociedad entender qué es el PP sin caer en las continuas provocaciones que le llegarán desde la izquierda.

Casado tiene en sus manos la capacidad de reconstruir el centroderecha español y de él depende sustituir las declaraciones temerarias por referencias que llamen al consenso y la unión entre los españoles y devuelvan la ilusión a los electores que se alejaron de sus filas por el clima de desencanto político que se respiraba estos últimos años. Para ello, debe evitar las declaraciones que lo etiqueten a él mismo y a su partido como ultraderechista y situarse en el centro del eje político para el consenso. «Hay que unirse, no para estar juntos sino para hacer algo juntos», anunció Casado parafraseando a Donoso Cortés en su primer discurso como presidente del PP. Y para lograr esto, todos debemos repensar muy bien cuáles son nuestros verdaderos complejos.