Desde hace al menos dos años, en Venezuela no hay acceso a información oficial del sector salud. No se publica el Boletín Epidemiológico y el Ministerio, desde el 2017, no presenta la Memoria y Cuenta ante la Asamblea Nacional, tal como exige nuestra Constitución.

Dada esta situación, y el creciente número de denuncias respecto a este sector, este año la Organización Médicos por la Salud, junto con la Comisión Permanente de Desarrollo Social Integral de la Asamblea Nacional, publicó, por quinto año consecutivo, la Encuesta Nacional de Hospitales. Esta encuesta, en formato digital, busca hacer un diagnóstico real de la situación hospitalaria, por medio de información que suministra el propio personal médico de cada centro de salud. Fue realizada en 104 centros de salud de 22 estados del país, con excepción de Amazonas y Delta Amacuro. A continuación un recuento de los resultados más importantes.

Hospitales sin medicamentos

Uno de los indicadores más preocupantes de los resultados de esta encuesta es el aumento, con respecto al año anterior, de la cantidad de hospitales que reportan escasez de medicamentos. Para este 2018, el 88 % de los hospitales registrados indican que no cuentan con el stock adecuado de medicamentos e insumos para poder atender todas las patologías que puedan presentarse. Es preocupante porque esta encuesta registra hospitales tipo III, IV y V, que deberían ser capaces de atender todas las patologías, en todo momento.

A su vez, este resultado concuerda con una encuesta similar realizada por la Sociedad Venezolana de Cardiología, que revela que solo el 5 % de los hospitales en todo el territorio nacional tienen los medicamentos necesarios para tratar una enfermedad coronaria aguda, mejor conocida como infarto; y teniendo en cuenta que las condiciones cardiovasculares son la primera causa de muerte en el país, que casi ningún hospital del país pueda atender a alguien con esta condición es bastante preocupante y es un indicativo claro del nivel de crisis que estamos viviendo en el sector salud y la importancia de que el Gobierno venezolano acepte un canal humanitario.

Laboratorios inoperativos

Sin duda alguna, el indicador más importante este año es el que refleja la inoperatividad de los laboratorios. Este estudio muestra que la totalidad de los hospitales registrados reportan que el servicio de laboratorio está inoperativo o presenta fallas en su funcionamiento; esto quiere decir que ningún hospital, en todo el territorio nacional, es capaz de brindar el servicio completo, a toda hora, todos los días de la semana.

Dicha situación de inoperatividad de los laboratorios de los hospitales se traduce en que los pacientes no se pueden realizarse allí exámenes básicos como una hematología, en cualquier momento; y mucho menos, los hospitales de Venezuela tienen capacidad para realizar estudios más complejos como, por ejemplo, los relativos a enfermedades como VIH, tuberculosis, hepatitis, etc.

Esta cifra alarmante no se limita al servicio de laboratorio en sí, sino que ha afectado también a los bancos de sangre; al no haber reactivos para estudiar estas enfermedades, tampoco se pueden hacer los estudios necesarios para la sangre que es donada; hoy en día, si un paciente necesita una transfusión, las probabilidades de no contar con el suministro de sangre necesario son bastante altas.

Comida en los hospitales

El colapso de otros sectores como, por ejemplo, el de alimentación ha afectado directamente la capacidad de atención de los hospitales.

La nutrición o la dieta de un paciente es una parte fundamental de su tratamiento y, según la Encuesta Nacional de Hospitales 2018, el 96 % de los centros hospitalarios del país no prestan servicio de nutrición o este tiene fallas, y 66 % de los servicios pediátricos no cuentan con fórmulas para recién nacidos. Esto quiere decir que casi ningún hospital del país puede garantizar que el paciente reciba la alimentación adecuada, según su patología o condición clínica, aun siendo parte fundamental de su recuperación o tratamiento.

Este índice es también responsabilidad del Gobierno nacional, que no ha actuado ante la crisis del sector salud que afecta directamente a los más vulnerables, que pierden la vida en los hospitales del país porque no cuentan con una atención médica pública de calidad.

 

Hospitales sin agua y sin camas

Los hospitales tampoco escapan de la realidad de los otros servicios públicos. El 79 % de los centros asistenciales no cuentan con un servicio regular de agua, lo que afecta no solo a la salubridad del centro de atención, sino particularmente a ciertos tratamientos que requieren de un servicio de agua constante y en óptimas condiciones, como, por ejemplo, las diálisis.

El 53 % de los pabellones o quirófanos de todo el país se encuentran cerrados o con fallas, lo que se traduce a la mitad de los hospitales del país. Además, el 59 % de las camas no están completamente operativas.

Todas estas cifras no son más que un reflejo de un sistema de salud que colapsó. Por desidia; por falta de inversión; pero, sobre todo, por anteponer las ideologías políticas a los problemas de la gente. Hoy en día peligran miles de vidas venezolanas porque los hospitales no cuentan con plantas eléctricas, y cada vez son más frecuentes los recortes de energía debido al colapso del sistema eléctrico. También corren peligro los pacientes con enfermedades crónicas que necesitan de transfusiones de sangre regulares para poder vivir, o los que requieren un medicamento y no tienen acceso a él.

Además de la situación hospitalaria, por la falta de políticas públicas de salud coherentes, en las dos últimas décadas estamos viendo en Venezuela la reaparición de enfermedades como el sarampión y la difteria, que habían sido controladas. Asimismo, la malaria, de la cual fuimos pioneros en su control, hoy en día se ha extendido a todo el territorio nacional.

Los resultados de esta encuesta no son más que un reflejo numérico de la grave crisis en la que se encuentra el sector salud en Venezuela. Son cifras que al final se traducen en muertes innecesarias y revelan un sistema que es absolutamente incapaz de prestar un servicio adecuado y óptimo. Es un reflejo de las prioridades de un gobierno que no prioriza los problemas ni la vida de los venezolanos.

Desde los espacios que nos sean posibles, nosotros haremos todo por denunciar y exigir un sistema de salud de primera calidad, que sea capaz de dar soluciones a la gente y que no tenga ningún sesgo político.

 

José Manuel Olivares | @joseolivaresm
Médico. Diputado a la Asamblea Nacional de Venezuela por el estado Vargas, presidente de la Comisión Permanente de Desarrollo Social